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…y papá Estado dijo No a Gallardón

No es la primera vez que este espacio nombro a Gallardón (al que, las pocas veces que le nombro, le pongo de banda sonora “Desaparecido” tras su fracaso en sus tentativas con los JJOO. Fracasos que dijo que asumiría dimitiendo y luego no ha hecho…). Y de sobra es conocido que no está entre mis políticos más afines. Es cierto que dentro del PP tiene una imagen de progre (solo hay que repasar las entrevistas a Rajoy y al propio Alcalde de Madrid) que tampoco es tan real, pero lo verdaderamente preocupante, como madrileño, es ver lo derrochador que es.

Madrid tiene una deuda 7.145 millones de euros. Una deuda que era alta pero se multiplicó con la construcción de los túneles de la M-30. Una M-30 que, es cierto, está mucho más bonita, pero que sigue sufriendo atascos y que no ha venido a resolver los problemas de movilidad que nos prometieron. Y que ha supuesto, como vemos, una deuda desorbitada. Las consecuencias de esta deuda no son sólo pagar más (tiempo) y más (intereses), sino que ya no tenemos dinero ni para proveedores (ese fue el lamento quejicoso de Gallardón en la rueda de prensa en Moncloa) ni para tener instalaciones abiertas. Ese es el verdadero precio que nos ha costado Gallardón a los madrileños.

Y esta bien ver llorar a Gallardón por algo que veníamos reclamando desde hace tiempo: que dedicase el dinero a otras prioridades (véase educación, deporte, sanidad, accesibilidad para minusválidos…). Y digo que esta bien porque en el imaginario colectivo (y Rajoy quiere hacer bandera de ello) siempre se dice que la derecha gestiona mejor los recursos. A veces, no hay nada como la puta realidad como para desmitificar.

Algunos apuntes sobre el Sáhara

Vaya por delante que yo no soy un experto en política internacional, ni soy diplomático, ni lo pretendo. Si escribo esto es porque he visto que al final venia repitiendo prácticamente lo mismo en algunos blogs y comentarios en facebook y twitter. Seguramente esté equivocado en muchos aspectos, así que espero salir de esta aprendiendo algo.

En primer lugar, quiero destacar la pequeña manipulación de los medios de comunicación. ¿Por qué digo esto si es Marruecos quien les impide la entrada al país? Justamente por eso. Los periodistas pueden (y deben) denunciar el bloqueo informativo. De ahí, podemos deducir con facilidad que Marruecos tiene algo que ocultar. Pero ¿qué oculta exactamente? No lo sabemos, ni podemos. Podemos fiarnos, más o menos de lo que diga la otra parte, los activistas, pero ¿debemos creerlos (como se está haciendo) a pies juntillas? Tal y como entiendo yo el periodismo, no.  Hay que dar cabida a sus declaraciones, por supuesto, pero no se pueden dar, así sin más, por verdaderas (que quizá, seguramente, lo sean).

En segundo lugar, el papel de España. Es cierto que tenemos una deuda que tuvimos que pagar hace 35 años. Pero siendo medianamente serios, las soluciones que entonces se deberían haber tomado no son ahora viables ¿Por qué? Porque los saharauis no tienen actualmente capacidad para formar un país. Y porque Marruecos (no solo el gobierno, también la población) reconoce que ese territorio es suyo, de pleno derecho. Por así decirlo, es como para nosotros Cataluña, donde hay cierto independentismo, pero que el resto del país reconoce como parte de España. No se pueden tomar decisiones obviando a la población (sí, también la marroquí). No digo con esto que los saharauis no tengan derecho a su reclamación de soberanía, pero debemos entender las motivaciones, no solo históricas sino actuales, de ambas partes. España (como la UE y la ONU) son culpables históricos y no podemos olvidarlo. Pero para poder ser útiles en el conflicto no basta con llamar asesinos a Marruecos, más que nada porque si somos duros en las críticas, no nos respetarán como intermediario. Y, aunque no lo hemos sido (ni querido ser, en realidad) en estas 3 décadas, el Frente Polisario tiene, claramente, una posición de indefensión frente al gobierno marroquí. Y, lo quiera o no, necesitará ayuda.

En último lugar, el papel de Marruecos. ¿Por qué tiene Marruecos una posición de fuerza con España (y la Unión Europea)? Pues en parte es por todos esos puestos de trabajo que los tertulianos no paran de repetir que perderíamos al perder los acuerdos de pesca. Pero eso es lo de menos. Marruecos es un “muro de contención” del terrorismo para España y Europa. Son esos los verdaderos motivos por los que la diplomacia debe ir con pies de plomo. Diplomacia que, por cierto, no consiste en dar ruedas de prensa, sino en llamadas, reuniones, envío de mensajes… de forma lo más discreta posible.

Lo importante es que se solucione cuanto antes, y de la mejor manera posible. Y solo el diálogo podrá llevar a buen puerto este conflicto.

Pd: Sobre las palabras de Sinde pidiendo que “sólo hablen los expertos” solo diré dos cosas:

  1. Esa frase de Azaña “Si cada español hablara de lo q sabe y solo de lo q sabe, se haría un gran silencio nacional q podriamos aprovechar para estudiar”. Podría empezar Sinde, por aquello de dar ejemplo y tal…
  2. Que cuando se proteste, al menos, se presente una alternativa (que será más o menos viable, pero será). Ayer Javier Bardem en una entrevista era preguntado “¿Qué se puede hacer para que este conflicto no vuelva a caer en el olvido?” a lo que solo contestó “No lo sé”

Deletreame

Un poco antes de verano (creo recordar que por Abril) una cabecita un poco loca, llamada Davinia, me dijo algo parecido a: quiero montar un proyecto literario en internet. Y quiero contar contigo. Como uno de mis fuertes no es, precisamente, decir que No a este tipo de proyectos, me vi en la obligación de decir que sí. Davinia, planificando planificando acabó encontrando un grupo de gente fantástica.  Al proyecto lo llamó Deletrea.me. Y es así, más o menos, como nació allá por Septiembre.

Ilustración de Helena Ecija para este blog

En este tiempo, deletreame se ha ido conociendo a sí misma, posicionando, asentando. Sin ser una revolución (de estas que tanto les gusta a los vendehumos de internet) en este tiempo lleva unas 10.000 visitas. No es un proyecto fácil, no hay dinero de por medio, solo amor al arte (nunca mejor dicho). Pero es justo ahí, de esa dificultad para que cada uno encuentre un hueco, de donde nace lo mejor de deletreame.

Pero, ¿qué es en realidad deletreame? Es un proyecto colaborativo donde la palabra es el centro del mensaje. Pero no es lo único. Hablamos de literatura, pero también la creamos. Y anunciamos nuevos proyectos ajenos, o propios, o simplemente recordamos unos versos del pasado. Escribimos, pero no abandonamos a las letras a su suerte, así que a veces van acompañadas de una foto, un dibujo, una canción o incluso un vídeo. En realidad, deletreame es un proyecto para contar cosas. Un poco como cada uno quiera. Pero dándole a la letra, a la palabra, toda la importancia que se merece.

Como no puede ser de otra manera, puedes encontrarnos también en twitter y en facebook. Te esperamos.

Inmigrantes, ya no os queremos

Ese podría ser el lema de la (extrema)derecha que abandera en estos momentos Alicia Sánchez Camacho y su “contrato para inmigrantes”. Un contrato que supondría la expulsión de dichos inmigrantes si, entre otras cosas, se quedan en el paro. Situación, que, como todos vemos en nuestro día a día seguro que se produce porque los inmigrantes (todos, sin excepción) son unos vagos, ¿verdad? Y digo “entre otras cosas”, porque también deberán respetar las costumbres y la cultura, y a aprender las lenguas oficiales de Cataluña. Es decir, que si usted nace en Cataluña puede cagarse en el catalán, en los correbous, en el pan con tumaca y hasta en el Fútbol Club Barcelona, pero si nace en Marruecos, en China o en Ecuador, por ejemplo, no.

El fondo de este asunto es fácil: mientras las cosas van bien, que las mierdas de los abuelos, las frutas y los ladrillos de la obra los recojan los inmigrantes. Pero ahora que las cosas van mal, que se vuelvan a su país, que los españoles (que hemos rechazado sistemáticamente estos trabajos de segunda) tenemos que vivir de algo. Y da igual si son buenos trabajadores, de esos que llegan a su hora, no dan un solo problema y si hace falta echan una mano. Da igual, porque lo que hay que hacer es contratar a un españolito que no quiso ese trabajo hace dos años y que dentro de dos lo volverá a dejar, para ser comercial vendehumos del tufo del momento (llámese ladrillo, coches o lo que sea). ¿Verdad?

Pero Alicia Sánchez no solo no quiere a los inmigrantes, tampoco, según dijo el otro día, quiere igual a los homosexuales. La chica es una joya: xenófoba y homófoba. ¿Puede tener algo más? Pues sí, es tonta. Muy tonta. Tan tonta como para justificar que los homosexuales no puedan adoptar porque “necesitan un padre y una madre” siendo ella madre soltera por inseminación artificial.

¿Formación o titulitis política?

Es bastante habitual que en nuestras (de los españoles, todos) habituales críticas a nuestros políticos se encuentre la de su formación. Que si fulano no tiene ni idea de economía, que si mengano no sabe nada de derecho… Y esto, por supuesto, ha vuelto a suceder con la última remodelación de Gobierno.

Tres son, principalmente, las cosas que se echan en cara a nuestra clase política:

  1. Carrera Universitaria: Algunos (pocos, la verdad) de nuestros diputados no tiene una carrera universitaria. Pero en la mayoría de los casos sí. Principalmente derecho, económicas, políticas… Y entre los que no han acabado la carrera (seguramente, no lo puedo confirmar) han pasado todos por la universidad. En cualquier caso, cuando uno escucha las quejas parece que ninguno de nuestros diputados haya acabado la EGB (o la ESO).
  2. Idiomas: La frase hay que saber inglés para ser camarero pero no para ser Presidente resume esta queja. Aunque supongo que se referirán solo a algunos camareros de algunas zonas turísticas…
  3. Vida laboral: El otro tema de queja es que los políticos no han dado un palo al agua en su vida.

¿Son quejas fundadas? Sinceramente, creo que no. Quedan muy bien en la barra de un bar o en el sofá de casa, pero no son más que una pataleta. En primer lugar porque no están bien fundadas. Como decía, casi todos los políticos (de primer nivel) tienen una carrera, muchos de ellos han opositado y obtenido plaza. Muchos de ellos son profesores de Universidad. Así que sí, tienen formación académica e incluso trabajo fuera de la política.

Pero en segundo lugar ¿son estos los patrones que necesitamos para nuestros dirigentes? ¿para dirigir un país hace falta saber mucho o saber qué hacer? ¿Importa de verdad a la hora de tomar una decisión económica saber inglés? Es más, por muy bien que uno hable inglés (o francés o alemán), ¿no debe ir también acompañado de un intérprete  para que en temas tan delicados no haya dudas? Parece ser que la única formación posible es la académica ¿pero es esto cierto? Todos conocemos a perfectos capullos con tres carreras que a la hora de trabajar son incapaces de hacer nada. Y ahí tenemos al que a mi me parece un buen ministro, Pepe Blanco, que no acabó la carrera de Derecho.

Ilustración de Helena Écija para este blog

El problema de verdad es que no sabemos qué hace un político. Por supuesto que la formación es importante, pero el trabajo de un político es hacer política. Y la política es un conjunto de muchas cosas (de todas, en realidad). Pero para saber con detalle esas cosas ya existen los asesores. El político debe tener claras las cosas básicas y saber, con arreglo a ellas y a los detalles concretos que le apunten en los informes, cómo aplicar sus políticas (sean de izquierdas, de derechas o lo que sea, da igual).

Por esto, yo me niego cuando algunos políticos o compañeros o amigos, ciudadanos, en fin, reniegan de los políticos profesionales. Ser político es una profesión. Una profesión exigente, dura, que requiere tener las orejas abiertas a lo que los ciudadanos queremos y la mano dispuesta a llevarlo a cabo. Pero no es un hobby al que uno le dedica un rato después del trabajo, o un par de años y luego se va a casa a descansar.

Y no, no defiendo a los que quieren vivir de la política. Esos que solo quieren un sillón y un sueldo. No, eso son gentuza, que nadie les llame políticos, por favor.

Reflexiones sobre la bajada del transporte público

Leía hace poco en ecomovilidad.net que el metro de Madrid sigue perdiendo pasajeros. La cifra anda en casi el 6% y es el tercer año consecutivo que pierde pasajeros. Nada más leer esto pensé: “imposible, en época de crisis la gente deja en casa el transporte caro (coche) y usa el barato (metro).”

Esta conclusión puede ser simple, pero es un comportamiento comprobado que el factor económico influye en un alto porcentaje en nuestras decisiones a la hora de tomar un transporte u otro. Obviamente, de este análisis (casero) se quedan fuera aquellas personas que no tengan opción de desplazarse en transporte público por ausencia de este. Pero veamos los factores que tenemos que a mi entender explican este descenso y los que lo niegan:

  • Descenso del trabajo: Al aumentar el paro, mucha gente se queda en casa y por tanto deja de necesitar tanto transporte público como privado.
  • Trasvase metro -> carretera: Podríamos pensar que al disminuir la cantidad de coches en carretera, muchos usuarios hubiera optado por volver al coche, ya que existirían vacantes. En Madrid esto es imposible en hora punta, donde siempre encontramos atascos. En hora valle quizá haya podido haber algo, pero no sería especialmente significativo (por la propia definición de hora valle)
  • Descenso de la renta: Como decía antes, el factor económico es clave en la movilidad. Al desplazarnos hacemos (aunque no lo sepamos) una pequeña ecuación tiempo/euros. El coche suele aportar menos tiempo y más gasto, así que en tiempos de crisis, cuando mucha gente tiene menos recursos, a la hora de realizar un desplazamiento, este debería ser en transporte público.

Estos factores, sin tener los datos concretos, me llevan a pensar que es lo comido por servido. Así que ¿cuáles pueden ser los otros elementos?

  • Mala planificación de obras: En los últimos tiempos Metro ha realizado muchas remodelaciones (necesarias) que han obligado a cortar líneas durante varios meses. Seguramente muchos de esos usuarios ha podido encontrar caminos alternativos, pero otros habrán tenido que recurrir al coche. Y seamos sinceros, es muy difícil pasar de la comodidad del coche a lo apretado de un metro.
  • Mala planificación de nuevas estaciones: Muchas de las estaciones que se han acabado en los últimos años no dan un servicio real. Están ahí, abiertas, esperando que a su alrededor se forme algo parecido a una civilización. En realidad, esto no puede suponer una merma de viajeros, pero sí un no-aumento de ellos.
  • Cambio cultural: No nos vamos a engañar, cada día somos más señoritos y somos mucho más dependientes de ciertos lujos y, sin duda, el coche es uno de ellos.

Nada de lo anterior parece dar en el clavo de por qué una bajada tan grande y tan continuada. Y es que a mi entender, es un fallo global de la planificación de metro. El usuario de metro (transporte público en general) es frágil y necesita unos incentivos que no se han dado:

  • No siempre se ha tenido la puntualidad necesaria
  • No se ha conseguido evitar las aglomeraciones de hora punta (sí, vale, no es fácil…)
  • Los precios han aumentado todos los años. A veces incluso dos veces. Eso ha hecho al coche más competitivo.
  • Falta de parkings disuasorios, donde uno pueda dejar su vehículo y usar el transporte público.
  • Falta de un billete común (para poder hacer transbordo intermodales) entre metro, bus y cercanías. Esto solo lo puedes hacer si tienes abono
  • ¿Siguen siendo útiles las tarifas por coronas o son un impedimento para aquellos que viven más lejos y que, por tanto, necesitan mayores incentivos para usar el transporte público?

Ley de la obviedad

El otro día tuiteaba la Ley de la Obviedad de Cartier, que dice: si mejoras a todas las partes, mejoras al conjunto. Hubo alguno que incluso me añadió que no se mejora proporcionalmente, sino exponencialmente.

Y, con esto en la mente, mezclé ideas con el I+D+i y el cambio de modelo productivo y aquello que conté en Repensando el trabajo y todo esto que repetimos todos los días sin decir nada. La mayoría del tiempo tengo la sensación de que nadie sabe a ciencia cierta cambiar el modelo, así como que la mayoría de la sociedad piensa que aumentar el gasto en Investigación y desarrollo significa poner un laboratorio más. Y esto, sea cierto o no, lo que tenemos claro es que supone mucho dinero.

Lo que muchas veces no sabemos es que hay otra forma de hacer, al menos en parte, algo de I+D+i casero y barato. ¿Y en qué puede consistir esto en una empresa mediana o pequeña? En formación. Alguno me dirá que los cursos de formación también exigen dinero. Y es cierto. Pero yo no hablo de cursos de formación sino de formación a secas.

¿Cómo podríamos hacer esto? Se trata de enseñar entre compañeros parte de su trabajo, aquella que sirva para mejorar la empresa. Por ejemplo, en una fábrica de tornillos, si el jefe de producción explica cuanto dinero se ahorra la empresa (o cuanto beneficio podrían conseguir los trabajadores) con el actual sistema de reciclado, es probable que los operarios que día a día están con esa máquina o ese sistema piensen en mejores soluciones para aumentar la eficiencia de su reciclado.

Esta formación no debe ser unidireccional, porque el jefe de producción también deberá escuchar y aprender de los que están por debajo de su cadena de mando. Parece un consejo obvio pero ¿en cuantas empresas has estado en la que tu jefe te explica lo que hace, porque lo hace y escucha tus consejos?

Ilustración de Helena Ecija para este blog

Otro tipo de formación gratuita y muy útil para la empresa es la generacional. Aquí podríamos meter un uso básico de las Nuevas Tecnologías. Pero es mucho más que eso, se trata de explicar rutinas, de analizarlas en el tiempo, de que los más antiguos del lugar debatan con los más jóvenes los procesos. Quizá, lo que servía hace tiempo (un horario muy rígido para atender al público) ahora no es tan necesario (ya que tenemos sistemas on-line para contactar con nuestra empresa). ¿Cuantas empresas siguen malgastando tiempo y dinero en hacer cosas que no sirven para nada solo porque siempre se ha hecho así y nadie ha pensado en cambiarlo?

Todas estas pequeñas cosas harán que los trabajadores conozcan mejor la empresa, trabajen mejor en ella, aporten su granito de arena en cada uno de esos pequeños procesos que hay que llevar a cabo día a día, y de esta forma, mejorando un poco todas las partes, acabaremos mejorando a toda la empresa.

Sueldos políticos

Más allá de la transparencia obligada de Cospedal gracias a la cual nos hemos enterado de lo que gana, el debate sobre si los políticos ganan mucho o poco es prácticamente eterno y constante. Y, en época de crisis, este debate es aún más encendido.

Por eso, quizá sea buen momento para plantearse una Ley de Sueldo Públicos (¿esto existe?) que deje claro, con criterios objetivos, el máximo que puede ganar un político, así como el número máximo de asesores y consejeros que se pueden tener. ¿Cuales pueden ser estos criterios? A mi se me ocurren dos:

– Demográfico: Imponer un límite de sueldo por población. Así, no tendríamos alcaldes de pueblecitos que ganen mucho más que alcaldes de ciudades grandes (donde se supone, tienen más trabajo y más responsabilidad)

– PIB: Y ¿qué pasa si un pueblo es pequeño pero tiene una gran industria con mano de obra de otros pueblos? Ese alcalde tendría mucho más trabajo (y, por tanto, debería ganar más) que lo que le corresponde por población. Esto, además, conseguiría que, aunque fuese por puro egoísmo (para subirse el sueldo) el alcalde buscaría aumentar y mejorar el pueblo.

¿Qué te parecen las ideas? ¿Son factibles? ¿Se te ocurre alguna más?

PD: Os recomiendo leer “Ganas lo que produces” sobre el tema de Cospedal

Equivocando conceptos

Vivimos tiempos confusos. Tiempos en los que confundimos la libertad de quejarse con el respeto a los muertos. Días en los que ser un maleducado mola, porque todo el mundo es políticamente correcto y, claro, hay que destacar, aunque sea con exabruptos perfectamente escritos. Situaciones en las que se puede llamar comepollas a una ministra y su jefe le muestra su apoyo en lugar de su crítica (no vayamos a hablar de cese…). Momentos en los que un periodista (o lo que sea) presume de haberse follado a dos niñas, y eso se publica, y aquí no pasa nada.

A todo esto le suelen llamar Libertad de Expresión, habitualmente los mismos. Generalmente suponiendo que meter la palabra “libertad” en un debate te da automáticamente la razón. Dando por sentado que la educación y el respeto a los demás (a los mencionados y a los oyentes) no pueden ni deben tenerse en cuenta. Lo importante es que “YO cuente lo que me salga de las pelotas, que para eso las tengo”, obviando que se habla con la boca y se piensa, preferiblemente, con la cabeza.

Y a mi, que me parece que esto tiene poco de libertad y absolutamente nada de expresión, se me hiela la sangre al pensar que medio país defienda estas actitudes.

Lo vamos a lograr

Decir que el paro es uno de los mayores problemas de nuestro país es una obviedad. También lo es decir que los jóvenes son uno de los sectores más débiles. Y, porque Andalucía es una de las regiones donde el porcentaje de paro es más elevado, es allí donde se están poniendo más esfuerzos, que ojalá se transformen en puestos de trabajo a corto plazo.

La semana pasada se puso en marcha el Plan Motiva 2.0. La principal novedad de este plan es que está por hacer. O al menos, podemos decir que no está completo. El objetivo del plan es que los jóvenes no solo pidan un puesto de trabajo, sino que también aporten su visión, su duda, su sugerencia personal… seguro que entre todos sacamos muchas más ideas que entre un grupo de tres o cuatro expertos.

Ilustración de Helena Ecija para este blog

Para ello, han habilitado la web lovasalograr.es además de canales en las redes sociales (tuenti, twitter y facebook). Por el momento la respuesta es buena (me dicen que unas 600 propuestas en 7 días). Todas estas propuestas se usarán para el Plan Integral de Empleo Juvenil que la Junta presentará en un mes aproximadamente. Pero ante una situación tan grave como la que vivimos, tienen que ser muchas más las propuestas que se den. Y eso lo que hay que hacer: actuar. Y lograrlo, entre todos.