Mi vida sin ti

Que a veces el mundo merece la pena se lo recuerda uno cuando se encuentra con Mi vida sin ti y la maravillosa gente que está detrás. En este rincón de la red ayudan a quien quiera a dejar de fumar. Ni más ni menos. Que nadie se espere un milagro: no existen. Pero sí que encuentre ayuda, consejos, apoyo, enlaces a más ayuda… Dejar el tabaco es, seguro, complicado. Pero menos complicado que necesario.

Ellos mismos se definen como un proyecto colaborativo de un grupo de personas que trabajan, fundamentalmente temas de salud en internet. No está vinculado a ninguna asociacion, a ninguna institución, ni a ninguna sociedad científica /profesional. Pretende ser un espacio que ofrezca ayuda clara, global, transparente, no vinculada a intereses de la industria, para informar, apoyar y facilitar la decisión de dejar (o no) de fumar.

También los podéis encontrar en twitter y facebook. Y de toda la página yo os recomendaría que no os dejéis sin leer las preguntas frecuentes.

Si para dejar de fumar sobran razones, yo te doy una más: que el trabajo de esta gente que se preocupa por tu salud más que tu mismo no sea en balde.

Linguas, llengües, Hizkuntzak

Ya se puede hablar en el Senado en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado. Es decir, que ya se puede hablar allí en gallego, en euskera y en catalán (no entro en si el valenciano es o no otra lengua, no es este mi fin).  Y esto es posible no gracias a que todos nuestros senadores hayan estado estudiando las lenguas que los ciudadanos hablamos en este país diverso, sino porque han contratado a personas que les traduzcan lo que allí se cuenta. Con auriculares y todo.

¿Es necesario esto? Sinceramente, no. Es un gasto (dicen que unos 12.000 euros por pleno, no es poco) innecesario, puesto que el servicio que se presta (comunicar a unos con otros) se podría hacer como se ha hecho hasta ahora, es decir, con voluntad. Gastar en algo innecesario siempre es una mala decisión. Hacerlo en tiempos de crisis roza el insulto.

Hay quien usa el argumento de la representación. Carmen Silva, senadora del PSOE dijo “Estamos haciendo normal lo que es normal en la calle”. Pues no señora (o señoría). Lo normal, entre gente educada (educada, es decir, con educación. Nada que ver con los títulos o las universidades) es que se use la lengua en que todos puedan entenderse. Y esto pasa dentro de nuestro país y fuera. Cuando voy a Alicante, con mis primas, ellas hablan en castellano (aunque más o menos entienda el catalán, o el valenciano o lo que sea). Así como cuando he ido a Italia todos mis amigos, aunque hablasen entre ellos, hablaban en inglés en mi presencia. Eso es lo normal, lo que se hace en la calle.

“El Senado está para representar a la gente y la gente habla en varias lenguas” es otro argumento socorrido. Y es cierto que la gente habla en varias lenguas. Como ya hemos visto, no cuando están juntos (no al menos los educados, cosa que suponemos a nuestros senadores, aunque a veces se pongan a dar gritos y vociferar). Pero es más, el objetivo de los senadores no es imitar a los ciudadanos, sino defender sus intereses, sus ideas, sus peticiones. Así, entendemos que si los ciudadanos de una comunidad entera se pusieran en huelga para protestar por una decisión o situación, los senadores deberían tratar de ponerle fin, arreglar el problema y no ponerse en huelga como ellos. Representar sí. Imitar no.

Pero, al menos, ¿va a servir para potenciar las lenguas? No. Y si alguien lo cree es que aún no ha encontrado a Wally y vive con ese trauma desde la infancia. ¿Acaso ve alguien los plenos del Senado? ¿Acaso viéndolos uno va a imbuirse de un espíritu localparlante con el que salir a la calle? Si uno quiere potenciar estas lenguas (y hay que hacerlo, que son cultura viva de nuestro país, que nos hacen mejores y más ricos [en lo personal, nadie se alarme]) tampoco sirve la gilipollez de poner los carteles de los bares en catalán. ¿Acaso creemos que “ensalada” o “filete” o “chopitos” se van a extinguir?

Si uno quiere de verdad la lengua, que lo haga. Pero que lo haga de verdad. No soy un experto, pero se me ocurren algunas ideas:

  • Creación (o si existen, consolidación y más difusión) premios de literatura en estas lenguas.
  • Reparto (y casi diría “lectura obligada”) de estos libros (y muchos otros) en los colegios e institutos.
  • Creación de concursos de cantautores (o grupos Pop, da igual) que compongan y canten en estas letras.
  • Ayudas o subvenciones o espacios reservados a obras de teatro que usen este idioma. A poder ser que no sea una traducción de Hamlet o de La vida es sueño, que sean escritas expresamente en estos idiomas.
  • Y precios baratos para quien vaya a estos espectáculos.

Las lenguas están vivas en la gente. Y la única manera de que no mueran es que estén en la cultura. Que los adolescentes canten a su Bustamante gallego o catalán o vasco. Que existan más Kirmen Uribe. Que exista un Javier Bardém que les lleve a los cines (o al teatro)… que exista gente que use y ame su lengua. Gente que pueda ser, además, un icono, una figura, un modelo a seguir. Justo lo contrario que (todas las encuestas lo dicen) son ahora mismo los políticos.

¿Creemos en la democracia?

A todos se nos llena la boca con esa palabra: democracia. Suena bien, ¿verdad? Es larga sin resultar agobiante. Y ese sonido a roto (cra!) se suaviza al final como una caricia (cia). Es una palabra bonita, la verdad. Democracia.

Pero (¡mire usted por dónde!) además de ser una palabra bonita, tiene un significado. Y significa, así en resumen, que los poderes del gobierno son elegidos por el pueblo. Y en España, les recuerdo, tenemos, desde la muerte de aquel bajito que no quería meterse en política, un sistema democrático.  Un sistema que, como todos, tiene sus fallos y necesita, por tanto, algunos arreglos.

Todo esto viene a cuento por las declaraciones de algunos (alguno incluso ¡con carrera! y siendo supuestamente un intelectual) ciudadanos de este país declarando antidemocráticas algunas decisiones de nuestro(s) parlamento(s). Y me estoy refiriendo, sí, a la aprobación de la ley antitabaco, a la (no)aprobación de la ley Sinde o a la prohibición de las corridas de toros en Catalunya, por citar algunos ejemplos.

Más allá de lo que pensemos en cada caso, las leyes han seguido sus cauces normales y se han discutido y aprobado como deberían. No hay pucherazos, ni compra de votos, ni se han saltado normas para aprobarlas. Son, pues, totalmente democráticas (insisto, más allá de que uno esté de acuerdo o no con ellas). El caso es que me preocupan estos comentarios paralelos que no hacen más que desprestigiar (aún más) la política y que todo el mundo coloca, simplemente, cuando algo no le gusta.

País!

Palabras más, palabras menos

No soy miembro de la RAE (aunque confieso que la consulto a diario) y con toda probabilidad cometa innumerables faltas de ortografía y de significado y de matices. Seguramente haya varias erratas en este post. No pretendo dar lecciones a nadie, ni mucho menos. Soy apenas un “Suficiente” en el correcto uso de nuestra lengua. Pero señores, usémosla y hagámoslo bien, al menos en la intención.

Y llamemos a cada cosa por su nombre. Sin miedo y sin aspavientos. Las cosas son lo que son y nada más. No hace falta que le demos mil vueltas. Un gilipollas es un gilipollas y un tullido es un tullido.

En nuestra lengua tenemos la fortuna de tener términos suficientes para (casi) cada cosa. Y claro, aparecen nuevos, porque la sociedad avanza. Pero, por favor, llamemos a las cosas por su nombre.

No olvidemos quién dispara

Es frecuente en este mundo (al menos no es un defecto únicamente español) que tenemos que busquemos culpables más allá de los culpables, responsables últimos, “autores intelectuales” (como se puso de moda tras el 11-M)… Se trata de mirar más allá de los hechos. Y no está mal. Es bueno hacer un cierto análisis y ver cómo la agresividad verbal o la ilustrativa (con ese mapa repleto de puntos de mira) puede tener dramáticas consecuencias.

Lo malo de estos análisis es que se olvidan del hecho primero y fundamental: alguien mató (o intentó) a alguien. Buscando y rebuscando se olvidan de la existencia de una persona que agarró un cuchillo, o apretó un gatillo o encendió una mecha. Que puso fin a una vida con sus manos y no con las de otros. Que todo lo demás, sin su existencia, no hubiera sido más que un pequeño desfase, una injustificable agresión moral, un traslado de la política (o de la vida pública, que es lo mismo) a terrenos enfangados. Pero nada más. Sin el asesino, todo lo demás no serviría para nada.

Hagamos análisis, todos los que queramos. Pero no olvidemos al asesino, al que cargó de balas su arma, apuntó, y sabiendo que podía matar, disparó.

Los políticos son una mierda

Hace muchos años, los experimentos de la NASA de la búsqueda de vida más o menos inteligente en el espacio exterior tuvieron éxito. Desde entonces, el Senado Intergaláctico designa a aquellos miembros que les sobran para que gobiernen nuestro planeta. Nuestros líderes, a los que todo el mundo sabe que no elegimos (ni siquiera en los países democráticos, ese es un invento para tenernos engañados), se saben la basura espacial de sus iguales, y es por ello por lo que se dedican a sus propios intereses. Al fin y al cabo, ellos no son humanos ¿por qué van a sentir empatía con nosotros?

Algo así deben pensar muchos ciudadanos cuando hablan de los políticos. O al menos es lo que yo pienso que deben pensar. Más allá de que los políticos sean mejores o peores, más listos o más tontos, con más carisma o más sosos que un folio de papel reciclado, más preparados o con el curriculum vitae de un calamar, son personas. Personas como tú o como yo. Alguno vendrá de familia rica, otro de una pobre, otro de una que ni fú ni fá, otro tendrá padres inmigrantes, otro habrá sufrido en casa a un alcohólico, otro habrá visto como durante una época no tenían nada porque su padre (única fuente familiar de ingresos) se iba al paro… es decir, gente con sus propias vidas que en lo único que coinciden es que un día decidieron afiliarse a un partido político (el que sea).

Y, como ellos, tú también puedes afiliarte a uno. O crearlo (no debe ser muy difícil visto la cantidad de papeletas que hay en cada elecciones, con partidos de jubilados, antitaurinos, procannabis… etc). Y también puede uno hacer política desde el otro lado, es decir, desde las ONG´s, los sindicatos, las organizaciones vecinales, la asociación cultural, el grupo de teatro…  Claro, que esto requiere dos cosas: 1) Mover el culo del sofá 2) Juntar a gente, a mucha gente. De hecho, a más gente que la que juntan los extraterrestres. Es lo que tiene la democracia ¿no?

Quizá sea cierto que los políticos sean una mierda. Pero eso sólo significaría que nosotros los ciudadanos no alienígenas somos también una mierda.

Prohibido jugar a la pelota

Se acercan los Reyes Magos. Esos seres, sin duda, mágicos, que hacen que en su nombre, todo el mundo salga a la calle desesperado por comprar algo. Y digo “algo” y no “un regalo” porque para lo segundo nunca hay desesperación, quizá solo incertidumbre por saber si gustará tanto como hemos imaginado o por el contrario será un desastre (nunca un término medio en nuestros sentimientos).

Pero digo que se acercan los Reyes Magos y muchos niños (y ojalá que alguna niña, aunque lo dudo, ciertamente) recibirán entre sus regalos un balón de fútbol. Siempre es un clásico. Y este año de triunfo mundialista lo será, sin duda, aún más. O eso espero. Siempre me ha parecido mejor un balón que un videojuego (¡ojo! que los videojuegos son geniales e incluso diría que necesarios, pero no hace falta tener absolutamente todos).

Pero el caso es que yo me pregunto ¿Qué van a hacer esos chavales con un balón? Cada día es más complicado encontrar una calle, o una plaza o un parque donde no veamos un cartel de “Prohibido jugar a la pelota”. Si a eso le sumamos que las canchas polideportivas (esas que están ahí, en esa esquina que sobraba, que lo mismo sirve para patinar que para jugar al fútbol o al baloncesto) cada vez están menos cuidadas y que en las zonas nuevas apenas se construyen y por tanto están siempre llenas (mayor demanda con la misma oferta = colapso). ¿Dónde van a jugar los niños?

Pues salvo que uno viva en un chalet con un amplio jardín, los niños solo podrán usar el balón cuando estén en un campo de fútbol, con horario de inicio y fin, con un entrenador y unos compañeros no elegidos (quizá sean amigos o no, a saber). Y eso ya no es “jugar a la pelota”, eso es “jugar al fútbol” o más bien diría “hacer deporte”. Y está muy bien, de verdad, muy bien. Pero no es lo mismo, aunque se le parezca. Es la diferencia entre cocinar e ir a un restaurante o entre robar un beso y darlo o entre dormir y soñar. No es lo mismo, y los niños, a base de carteles en las plazas y las calles, quizá acaben siendo grandes futbolistas. Pero no recordarán, cuando sean adultos, el placer de jugar a la pelota.

Este es un blog solidario

Cada día estoy más convencido de que muchas pequeñas acciones pueden suponer un gran cambio. Un cambio real. No se trata de que un grupo de facebook tenga un millón de fans o que un hastag determinado sea Trending Topic. Hablo de algo real y concreto.

Un poco por eso me creí tan rápido el protecto de actuable. Y también por eso dije tan rápido que sí al proyecto Blog Solidario. Y es este último proyecto el que ahora nace. Se trata de ceder un espacio en el blog para publicidad solidaria. Los beneficios que obtengamos irán a la ONG Planeta Salud.

Si tu también quieres unirte, haz clik aquí. ¿A qué esperas?

Un euro veinte

Mediante un email de Ing Direct recibo un enlace, muy breve (apenas un párrafo) donde se dice que, junto a UNICEF, se está realizando una campaña para esta Navidad. La campaña es simple: un video en youtube. Pero un vídeo que sólo se puede ver si se dona un Euro Veinte.

Haz click para ver el vídeo

Yo lo he hecho y puedo asegurar que merece la pena. Por supuesto por el vídeo, pero mucho más por lo que en él se cuenta. Es solo un Euro Veinte ¿te animas?

Por Qué Nosotros No?

Este es un mail que he recibido de la platafaforma Por Qué Nosotros No? que lucha porque los espacios públicos sean libres de humo, y que me parece interesante hacer público.

Lamentamos comunicaros la muerte de Jose Mari, el camarero del bingo enfermo de cáncer de pulmón cuya carta testimonio os enviamos el pasado mes de Octubre.

Desde la iniciativa ciudadana Por Qué Nosotros No?, queremos despedir con todo nuestro cariño a Jose Mari, símbolo de la conquista ciudadana de los espacios sin humo.

Jose Mari, el reloj de XQNN marcaba 26 días cuando nos dijiste adiós. Laura, tu mujer, nos pidió que sólo hiciéramos público tu nombre.
Nos hubiera gustado haber difundido más detalles de tu sencilla historia de humilde trabajador de la hostelería en un bingo y tu lucha contra ese cáncer de pulmón que te ha llevado con 57 años sin haber encendido nunca un cigarrillo.

Pero queremos respetar tu voluntad, y trasmitir a Laura tu mujer con la que pudimos estar ayer, el abrazo de todos los que hacemos POR QUÉ NOSOTROS NO?.

Estamos seguros de que toda sociedad, todas las personas a las que se dirige POR QUÉ NOSOTROS NO? (fumadores, no fumadores o trabajadores de la hostelería como tú) se sentirán hoy unidos a ti , a Laura, a tu madre, a tus chavales y al montón de amigos que te han dado la despedida.
Nos dejas cuando la ley por la que has luchado se encuentra en su momento político crítico, amenazada por la presión de quienes siempre han impuesto su negocio basado en la dictadura del humo sobre la salud de todos.

Jose Mari, aunque te has ido, tus palabras y tu recuerdo son y serán el símbolo de la conquista ciudadana de los espacios sin humo en España.
Jose Mari es uno de los más de mil trabajadores de la hostelería que mueren cada año a consecuencia las enfermedades relacionadas con la exposición forzada al humo del tabaco en las largas jornadas laborales de la hostelería española.