#retoecija nº16

A pesar de lo difícil que es encontrar algo de sangre que beber, tenemos algunas oportunidades para calmar un poco nuestras ganas del rojo líquido. Algunos apuestan por la morcilla. Y la verdad es que está muy rica. Tengo un amigo al que le encanta la morcilla de piñones.

Yo, sin embargo, soy mucho más tradicional. Prefiero una buena pieza de carne muy poco hecha. En realidad, la preferiría cruda, pero nadie va por ahí pidiendo al camarero que le traiga ya el filete sin pasar por la sartén. Si por mi fuera, le pediría incluso la vaca viva para poder hincarle los dientes. Pero tenemos una imagen que mantener. Afortunadamente muchos de los grandes chefs y críticos gastronómicos son de los nuestros y han conseguido hacer creer a la gente que la carne hay que comerla poco hecha.

Es todo marketing. Nada más. Y como a los humanos lo único que le importa es el qué dirán los demás, pues la piden como le han dicho que tienen que pedirla. Y nosotros aprovechamos esos momentos para ver como la sangre encharca nuestro plato y disfrutar de ella hasta no dejar una gota.

#16

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