Saint Lazare (o estar a punto de…)

Tengo esta foto en mi casa. Se trata de una fotografía de 1932 de Henri Cartier-Bresson, uno de los fundadores de la agencia Magnum. Está tomada en la estación Saint Lazare de París, en un momento cualquiera. No sé porque está ese charco ahí ni porque ese señor lo quiere saltar, pero hay dos cosas que me maravillan de ella. Primero la difusa imagen del personaje. Prácticamente se ve con la misma (no) nitidez que su reflejo en el agua. Un charco de agua que, salvo el ligero movimiento que provoca la escalera del suelo, bien podría parecer una pista de hielo.

Pero lo que realmente me encanta (o me inquieta) de la foto es justo el momento en el que está tomada (algo que siempre fue el eje de la obra de Cartier-Bresson). Ese momento en el que el talón real está a punto de tocar el talón reflejado. No se tocan, todavía. Pero casi.

Desde que vi la foto pensé que esa distancia mínima, ese casi, significaba uno de esos momentos mágicos. Como cuando haces una de esas preguntas importantes y ves en los ojos, antes de salir el aire por la boca, que la respuesta va a ser un . O como, sin palabras de por medio, uno sabe que va a besar por primera vez a esa chica, y empieza a mover el cuello y los labios. Ese instante, magico, de lo que está a punto de llegar de forma inevitable, pero aún no ha pasado.

5 Breves

Castelldefels: Horrible tragedia que podría haberse evitado. Eso es lo triste. Estuviera o no el paso subterráneo cerrado, nunca se deben cruzar las vías. Estamos acostumbrados a ver anuncios de la DGT. No estaría mal que se nos recordase a los peatones ciertas cosas, en nuestro propio beneficio

Sara Carbonero: Poco defensor soy yo de Telecinco, pero la vergüenza con lo que se está diciendo de la periodista no proviene de la cadena, al menos de sus deportes. Sara ya trabajaba en T5 antes de salir con Iker Casillas, quien ya era capitán de la selección. Además, habría que recordar a la Asociación de Periodistas que es la FIFA quien decide donde se ponen los periodistas, no estos mismos, así que Sara Carbonero nada tiene que ver en hablar junto a la portería.

Burka: Seguramente a todos nos parezca normal  que todo el mundo tenga que ser identificado al entrar a un lugar público. Al menos en los vigilados, claro. Seguramente también estemos de acuerdo en carácter machista que conllevan ciertas prácticas, pero la solución no puede ser excluir más a mujeres que ya están excluídas. Mal camino el que llevamos.

McCrhystal: Error de principante el del general estadounidense. Obama ha sabido reaccionar. Nadie puede dejar de respetar la cadena de mando. Solo el ego de quien se cree intocable puede hacerle caer en eso. Y hoy en día nadie es intocable. Todos deberíamos tomar nota, aunque no sea Obama el que tenemos por encima.

Picasso: Se vende una obra (El bebedor de absenta) por más de 42 millones de euros. Inexplicablemente nadie salta a criticarlo (o yo, al menos, no he oído nada). Somos tan clasistas que incluso, entre ricos, hacemos diferencias.


Con la Iglesia hemos topado (de nuevo)

Resulta que ayer nuestra nunca bien valorada Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, llegó a un acuerdo con el siempre bienintencionado obispo Rouco Varela con motivo de la visita del (ex) nazi y ahora Papa de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, entre otras muchas cosas que seguro que me olvido. Del acuerdo hemos sabido que, por ejemplo, los jóvenes podrán moverse gratis para poder asistir a tus dignos eventos.

Yo, fiel amante del transporte público, no puedo sino aplaudir este bonito gesto. ¿Se imaginan que el PapaMóvil se queda atascado en la Castellana porque todos los fieles han colapsado la ciudad? Bochornoso… Tan bochornoso como que Aguirre haya tomado su primera decisión a favor de la movilidad de los jóvenes madrileños una vez terminado su mandato*. Mientras tanto, ha subido el precio del abono un 8% y el del metrobus un 21% en los últimos años, al tiempo que negaba a los socialistas la subida de la edad del abono joven hasta los 26 años. Y es que claro, todo el mundo reconocerá que es mucho más importante asistir a la visita de Ratzinger que ir a trabajar o a la universidad, ¿verdad Esperanza?

Los calvitos

* La visita del Papa es un mes después de las elecciones autonómicas.

Cualquier tiempo pasado fue… pasado

Ayer, sin ir más lejos, dejó en este blog un comentario Manuel Azaña. Ni más ni menos. Fue en el post Cultura contra la impunidad. Venía a decir, más o menos, que estos no era artistas de verdad. Los de antes (esos que no conoció, por el lógico paso del tiempo) sí que lo eran.

Más allá de la manida táctica de desacreditar lo actual mediante el elogio a lo pasado (lo podemos ver también en cómo, desde la derecha, se lanzan piropos a Felipe González) siempre me ha fascinado lo curioso del juego entre la memoria y los ídolos.

Demasiadas veces nos enfrascamos en hacer rankings, tablas, premios… y así, decidimos qué poeta era más profundo, qué actor interpretaba mejor o cual futbolista tenía más calidad. Perdidos entre debates etéreos, alguno se ha olvidado qué significa sentarme a disfrutar de su arte, de ayer, de hoy y de mañana. Porque el arte, parecen no haberse enterado, es eterno y personal. Y que disfrutar hoy de fulano o mengano no hace peor al anterior. Y que el paso del tiempo, a diferencia del vino, no mejora una obra.

Competitividad personal

Vivimos una época de competición salvaje. Desde que nacemos se nos educa en una sociedad en la que solo vale ser el mejor: el mejor de clase, el mejor jugando al fútbol, el mejor con los amigos, el mejor con las chicas, el mejor de los mejores.

Y no está del todo mal la competitividad. Creo que ayuda a mejorar, a esforzarse un poco más, a avanzar. Pero hay que entenderla bien. El objetivo de ser el mejor no consiste en tener al resto por debajo tuya. Consiste en ser tu el que más alto esté. Es parecido pero no tiene nada que ver.

Pensar en, simplemente, estar cada día más alto no te llevará nunca a pisotear a nadie. Uno mira hacia arriba. Y con esa mirada busca mejorar él. Y si los demás mejoran no pasa nada. Porque lo importante no es cuanta gente tengas por debajo ni cuanta por encima. Lo importante es la altura que alcanzas. Y disfrutar del vuelo.

Productividad en jornadas

Cada día es más común acudir a unas Jornadas de. Allí nos impartirán, seguro, grandes conocimientos sobre el tema, ya sea medioambiente, economía, política… Con un poco de suerte, además de una charla, uno se puede encontrar con un debate. Un debate que puede, incluso, llegar a ser interesante.

Para eso están las jornadas. Y está bien. Para lo que no están es para ser una colección de cargos. No tiene ningún sentido llevar al “Director General de…” si no tiene ni idea de lo que habla. Mucho más útil llevar a quien de verdad curra en eso, al que sabe del tema. Lo mismo no queda tan bien en el cartel, pero es más útil.

Lo mismo pasa con las inauguraciones y presentaciones. No está mal que alguien hable para introducir un poco el tema a tratar, para indicar cómo van a ser las jornadas pero ¿es necesario que hablen 5 personas para decir lo importante que es hablar de medioambiente o economía o política o…? Si estás allí es que ya te interesa ese tema. ¿Es necesario que un señor cuya empresa ha puesto su logo en el cartel me diga que “hemos tenido unas buenas jornadas”?

Señores organizadores de eventos y jornadas: al grano, por favor.

Hoy recomiendo: Bettween

Aviso, este post habla sobre twitter. Si no eres usuario, no te sirve de (casi) nada.

Como este no es un blog de tecnología voy a hablar de una herramienta que conocí hace poco pero que, al menos, ya lleva unas semanas (el tiempo que la conozco yo) entre nosotros. Se trata de Bettween. ¿Y qué hace? Pues nos permite anidar conversaciones.

Bettween

El sistema es muy fácil. Cuando no sepas por qué alguien te responde, cuando quieras “trabajarte” un debate o cuando la conversación entre dos twitteros a los que sigues se alargue simplemente tienes que poner los nicks de ambos y la página te mostrará los tuits donde se han hablado. Y además, te lo anidará temporalmente, para distinguir entre varias conversaciones.

Y si te pica la curiosidad de saber qué pasa si pones un solo usario, te dirá con quienes conversas más. Los resultados son curiosos.

No eres víctima, eres culpable (Reflexiones)

A raíz de mi último post No eres víctima, eres culpable, ha surgido un debate mucho mayor del que yo esperaba. Más de 230 comentarios entre menéame y el propio blog. Entre ellos (sí, me los he leído todos) he sacado algunas conclusiones:

  1. A pesar de hablar en el primer párrafo de la culpa de Gobiernos y Bancos, hay quien ha pensado que el post era para defender al Gobierno. Si fuera así ¿no hubiera sido más lógico no poner nada del Gobierno?
  2. Y si hay culpa del Gobierno (o los Gobiernos, más bien) ¿no tenemos nada de culpa los ciudadanos?
  3. Nuestro individualismo no nos lleva a aceptar que somos una Sociedad. Y si la crítica se produce a la Sociedad, la respuesta es: Yo no he sido. En lugar de pensar que, quizá, sí hemos sido. Luego se estará de acuerdo o no con la afirmación. Pero YO no soy la Sociedad.

Otro debate curioso es el que se ha producido sobre las hipotecas. Uno de los puntos que quise aclarar en los comentarios es que, por culpa de una mala política/cultura del alquiler, mucha gente que necesitaba una vivienda se hipotecó. Algo bastante comprensible. Mi crítica iba dirigida a aquellos que se compraban viviendas por encima de sus posibilidades y a aquellos que especulaban con ellas (la compro ahora y en 5 años la vendo sacándome unos millones). Siempre he creído que las viviendas son para vivir. Para especular ya tenemos la bolsa. Y sobre las hipotecas he sacado alguna otra reflexión más:

  1. Quizá la letra pequeña de las hipotecas sea complicada y enrevesada, pero ¿por qué nadie ha consultado con un abogado antes de firmarla?
  2. Y por muy complicada que fuese ¿no se sabe de sobra que si no pagas, te echan a la calle? ¿es necesario ser abogado para eso?
  3. Hay quien se queja de las condiciones de las hipotecas. Y es cierto que son injustas, pero ¿era obligatorio hipotecarse? ¿Nadie hizo cuentas? Y sí, el alquiler quizá no sea una “buena opción”. Pero ¿era mejor asumir condiciones como esas?
  4. Y otra cosa curiosa es cuando se acusa a los bancos de dar créditos a todo el mundo. Es cierto. Pero todo el mundo no son entes que aparecían por ahí. Eran personas con nombres y apellidos. Fuimos nosotros, el vecino del tercero, el hijo del taxista, el del bar, el chico nuevo de Recursos Humanos… quienes pedimos (o pedieron, que hay que aclararlo todo) créditos.

Por último, una anécdota totalmente personal. Hace poco, hablando de estas cosas con un vendedor de coches, me contaba la cantidad de coches que, en los últimos años se habían comprado incluyéndolos en la hipoteca. No hay que ser economista para saber que si pones un coche que vale 15.000 € a 40 años, al final, vas a pagar 3 o 4 veces el precio del coche. Obviando que vas a estar unos 25 años (con suerte) pagando algo que ya no tienes.