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#retoecija nº2

Cuando despertó, no había nadie en casa. No se oía el ruido de la televisión, ni el de la máquina eléctrica de papá. Tampoco es escuchaban las pisadas del perro ni se podía oler el café. Se levantó de la cama, se puso las zapatillas e investigó en todas las habitaciones, en los baños, en el salón, en la cocina e incluso en la terraza. Nadie. Estaba solo.

Tenía hambre, pero no podía desayunar: no llegaba al armario de las galletas. Pensó en esperar a que llegase alguien. Pero nadie llegaba. Decidió, al fin, que era el momento de salir a la calle a por comida. No sabía muy bien cómo se hacía, pero se acordaba de cómo lo hacía su padre las contadas ocasiones en las que le llevó a desayunar a la cafetería que había dos calles más abajo. Eso era muy muy lejos. Pero estaba dispuesto a asumirlo. No podía morirse de hambre.

#2

Pensó en todo lo que necesitaba. Lo primero era ropa. No se puede bajar a la calle en pijama, por lo que se fue hasta su habitación y rebuscó en el armario. Una camiseta blanca, unos pantalos negros, una cazadora azul, unos guantes y una bufanda para no pasar frío. Y un gorro para la cabeza. Mamá siempre dice que por la cabeza es por donde más calor se pierde.

Lo segundo era sacar dinero. “¿Cuánto vale un desayuno? Seguro que no demasiado, porque desayunamos todos los días… “. Se acercó hasta la mesilla y miró su hucha. “Lo mejor será llevar todo, por si acaso… Papá siempre dice por si acaso y acaba cogiendo más cosas de las que sabe que va a necesitar.” Por suerte, la hucha tiene un plástico debajo que permite vaciarla sobre la cama sin necesidad de romperla. Metió todo el dinero en el bolsillo derecho del abrigo y dejó la hucha en su sitio.

Lo tercero es buscar unas llaves para poder volver. Pero las llaves están ahí arriba, en un marquito junto al telefonillo, colgando. Demasiado altas para…

– Cariño, ¿ya te has despertado?  Papá y yo hemos bajado a pasear a Maxi y comprar unos churros para desayunar. ¿Y qué haces así vestido en agosto?

#retoecija nº1

Mientras Helena Écija y yo esperamos el fallo (nunca he entendido esta acepción…) del Jurado del Concurso de Cuentos Infantiles Ilustrados al que nos hemos presentado, hemos decidido (cada uno por su cuenta) hacer unos pequeños retos. La idea de Helena es hacer un dibujo durante 30 días seguidos. Mi reto (con su permiso) es escribir algo sobre cada uno de los dibujos que ella va a ir haciendo. No me comprometo Me ha obligado a hacer uno cada día.

No hay más… no sé qué va a dibujar Helena, ni sé quién o qué es lo que ha dibujado. Sólo lo que se puede ver y sentir. Claro que ella tampoco sabrá lo que he escrito yo hasta que no lo vea aquí…  ¿Empezamos?

 

#1. Pi.

Mientras hojeaba un libro que acababa de empezar sobre un escritor ruso de principios de siglo que no conocía de nada pero que, según nuestra profesora de literatura era uno de esos imprescindibles, le vi subirse al tren. No se sentó demasiado lejos de donde me encontraba, pero lo suficiente para que, despistado como siempre, no se diera cuenta de que yo estaba allí. Estaba convencido de que aquel libro que tenía en mis manos sólo podía ser considerado como algo decente si era un regalo de un amante. No era mi caso, seguramente sí el de mi profesora. Así que lo cerré y me puse a observar a ese viejo conocido que estaba absorto mirando por la ventana como pasaban uno tras otro aquellos postes de madera que sujetaban los cables que hacían que la luz artificial empezase a sustituir a la natural a estas horas de la tarde.

Perdido en su universo, sujetaba una bolsa de una conocida tienda de ropa. Pero no parecía que el contenido fuese ese. Más bien daba la sensación de que sujetaba una bomba, tal era la delicadeza con la que acariciaba (no podría usar otro verbo) lo que allí guardaba. Aquella imagen me recordó tiempos lejanos… Tiempos donde yo también observaba esa misma cara, perdida, también, mirando por la ventana unos árboles inmóviles mientras otros profesores trataban de enseñarnos los primeros pasos en los mundos de las cifras y de las letras.

¿Dónde se irán todas aquellas miradas perdidas? ¿Dónde está ese  lugar en el que se pierden? ¿Tenemos un Triángulo de las Bermudas en nuestra cabeza? ¿Puede uno aparecer en un programa de la tele, y tras una señora que llora porque hace más de seis meses su marido no volvió de un partido de fútbol con los amigos, pedir que si alguien ha visto sus miradas que se ponga en contacto con el programa, que son como las de la imagen adjunta, dejando un número de teléfono que aparecerá en la parte inferior de la pantalla?

Cuando volví en mí, quise compartir mi hallazgo con mi madre, que estaba a mi lado, entretenida haciendo un crucigrama.

– Mamá, has visto a…

Pero cuando me giré, él ya no estaba.

El debate que no ganó ninguno

El debate de anoche entre Rubalcaba y Rajoy deja para mi un sabor agridulce para ambos. Ninguno lo ganó. Y ambos, en parte puede sentirse ganadores. Y perdedores… depende de con qué pie se hayan levantado hoy. Veamos:

Rubalcaba:

Dio por hecho que Rajoy iba a ser el Presidente del Gobierno. Era una apuesta arriesgada, porque supone asumir el fracaso del Gobierno socialista, pero también así se aseguraba que Rajoy no le soltaría un “Díselo a los 17 puntos que te saco en las encuestas” que le podría haber hecho mucho daño. Además, es algo que está en la mente de todos…

Expuso unas cuantas líneas de lo que hará si gobierna (subida de impuestos a ricos, a bancos, subvenciones a las contrataciones, defensa de la sanidad y la educación pública) y muchas a preguntar a Rajoy. Hay quien ve en esto un error, yo no. El punto débil de Rajoy es contestar (de hecho, lleva mucho sin dar una entrevista, a excepción de la de Salvados, por presión twittera, y no la dará hasta pasado el 20N) y ahí le arrinconó Alfredo. Le llevó, incluso, a decir cosas contrarias a las que decía su propio programa electoral, que el socialista conocía mejor que el Popular (en otra muestra de que Rajoy, a pesar de no haber dado mítin el domingo para preparar el debate, no hizo los deberes. Es un auténtico vago.)

El problema de Rubalcaba es que ese interrogatorio no terminó de noquear a Rajoy y le quitó tiempo para exponer más y mejor su programa. Pocos votos acabarán en la urna del PSOE tras lo de anoche y pocos (por decir algo) dejarán de estar en la del PP.

Palabras más usadas por Rubalcaba - Fuente: elpaís

Rajoy:

Muchos medios le dan como ganador. Viendo el panorama periodístico actual a mi me valdría para declararle como perdedor, pero vayamos un poco más allá. Mariano sabía que su baza en el debate era no meter la pata. Tuvo errores, sí, pero ninguno de bulto (al menos para un país como el nuestro…). Su discurso se basó en dos cosas: insidias* y empleo. Empleo e insidias. Para toda pregunta su respuesta es “creando puestos de trabajo”. Y en muchas estoy de acuerdo, sí, pero no explicó cómo iba a crear esos puestos de trabajos más allá de algunas ayudas económicas a emprendedores (sin definir qué es un emprendedor) y de dónde iba a sacar ese dinero si, además, quiere bajar los impuestos.

Su punto más débil fue cuando se vio obligado a contestar sobre el recurso ante el TC sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Era algo que quería evitar (y lo intentó) porque sabe que más allá de ideologías en otros frentes, la mayoría de la sociedad española vería como un atraso (y un problema) llamar a las uniones entre hombres o entre mujeres de manera diferente a las heterosexuales.

¿Y del resto? Obviedades y hasta casi estupideces. Cosas como “que no quiero leer la prensa” (literal), o “voy a hacer un gobierno de gente competente” (faltaría más que pensases que tus ministrables son inútiles!!), o “voy a decir la verdad” (como si alguien dijese públicamente que es un mentiroso… Aquí faltó algún guiño de Rubalcaba a los hilillos) o hablar de “un plan de austeridad” en el bloque que se supone que trataba de medidas para mejorar la democracia. Por no mencionar el error** de llamar a Rubalcaba como “señor Rodríguez… ¿eh? Rubalcaba”.

Como decía al comienzo, hay quien cree que Rajoy ganó. Puede ser… todo es bastante subjetivo. Pero si con la situación actual no aplastó a Rubalcaba, no puede sentirse ganador.

Palabras más usadas por Rajoy - Fuente: elpaís

*aunque no aparezca en el gráfico…

** hay quien dice que lo hizo con intención.

Siente el color desde los pies

Empezar un proyecto hoy en día puede parecer una cosa de locos. Hacerlo con algo tan poco convencional como vender, simplemente, calcetines, más. Confieso que cuando me enteré de la idea me pareció un poco descabellada “¿Quién va a querer comprar por internet calcetines?” Pero en sockaholic.com estaban convencidos de su idea. Y sabían cómo llevarla a cabo.

Poco a poco empecé a saber un poco más del proyecto, que si es un producto 100% ibérico, que si han rechazado fabricar en China (y similares) porque querían apostar por las condiciones de los trabajadores, que además han arriesgado su propio dinero porque no hay ni créditos ni ningún tipo de financiación… Hasta aquí todo me sonaba bien. Muy bien, la verdad. pero faltaba lo importante: los calcetines.

Luego llegó cuando vimos las primeras fotos. El lema “Feel the color” encajaba perfectamente. Así que me decidí a comprarlos (Unos Maxi, Harry y Pepe, los de la imagen). Y una vez probados (y lavados y vueltos a probar) puedo confirmar que son calcetines de calidad. No se caen, son cómodos y quedan genial. El producto es bueno. Sí, aquellos locos han conseguido que los calcetines de colores con los que soñaban ahora estén en sus pies.

Pd: no, no me llevo comisión. Creo que un blog también debe ayudar a que los pequeños proyectos salgan adelante.

Media Maratón Ciudad Real y más

Se acaba un octubre duro y especial. Con dos triatlones y mi primera media maratón (junto a otro entrenamiento previo de 21 kilómetros dos semanas antes) los motivos creo que no necesitan mucha explicación.
Si hace 6 meses me hubieran dicho que antes de acabar el año habría acabado tantas carreras no me lo habría creído. No he hecho tiempos milagrosos, claro. Pero después de un tiempo “parado”, estoy muy contento con la evolución.

Creo que fue a finales de mayo o principios de junio cuando pensé en correr una media maratón. Hasta entonces lo máximo que había corrido seguido eran 10 kilómetros. No podía ir demasiado deprisa, pero acababa (casi) siempre con la sensación de poder seguir algún kilómetro mas. El domingo, tras los 21 kilómetros (21.5 según el GPS) acabé con una sensación parecida. No podría haber llegado antes (hice 2 horas y un minuto) pero podría haber hecho un par de kilómetros más si fuera necesario.

La carrera salió prácticamente como la habíamos hablado: iba a correr con dos primos, uno de mi mismo nivel y otro que nos iba a acompañar a nuestro ritmo, pero que podía ir mas rápido. Nos planteamos las dos horas como objetivo secundario (el primero era acabar), por lo que el ritmo objetivo era de 5.40. Los primeros kilómetros salieron un poco más lento, pero poco a poco fuimos cogiendo ritmo. Siempre estuvimos un poco por encima de la previsión de dos horas, pero poco. Los kilómetros avanzaban y me sentía bien. Incluso llevaba la sensación de poder correr mas. Tenía la certeza (por sensaciones y por aquel entrenamiento dos semanas antes) de que acabaría la carrera sí o sí.

Sobre el kilómetro 15 uno de mis primos se quedo un poco rezagado. Al principio quisimos esperarle, pero ya estábamos en ese punto en el que nadie puede tocar tu ritmo, ni para arriba ni para abajo. Al final solo llego 3 minutos mas tarde. En el 19 me tocó a mi quedarme atrás. Ya estábamos llegando y el primo con el que iba quiso apretar un poco. Yo no pude más que mantener el ritmo que ya llevaba. Al final, entrada al polideportivo, brazos en alto y la satisfacción del objetivo cumplido.

¿Y ahora? Ahora a descansar un poco y empezar a entrenar de cara a 2012. Con dos objetivos claros y para los que voy a necesitar aumentar un poco (o bastante) el volumen de entrenamientos: El Maratón de Madrid (22 de abril) y algún triatlón en distancia olímpica (1.500 metros de natación, 40 kilómetros de bici y 10 kilómetros corriendo). ¡Comienza la pretemporada 2012!

Ampliación: Tal y como me pide exige Pepe Roldán, debo meter en mis objetivos de 2012 los 101 kilómetros de Ronda. Sí, estamos locos…

 

Despegar

A veces, recordar las cosas obvias, es lo menos obvio. Pensar en buscar soluciones en lugar de buscar problemas. Sacarle la lengua a la vida. Ver el horizonte y decidirse a andar hacia él. Despegar sin miedo a no llevar paracaídas. Sonreír porque sí. Porque estamos vivos, que no es poco. Porque podemos seguir aprendiendo, mejorando. La vida no es fácil, pero así es más vida. Seguir. Avanzar. No tomar demasiado en serio a las fronteras. Estar un rato a solas. Dedicarte tu propio tiempo. Bailar. Cantar en la ducha. Amar a alguien como si no hubiera un mañana. Saber que no estás solo. Ayudar a quien tienes al lado. Correr. Nadar. Gritar de vez en cuando. Hablar bajito a menudo. Jugar. Llorar cuando haga falta. Aplaudir con entusiasmo. Acordarte de quien te dio esos empujoncitos para llevarte donde estás ahora. Mimar. Callar. Escuchar el silencio. Abrazar y sentirse abrazado. Besar. Vivir. ¡Joder, vivir!

Remedios para despegar los pies del suelo.
Foto de Sary Garcia

Están muertos

Esto escribí hace algo más de dos años. Hoy me apetecía recuperarlo.

 

Están muertos. Quizá no lo sepan. Pero nosotros sí. Lo sabemos desde hace mucho tiempo. Lo sabemos cada vez que salímos a la calle y cada vez que nos levantamos aunque nos duela el alma. Están muertos. Y solos. Es una guerra (sí, guerra) sin sentido. Una guerra donde unos ponen bombas y otros flores. No tienen sentimientos aquellos que luchan por la libertad, en su santo nombre, bajo capuchas y armados hasta los dientes. Es una guerra donde sólo hay perdedores. Porque ellos ya han perdido todas las batallas pero el precio lo estamos pagando nosotros.

Están muertos. Y quizá lo saben. Por eso actúan así. Porque sus manos ya están manchadas de sangre. Y la diferencia solo radica en ser enterrado con sangre fesca o reseca en ellas. Pero sangre habrá. Y entierro. Porque están muertos.

Están muertos. Seguro que lo saben. Solo quien se sabe muerto puede ser tan indiferente a sus vecinos. Actuan como zombies, aterrando, creyéndose protagonistas de una película que dejó de tener director hace tiempo. Y las salas de cine, ya sabemos, cada día están más vacías. Ya nadie les ve. Solo es un título en cartelera.

Están muertos cuando destruyen una calle para construir una frontera.

Están muertos. Y cada vez son menos. Sus minorías son más minorías y la libertad es mayor. Aquí, en el lado de ese enemigo que imaginan. Y allí, en el lado de esa hermosa tierra que quieren para ellos solos. Para ellos, en nombre de tantos supuestos, de tantas supuestas luchas, de tantos supuestos ataques, de tantas supuestas mierdas… que al final, los únicos nombres que quedarán en la historia son los de las vidas que ellos han quitado. Se debe de sentir uno poderoso quitando una vida. Sólo así se explica que las razones políticas vayan escritas bajo un coche y no en libros. Solo un muerto sería capaz de agacharse tanto, hasta humillar su condición humana.

Ellos ya están muertos. Que no se nos olvide nunca a los vivos.


Antes esto era un blog de política

De un tiempo a esta parte cada vez escribo menos por aquí. La verdad es que cada vez escribo menos, por aquí y por allá. He tratado de pensar que el problema era por falta de tiempo. Y sí, claro, eso está ahí. A veces estoy tentado de echar la culpa a la crisis (si todo el mundo lo hace ¿por qué yo no?), al descontento general, al “¿de qué sirve escribir aquí si no va a cambiar nada?”… Cosas de esas que todos pensamos alguna vez (o muchas). Y en parte son verdad y en parte no.

Podría contaros, como hice en el último post, mis experiencias deportivas. Pero ni soy tan bueno ni mis objetivos tan bonitos como para atraer a nadie. Lo de mi primer triatlón fue una excepción. Al menos, de momento (nunca se sabe cual será tu rostro mañana).

El problema de fondo es que esto es (o era, ya no lo sé bien), un blog de política. Y la política resulta que es (quizá siempre lo fue y yo no lo sabía) economía. Y la economía es (esto siempre lo tuve más o menos claro) una gran mentira. Y como no soy ni economista ni mentiroso (lo primero casi obliga a lo segundo) he permanecido aquí callado. Esperando. Leyendo. Intentando aprender (o aprendiendo a descrifrar).

Pd: Alguno esperará aquí un “blog de campaña” en vista del 20N. Que lo sea o no dependerá de lo que me gusten los vídeos y las propuestas que vayan saliendo.

Pd2: Alguno me echará en cara no haber hablado o “analizado” (sí, entre comillas) el 15M. Simplemente creo que tiene más poder mediático que real. Ojalá me equivoque y ojalá ese cambio sirva para mejorar la democracia a largo plazo y a corto, para que no gane la derecha (aunque eso pueda significar que tampoco gane el PSOE).