#retoecija nº11

Afuera llueve. Hace frió. He decidido subir la calefacción al máximo y desnudarme. Es un derroche energético. Pero justamente eso, energía, es lo que me falta a mi. Subo las persianas. No tengo miedo, ni vergüenza en que algún vecino pueda verme así. Seguramente con la lluvia no pueda ver nada, en realidad. Pero ¡qué narices! Me da igual.

Me siento en el sofá. Cierro los ojos. Pienso en ti. Pienso en el tiempo que hace que tus manos no tocan mi cuerpo, en el tiempo que hace que tu lengua no moja mi espalda en círculos.  Te pienso y te recuerdo. Y mis manos, quietas, recorren tu cuerpo y el mio a partes iguales, como si tuviese cuatro, o seis, o ocho manos. Ojalá.

#11

La lluvia sigue golpeando el cristal y, no sé muy bien cómo, algo de luz también entra. Me distraen esos rayos y abro los ojos. Por un momento sueño que estas ahí. Pero no hay nada, ni nadie. Solo un cristal mojado, mi ropa tirada por el suelo y yo, esperando un mañana que nunca llegará. Un día más.

#retoecija nº10

– ¿Sabes? Esta noche he tenido una pesadilla. Era horrible. Insoportable. Sentía que mi cuerpo ardía. El calor me salía desde dentro. Era la peor sensacion que he tenido nunca. Tremendamente desagradable. Entonces empezaba a correr y a correr y el calor cada vez iba a más y a más y a más y yo seguía corriendo pero era cada vez peor y peor y me abrasaba más y más y yo solo quería llegar hasta mi casa para darme una ducha. Una buena ducha de agua fría. Joder, solo pensaba en una buena ducha y en el agua congelada recorriendo mi cuerpo. Pero me quemaba. Y mientras, corría, pero no encontraba mi casa. Estaba perdido. Y cada vez más desesperado. Hasta que de repente llegué a un lugar donde veía al demonio.

– ¿Y dónde te pasaba eso?

– Cuando me miraba en el espejo.

#10

#retoecija nº9

– Hola, buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?

– Estaba buscando un regalo, un regalo especial y un buen amigo me dijo que aquí seguro que encontraba algo.

– Su amigo está en lo cierto. Pase, pase y le enseño algunas cosas.

-Gracias.

– Mire, tengo por aquí una cosa que seguro que le gusta. Se trata de un bolígrafo positivo.

– ¿Positivo? ¿Como los imanes?

– No no… por favor… Positivo como los optimistas. Este bolígrafo le impide escribir cosas tristes. Es más, si usted escribe algo digamos, pesimista, él lo convierte en algo optimista.

– Mmmmm suena bien. Pero no sé si es lo que buscaba.

– Bien bien… déjeme que piense… Quizá esto le guste.

– ¿De qué se trata?

– Es un cuadro.

– ¿Un cuadro? ¿Qué tiene eso de especial? Cuadros hay miles.

– Sí, claro claro… pero este cambia.

– ¿Cambia?

– Sí. Cambia.

– ¿Y cómo cambia? ¿Por estaciones? ¿Por el día y la noche?

– Pues… en realidad no lo sabemos muy bien. Cambia. Simplemente. A veces es un paisaje idílico. Otras es un posado. Otras un bodegón. Otras veces es…

– ¿Qué es “otras veces”?

– Bueno, cosas menos agradables… paisajes de guerra, violaciones… pero ES SON SIEMPRE CUADROS MUY BUENOS!!

– Ya ya… pero no me apetece no saber qué me voy a encontrar en el salón. ¿Tiene algo más… tranquilo?

#9

– Vamos a ver… ¿qué le parece este pez?

– ¡¿Un pez?!

– No es “un pez”. Es “este pez”.

– ¿Y qué tiene de especial “este pez”?

– En primer lugar, como verá, no está en una pecera, sino en una jaula para pájaros.

– ¿Perdón?

– Sí, tal y como lo ve. La jaula no tiene cristal.

– Pero el agua…

– Ya le dije que aquí tenemos cosas especiales.

– Vaya…

– Pero hay más. Este pez era de mi tatarabuelo.

– Pero eso… ¿cuántos años tiene?

– Al menos 120.

– ¡¡Eso es imposible!!

– Seguramente sí. Pero ¿sabe lo más sorprendente de todo? Nunca le damos de comer.

 

#retoecija nº8

A mediados del año pasado descubrí un sitio maravillo donde comer. Por lo que descubrí, se trataba de una antigua fábrica reconvertida en centro comercial. Algunos detalles de la maquinaria aún se conservaban a modo de recuerdo y decoración. El sitio, no sé muy bien el motivo, me gustó desde el primer día. Además, contaba con una veintena de locales donde poder comer muy bien y bastante barato.

Poco a poco me fui acostumbrando a sus luces, sus ritmos propios, su hilo musical, sus gentes… Allí conocí a un señor que trabajó en la antigua fábrica. “¿Sabes, hijo? Hace 35 años que no salgo de estas paredes. Cuando cerró la fábrica me quedé en la calle, sin dinero para pagar la hipoteca ni nada. Así que se me ocurrió quedarme aquí. Como no quería que me descubriesen, al principio salía a hacer algunas compras, algunos trapicheos, algún que otro… bueno, tu ya me entiendes. Lo justo para vivir. Pero luego me las apañaba para que me trajesen la comida aquí. Con la reforma, conseguí volver a trabajar. Pero estaba cómodo aquí, así que me contrataron también para vigilar por la noche. Ahora ayudo un poco a todo el mundo, y todo el mundo me ayuda un poco a mi para tener algo que echarme a la boca…”

Reto Écija nº8
#8

También allí conocí a un chicho joven, del este, al que yo llamaba Paco por un cierto parecido que le veía con un tío mío y por lo impronunciable de su nombre. Paco era una estrella en su país “Incluso salí varias veces en la tele”. Era un genio de la música. Capaz de tocar el piano, el violín y la guitarra, había estudiado música desde los 4 años. “Pero mi país está muy mal. Gano más dinero aquí tocando en la puerta o en el metro que en mi país saliendo por la tele”

Allí, entre esas paredes de ladrillo que tiempo atrás vieron el sudor de tantos hombres, entre las historias de aquel señor, entre las melodías de Paco, entre las miradas de una camarera a la que siempre le ponía buena cara aunque me trajese el café demasiado caliente… allí yo aprendí a vivir.

#retoecija nº7

Horóscopo. Tauro.

Él: Debes abrirte más a tus sentimientos y olvidarte de ciertos prejuicios que sólo te llevan a la confusión y al abandono. Replantea los problemas con otro prisma para conseguir avanzar. Necesitas disfrutar nuevas experiencias. Acepta algunas cosas tal y como vienen. Y disfrútalas.

#7

Ella: Quítale el periódico y bésale.

#retoecija nº6

Eran las seis y algo de la tarde. Yo salía de trabajar y ella ya estaba sentada en aquel vagón de metro donde inexplicablemente quedaba un asiento libre que rápidamente ocupé. Yo leía a Murakami y ella El gran Gatsby. Yo acababa de terminarlo recientemente y lo tenía fresco en la memoria. En contra de lo que todo el mundo dice, a mi no me gustó. No digo que sea malo, pero…

El caso es que ella se percató de que, inconscientemente, me había quedado colgado mirando su libro (o a ella, o al menos a sus manos).

– Perdona…

– Lo siento… es que leí hace poco ese libro y…

 

#6

Y aquí empezó una conversación que me llevó a pasarme de estación. Dos veces. De libros, del amor, de los Estados Unidos de los años 20, de lo poco que había ella viajado por allí y de lo mucho que sí lo había hecho por Europa. De la vida y de la muerte. De por qué el metro hoy iba tan rápido…

Pero al final tuve que bajarme. La vida tiene cosas inevitables. O yo no tuve el valor suficiente de pedirle que me reservara ese asiento para siempre. O al menos un nombre, un teléfono, una dirección, un “te veo mañana, mismo vagón a la misma hora”. No tuve el valor cuando hay que tenerlo, que es lo mismo que no tenerlo nunca. Hay cosas que es mejor asumir, y yo asumo que ella es ahora tan sólo un “y si…” y el recuerdo de aquel tatuaje que tenía en la muñeca.

 

#retoecija nº5

Llegar a casa casi a las cuatro. Sólo. Cansado, preparar la comida. Comer ya sin hambre, sin ganas. Echarse a dormir una siesta en un sofá con más remiendos que futuro. Soñar contigo. Buscar tus labios. Recorrer tu cuerpo. Tocarte y besarte. Amarte y lamerte. Bucear entre tu pelo. Navegar entre tus curvas. Deslizarte por tu espalda. Aprenderte. Sentirme el rey. Brindar con tu sudor. Arder de ti. Contigo. Por ti.

 

#5

Despertar entre las cenizas de tu recuerdo. Las paredes llenas de hollín, en el suelo las brasas de tu ausencia.

 

La insidia del tecnócrata

Tras las dimisiones de los Presidentes del Gobierno Italiano y Griego, uno de los debates que más me ha sorprendido en la red ha sido el defender o criticar estos gobiernos tecnócratas.

Empecemos por el principio:

tecnócrata.

1. com. Partidario de la tecnocracia. U. t. c. adj.

2. com. Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas.

Dicho así, no hay ningún problema, ¿verdad? Un especialista mola. Si uno va a que le miren el ojo, quiere que le atienda un oftalmólogo y no un podólogo. Entonces ¿por qué no me gustan los tecnócratas? En primer lugar porque no han sido elegidos en urnas. Sí, sé que son los diputados los que eligen al presidente y que esto es legal y tal y cual. Pero explícale a mi abuela que ella no está votando a Rubalcaba (espero…) sino a una serie de diputados que luego serán los que decidirán que, efectivamente, sea Rubalcaba el presidente (ojalá.). No hablo, como muchos otros, de que esto sea antidemocrático. Pero es verdad que es una democracia cogida con pinzas.

En segundo lugar porque en materia económica no hay nada exacto. Esto no es como aquellos ejercicios que hacíamos en el colegio para calcular nuestro peso en la Luna. Hay muchas teorías para activar la economía y no tienen nada que ver unas con otras.

En tercer lugar, damos por hecho que los políticos no son tecnócratas. Y es verdad que no todos son especialistas de la materia en la que mandan (con perdón), pero claro que hay políticos especialistas. Con sus carreras y sus másters… que tanto nos gustan en este país.

Y en cuarto lugar, damos por hecho que los tecnócratas no son políticos. Y lo siento, pero esto es mentira. Desde el momento en que se dedican a gestionar lo público se convierten en políticos. Y los políticos toman decisiones políticas, basadas en ideologías. En estos tiempos en los que hay que recortar para rebajar nuestro déficit ¿me puede decir alguien que no es una decisión política de dónde quitar? ¿Acaso es lo mismo quitar a todos por igual, que quitar en Defensa, o quitar en I+D+i, o quitar en Igualdad…? ¿No es una decisión política dar prioridad (o no dársela) a unas cosas sobre otras?

 

 

#retoecija nº4

Muchos años después, la hermana de Alicia estaba a punto de estallar. Desde que había sucedido “aquello”, su hermana se había convertido en una persona despreciable: vivía en su propio mundo, sin hacer caso a nadie ni a nada, no cumplía sus obligaciones ni en la escuela ni luego en el trabajo, contestaba siempre mal… Era, en definitiva, una persona insoportable. Por lo que Patricia había decidido, finalmente, matarla.

Lo más complicado de acabar con Alicia era, obviamente, que nadie sospechase de ella. Tendría que parecer un accidente, o un ataque de locura. Patricia pasó muchas noches en vela, no por los remordimientos, cada vez menores, sino por las cientos de posibilidades que se le pasaban por la cabeza. ¿Un cuchillo? Demasiada sangre. ¿La almohada? Podría llegar a gritar y despertar a sus padres. ¿Veneno? Se acabaría sabiendo si, como era probable, le hacían una autopsia…

#4


La pista definitiva se la dio la propia Alicia cuando le dijo que se acababa de apuntar a unas clases de diseño de ropa. Era la excusa perfecta. Patricia fingió alegrarse mucho y rápidamente se puso manos a la obra. Mientras Alicia volvía de clase (cuando iba…) cada vez más contenta y orgullosa de sus diseños, su hermana se ganaba su confianza, perdida tiempo atrás, diciéndole lo bonito que le parecían aquellos vestidos horteras llenos de corazones y rayas de colores.

Al tiempo, Patricia realizó un diseño y le pidió a su hermana que lo hiciera realidad. Era un poco absurdo, pero los carnavales estaban cerca y eran una buena excusa. Y las recientes buenas relaciones convencieron a Alicia de llevarlo a cabo. El plan estaba en marcha, pero faltaba algo más…

Cuando Alicia estaba terminando el vestido, su hermana la convenció para que se lo probase primero ella. “Eres la creadora. Y tienes mucho mejor tipo que yo… Me gustaría hacerte unas fotos con él. Seguro que estás guapísima” El ego siempre fue su punto débil, por lo que aceptó. El resto fue pan comido. La excusa de la cámara, una ventana cercana y un empujoncito.

-Qué pena, ese traje de mariposa no era tan feo.

#retoecija nº3

Hacía tiempo que papá me lo había prometido. Un día de estos íbamos a salir al río, los dos solos, a montar en bici y pescar. Era un plan perfecto. Y algún día tenía que llegar, y llegó.

Nos levantamos muy pronto, era casi de noche, y preparamos todo. Nos despedimos de mamá que dijo que iba a aprovechar irse a comer con unas amigas que hacía mucho tiempo que no veía, y salimos.

Tras una hora de viaje, aparcamos a un lado de la carretera, donde el coche no molestaba. Cogimos nuestras mochilas y nos montamos en las bicis. Nos quedaba un buen rato de paseo por el monte hasta llegar al río. Mi padre me había dicho que íbamos a pescar en una zona mágica.

 

#3

Cuando llegamos, dejamos las bicis apoyadas en un árbol y montamos todo lo necesario para pescar. Era mi primera vez y estaba un poco nervioso. Y aunque estaba ilusionado, me daban un poco de pena esos peces que íbamos a matar y que, según mi padre, íbamos a comer con una hoguera que en un rato se pondría a preparar.

Mientras esperábamos a que picara alguno, mi padre y yo estuvimos charlando. Me contó cómo conoció a mamá, sus primeros meses de noviazgo, lo nerviosos que estaban cuando mamá se quedó embarazada de mí, las interminables compras de muebles, ropa, pañales, juguetes… que tuvieron que hacer. Papá jamás me había contado esas cosas. De hecho, jamás vi a papá con esa cara de felicidad calmada en la cara. Fue bonito.

Pero como había pasado mucho tiempo, mi padre decidió que era hora de ir a preparar el fuego, que si los peces no picaban, había traído un poco de carne para comer. Como a esa hora ya hacía calor, le dije que mientras yo me iba a bañar. “Pero no te muevas de aquí.” “No, no lo haré. Estaré aquí mismo” Y me eché a nadar.

Cuando mi padre llegó parecía muy nervioso. Yo me acerqué a la orilla y le dije “Aquí estoy”, pero él parecía no oírme. Gritó mi nombre un montón de veces. Estaba delante mía, pero era como si no me viese… Al final, mi padre, aburrido y cansado dijo “Bueno, ya volverá..” decidió tirar la caña. Yo vi el cebo y me sentí atraído. Y ahí lo comprendí todo.