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Juntaletras

Por motivos propios y ajenos, a veces uno se encuentra ante un eterno folio (pantalla, pero lo de folio siempre queda bien) blanco. A veces es la tinta, que se acaba, a veces la inspiración. El caso es que he estado ausente de este hobby de juntaletras que tengo. Nada grave.

En este tiempo, además de echar un cable a otros amantes de deletrear el mundo (no tanto como me gustaría, pero ya se cansarán de mi) he tenido tiempo de leer, desde otra perspectiva a muchos de vosotros. Aunque más que leer mucho, me he dedicado a pensar sobre lo que los demás escriben. Y en este periodo de reflexión, por así llamarlo, he conseguido llegar a alguna reflexión que, si bien no van a revolucionar el mundo, si quiero ponerlas por escrito, que parece más serio. El caso es que creo que hay, básicamente, 3 tipos de escritores (y no se ciñe solo a los blogs):

1. Aquel que ama escribir. Para mi el mayor ejemplo es una gran amiga Davinia. Es una de esas personas a las que les gusta contar cosas. Pero el objetivo no es solo lo que se cuenta, la meta por así decirlo. Se trata de disfrutar del camino. De viajar sobre las letras. Recorrer sus curvas y sus rectas, acelerar y frenar. Vivir mientras se escribe.

2. Aquel que ama contar. No es exactamente lo mismo que el anterior. Aquí el viaje importa menos. Lo importante es llegar y que la mercancía esté intacta. Es este grupo yo metería a Ignacio Escolar. Creo que disfruta contando, explicando, analizando.

3. Aquellos para los que escribir es el camino más corto de recibir alabanzas. Aquí metería, sin duda, a Pérez Reverte. Un tipo prepotente y asqueroso. Acomplejado, seguramente, en su adolescencia, y que necesita demostrar sus cojones en cada texto. Y recalcar contínuamente que el resto son una panda de subnormales porque no han leído tanto como él, que parece haber leído hasta lo que no está escrito. No sé si es un capullo o se ha creado un capullo como personaje, al que cuatro capullos que no han leído más que a este chulo le hacen la pelota. No todos en este grupo tienen los mismos complejos, pero todos tienen en la chulería su principal característica.

Pd: Se agradecen los mensajes recibidos preguntando si me pasaba algo. No han sido cientos, ni falta que hace.

España se rompe… por Madrid

Estar de vacaciones debería servir, además de para descansar, para desconectar. Incluso más esto segundo que lo primero. Pero la crisis (siempre hay que achacarlo a la crisis, que es gratis) no me ha llevado al caribe y he tenido la suerte (aún no sé si buena o mala) de estar medianamente informado de lo que sucede en el mundo.

Y en esta parte del mundo que es España, mientras yo me bañaba en una playa del mar cantábrico, alguien criticó a la precandidata del PSM por tener acento andaluz, al tiempo que un ex-presidente se ponía el traje de salvador de la patria para viajar a Melilla. No sé qué habrá hecho allí, porque eso no lo han dicho las noticias (o entre playa y siesta yo no me enteré). Seguramente sus superpoderes habrán salvado esa tierra solo con tocarla. Como la kriptonita con Superman, pero al revés.

El caso es que observando el panorama empiezo a entender lo que dice el PP: España se rompe. Sí señores. Se rompe. Poco a poco, pero lo hace. El problema es que se rompe al revés de lo que ellos dicen. No se rompe por Cataluña o por Euskadi. Ni siquiera por Melilla. Se rompe por Madrid, ciudad donde viven estos señores de amplios ombligos y ojos cerrados que olvidan que más haya de esta capital multicultural (muy a su pesar) está esa España tan diferente y tan rica de norte a sur, de este a oeste.

Cómo mantengo mi correo a cero

En muchas conversaciones (ya sean físicas o por internet) es frecuente oír la queja de que no hay tiempo para leer todos los correos que llegan a nuestra bandeja de entrada. Esto, además del problema que conlleva el poder dejarnos una tarea o una información importante, supone un estrés al ver, continuamente, que tenemos ahí cosas pendientes.

De un tiempo a esta parte he ido mejorando mi forma de leer el correo y ahora ya consigo tenerlo siempre a cero sin ningún problema. Esto que cuento no es ningún método anglosajón (que yo sepa, al menos) de comprobado éxito. Es, simplemente, lo que yo hago. Creo que alguno le puede ayudar, y seguro que muchos podéis darme vuestros consejos para hacerlo mejor todavía. Aviso que uso GMail únicamente, por lo que alguna de las cosas que hago quizá no se puedan hacer en otros entornos.

  • Etiquetas: Es la clave de la gestión. Crear muchas etiquetas, tantas como creas necesarias. Y sin vergüenza de crear cada día una más. Yo ahora mismo tengo 20. Van desde avisos de Google, trabajo o publicidad hasta facebook y twitter.  A cada etiqueta la pongo de un color para reconocerla más fácilmente.
  • Filtros: Si tuviésemos que poner una etiqueta a todos los correos que recibimos (seguramente decenas o incluso cientos al día) perderíamos más tiempo que en leerlos. Por eso la mejor manera es usar filtros. En mi caso los hago por remitente, pero quizá pueda interesar también por contenido. Varios filtros pueden apuntar a una única etiqueta.
  • Pendientes: Esta etiqueta es la única que no tiene filtro. Aquí van esos mails que nos obligan a hacer algo, ya sea contestar u otra tarea. Para tenerlos siempre a mano tenemos la posibilidad de las cajas de “Recibidos”
  • “Varios Recibidos”: GMail permite tener hasta 5 pequeñas cajas con diferentes filtros para tener a mano determinados mails. En mi caso tengo 4: Destacados (estrella), No leídos, Pendientes y Enviados. Esto me ayuda a ir más rápido a determinadas cosas que uso a menudo y a tener “vigilados” los Pendientes.
  • Destacado/Estrella: Esta herramienta me ayuda a guardar los mails que contienen información importante, generalmente una dirección o un archivo adjunto que no quiero olvidar con el tiempo. No conviene abusar de las estrellas ya que se trata de encontrar rápido cierta información. Además, de vez en cuando no viene mal echar un vistazo, que seguro que hay cosas que ya no nos hacen falta.
  • ¿A qué no pongo etiqueta?: No se la pongo (al menos con filtro) a aquellos remitentes que me pueden enviar algo personal o algo de trabajo indistintamente, como por ejemplo Chus.
  • Lectura en bloque: Para ser más eficiente y evitar distracciones, prefiero leer por etiquetas, así, miro todo lo del trabajo de golpe, contesto todos los comentarios de facebook seguidos, luego miro los nuevos followers de twitter… Lo mejor es no dejar nunca una etiqueta con correos sin leer. Así tendremos la sensación de ir avanzando en el trabajo de leer correos.
  • Ocultar etiquetas leídas: Esta es una aplicación del Labs de GMail. Hace que solo veamos aquellas etiquetas que tienen mensajes pendientes, lo que también simplifica la lectura.
  • Móvil: leer el correo en el móvil también ayuda a reducir el número de mails que encontramos en nuestra bandeja cuando nos sentamos frente al ordenador. Pero yo lo veo más para pequeñas cosas (facebook, algún mail personal breve…)

Espero que os hayan ayudado estos consejos y que me podáis dar algunos vuestros.

Presidente Peter Pan

Tras una propuesta de la gente de la calle, como tu y como yo, los legítimos representantes a los que votamos (o no) libremente decidieron aprobar dicha propuesta. Democracia en estado puro. Un ejemplo para cualquier país.

¿Para cualquier país? Pues parece que no. Y es que aquí mismo, en España, parece que la falta de costumbre de que las Iniciativas  Populares lleguen al Parlamento no ha sentado muy bien. Y claro, aquí ya mezclamos la velocidad con el tocino y decimos que si España no sufre al toro y que Cataluña quiere independizarse de la tortilla de patatas y que Osborne era un amante de la butifarra. Y entre chorrada y chorrada tenemos la más repetida: Prohibido prohibir.

Y yo, que nunca he cogido la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer no termino de comprender como he podido amanecer en el País de Nunca Jamás. Es cierto que no he visto a Peter Pan saliendo del coche oficial para dirigirse a la nación. Pero sí a mucha Wendy y, como yo, a mucho niño perdido.

Parece ser que, además de las propias normas de la democracia, se nos ha olvidado (serán los calores veraniegos) que los gobiernos prohíben y autorizan, condicionan, apoyan y se oponen. Es su misión. Y, claro, además, se nos ha olvidado todo lo que está prohibido en este (y en casi todos) los países: robar, matar, insultar, escupir, okupar casas vacías (y eso que la vivienda es un DERECHO CONSTITUCIONAL!!) pisar el césped de los jardines… queda claro, ¿no?

Por no hablar claro de la hipocresía de Wendy, quien tras su traición a Peter Pan en su regreso a la civilización, quiere ser la primera en prohibir algo, en este caso, el burka.

Afortunadamente el tic tac del cocodrilo anuncia el fin de los tiempos de muchos…

Repensando el trabajo

Llevamos meses hablando de “cambiar el modelo productivo”. Lo oímos en la radio, en la tele, lo leemos en la prensa, lo decimos una y otra vez en nuestros blogs… De tanto hablar no sé si me ha quedado claro qué es lo que queremos cambiar, así que trataré de ser menos ambicioso y limitarme a (re)pensar algunos aspectos del trabajo, más allá de aquel sueño de trabajar en google.

  • Jornada: Prácticamente todos los puestos de trabajo que se existen y que se ofrecen hablan de 8 horas diarias. ¿Es esto necesario? ¿Es lo mismo estar 8 horas haciendo un trabajo físico que uno intelectual? ¿No tienen diferentes componentes de cansancio (físico uno, intelectual el otro)? Si cada trabajo es un mundo, las jornadas no deberían tener siempre la misma duración.
  • Productividad: Y más allá de las horas ¿trabajan todos los empleados con la misma intensidad? Si un trabajador es capaz de hacer X trabajo en su jornada y otro es capaz de hacer 2X, ¿no debería el segundo trabajar la mitad para rendir lo que se le pide, es decir, X?
  • Horario: Por aquello de la uniformidad (supongo) hemos decidido que todas las empresas, todos los negocios y por tanto, todos los trabajadores entre y salgan prácticamente en las mismas horas. Esto provoca que, especialmente en las grandes ciudades, se provoquen unas atascos enormes en las carreteras y que debamos viajar apretujados en metro y autobús.  Bien es cierto que se puede mejorar mucho el transporte público pero ¿es necesario que todo el mundo tenga el mismo horario? No hablo de todas las empresas, pero seguro que alguna podría poner, por ejemplo, su entrada a las 10-10.30 de la mañana. A esa hora la circulación es bastante más fluida y sus trabajadores se ahorrarán tiempo y dinero. Además, si mucha gente hiciese eso, los atascos se aliviarían en parte.
  • Guardias: En algunos trabajos, especialmente los ligados a la medicina, es muy habitual ver jornadas de 24 horas. Si uno no puede conducir más de 2 horas seguidas (según recomendaciones de la DGT) no entiendo como alguien que tiene nuestra vida en sus manos puede trabajar un día entero.
  • Flexibilidad: Además de un trabajo, la mayoría de la gente suele tener una vida personal: amigos, familia, aficiones… Debemos buscar, más que normas concretas, una “actitud de trabajo”, es decir, que el trabajador sabe que puede entrar más tarde o irse antes puntualmente si es necesario o en casos especiales (el cumpleaños de un hijo, por ejemplo) pero a su vez adquiere un mayor compromiso con la empresa en la realización de su trabajo.
  • Preparación: Otro de los males de nuestro país es tener a gente que desempeña puestos que no son para los que se ha preparado (no digo que no lo esté para lo que hace). Pero no solo al área concreta, sino a su capacidad. Muchas veces, que alguien haya sido capaz de acabar una carrera (obviamente no todas las carreras son iguales) demuestra en sí mismo la capacidad de acabar algo, más allá de que el puesto sea para lo que uno se ha preparado.
  • Motivación: Debemos generar en el trabajo un buen clima. No se trata de irnos de cañas con los compañeros al acabar (o sí, eso también) sino de un clima de confianza, donde todos estén comprometidos, donde se entienda que no somos robots sino personas.
  • Teletrabajo: ¿Cuántos trabajos se pueden realizar en su mayoría o totalidad hoy en día desde casa? Muchos. ¿Cuánto tiempo perdemos en desplazamientos innecesarios? Muchísimo (yo, por ejemplo, dos horas al día). ¿Qué podríamos hacer con ese tiempo extra si trabajásemos desde casa? Podríamos ir a comprar al super del barrio todos (o casi) los días y así evitarnos perder una mañana de sábado en un gran almacen: no sería necesario guardar tanto (30 min.). Podríamos ir a un gimnasio (1 hora). Y podríamos echarnos una buena siestecita de 30 min. que nos haría estar más descansados (y productivos) por la tarde.

Y que nadie olvide que un trabajador feliz trabaja más.

¿Cuánto empleo destruye un burka?

Desde hace ya tiempo, más o menos año y medio, el Partido Popular ha machado al Gobierno con una única cantinela: Hay que generar empleo. Es cierto que, con la crisis, los datos del paro han sido hasta hace unos meses malos o muy malos. Pero, más o menos en la línea de lo que decía en este post siempre hay algo peor, Mariano Rajoy se ha dedicado a criticar, además, todas las acciones de Gobierno argumentando que la única prioridad era reducir el paro. Así, una de las muchas críticas que los populares pusieron a la Ley del Aborto fue esa: debatir esto ahora no es una prioridad; o la otra versión de lo mismo: el Gobierno quiere distraernos de sus problemas.

Por eso, y en una línea más o menos consecuente, me gustaría que algún dirigente popular me explicase porque hace unas semanas llevaron al Senado (y hoy se debatirá en el Congreso) una propuesta para prohibir el burka en los espacios públicos. Me gustaría que me dijesen cuantos puestos de trabajo vamos a ganar con esta prohibición. O cómo va a mejorar nuestra economía. Y es que, claro, gracias a ellos sabemos que la única prioridad es y debe ser la creación de empleo. Todo lo demás es distraer al personal.

Si Pepe Reina fuese Rajoy

Mucho se ha hablado durante todo el Mundial y mucho más durante esta última semana del buen ambiente que ha reinado en la concentración de la Selección Española. El objetivo, convertirse en Campeones del Mundo, ha estado siempre por encima de egos individuales, de protagonismos, de gente que es capitán en su equipo y ha tenido demasiado tiempo (Cesc), de jugadores que apenas han participado media hora (Llorente, Javi Martínez o Arbeloa) o el caso de los porteros Víctor Valdés y Pepe Reina que además de no jugar, venían con el sanbenito de que una mala relación. Y ha sido este último, el portero del Liverpool, al que se la ha visto como pieza clave en hacer grupo.

Extrapolandolo a la política, podríamos pensar que el puesto de Reina sería, más o menos el de Rajoy: te toca chupar banquillo salvo milagro. Entonces, ¿qué pasaría si Rajoy se comportase como Reina para este objetivo común de todos los españoles: ayudar al país?

  • Sería el primero en ir corriendo a felicitar al Ministro de Trabajo cuando sale un buen dato de paro (un gol).
  • En un momento difícil (derrota y críticas) trataría de minimizarlas, resaltar lo positivo y dar toda su confianza, en lugar de aprovechar para pedir su puesto.
  • Si tuviésemos un contratiempo (penalti en contra) sería el primero en decirle al Presidente cómo afrontarlo (pararlo).
  • Si el Presidente lograse pararlo no se pondría una medalla, diría: “El Presidente es un crack”
  • Animaría constantemente a los titulares (Gobierno) a hacerlo bien, incluso en los peores momentos.
  • Y en caso de llegar la victoria (superación de la crisis), se convertiría en un Humilde Portavoz radiante de felicidad por el éxito del país.

Dice la marca que patrocina a la Selección que Nada es Imposible (Impossible is nothing). Seguiremos esperando la reconversión del Rajoy de la negación en un nuevo Pepe Reina