Mi primer triatlón

Ayer completé mi primer triatlón. Si alguien no sabe lo que es un triatlón, consiste en una carrera en la que se nada, se monta en bici y después se corre. Todo seguido. Fue en el Parque Juan Carlos I de Madrid, en la distancia Sprint (750 m nadando, 20 km de bici y 5 km corriendo). Si escribo esto es porque quizá pueda ayudar a alguien a animarse a correrlo, o a calmarle los ánimos (yo el sábado estaba bastante nervioso). Si escribo esto es para demostrar que, con voluntad, se puede. Hace 6 meses era incapaz de correr 5 kilómetros. Ayer los hice tras llevar ya más de una hora de esfuerzo…

Lo primero es recoger el dorsal, chip, gorro y las pegatinas (para la bici y casco). Fui el sábado por la tarde. Así de paso veía in situ cómo sería el recorrido, dónde y cómo estaban los boxes, dónde estaba el guardarropa, dónde la salida del agua… Además, me evitaba posibles colas el domingo por la mañana (mi salida era a las 9 de la mañana). Estoy nervioso, ansioso porque todo empiece.

Toca madrugar, a las 6:45 estaba en pie. Desayuno un café, un trocito de bizcocho y cereales. Un poco más de lo habitual, pero no mucho, no quiero sentirme demasiado pesado (más allá de los kilos que me sobran, claro…). A las 7:20 salgo de casa. He quedado con @sifon a las 8, y a esa hora nos vemos allí. Pongo las pegatinas a la bici y me meto al box. Ya está casi todo a punto. Voy al guardarropa, son las 8.45 (el tiempo vuela!!). Desde donde estoy hasta la salida del agua dicen que se tarda unos 10 minutos andando. Hay tiempo, porque han dicho que se retrasará 5-10 minutos.  Intento calentar y estirar algo. No mucho, sé que tengo las pulsaciones disparadas y mi “estrategia” es que la natación me sirva un poco de calentamiento. Antes de meternos al agua nos recogen las chanclas (y las llevan al guardarropa). Nos separan en grupos según dorsales (yo estoy en el primero) y al agua. La salida es desde dentro… 3 minutos… 2 minutos… 1 minuto… crono en marcha y…

Me siento como dentro de una batidora. Brazos y piernas me golpean, me hunden, no puedo nadar, no sé si estoy avanzando o no… Recuerdo haber leído que esto es normal. Mantengo bien la calma. Intento hacerme un hueco y no perder de vista la boya. Y, sobretodo, no tragar agua (es un decir… aquello apestaba a tortuga y no veía ni mis propias manos). Al llegar a la primera boya ya veo gorros de otros colores (son las series de detrás) ¡Joder qué rápido van estos! Pero también veo de los míos. No pienso en el tiempo, no miro el reloj. Me siguen adelantando. Uno me da una colleja que ni Sole! Le miro, me pide perdón, todo ok. No soy Gómez Noya y esto no es Pontevedra. Llego por fin a la transición. Miro el reloj: 16:40. Bien, es lo previsto.

Salvo un calcetín rebelde, la transición la hago relativamente rápida para ser mi primera vez. Recuerdo lo que me dijo @kaypuentes “todo va a salir bien, todo va a salir bien”. Me monto en la bici. La he dejado preparada con un desarrollo suave (plato mediano y piñón medio-alto) para empezar los primeros metros moviendo bien las piernas y que no se me atragante la primera subida. Miro el reloj: 20 minutos.

Son cuatro vueltas a un circuito de 5 kilómetros. Creo que puedo hacerlo en una hora. La bici es lo que menos he entrenado, además, soy de los pocos que lleva una Mountain Bike en lugar de una de carretera, lo que me resta algo de tiempo también.  Hay un corte en 1:25:00 para acabar la bici o te descalifican. Primera vuelta… 33 minutos. Bien, a este ritmo paso mucho antes del corte. Intento beber todo lo que puedo y no quedarme clavado en las cuestas (no muy pronunciadas, pero se notan). Pasan las vueltas y consigo mantener el ritmo. En la última vuelta llega el susto: cada vez que paso por un bache oigo “clon clon”. No es buena señal ¿habré pinchado? la bici parece ir bien. La rueda delantera está bien. La trasera, por lo que puedo ver, también. Quedan menos de 5 kilómetros, me acuerdo de Olano en el Mundial de Colombia. Decido no pensar más en ello. Por fin entro en boxes, dejo la bici y salgo a correr: 1 hora 10 minutos. He pasado el corte de sobra (y con el miedo que le tenía…) y la bici ha salido en unos 50 minutos. Genial!!

En la última vuelta he visto que aún quedaba bastante gente en la bici. Eso me anima. No se trata de competir, pero si se puede no llegar el último, mejor… Empiezo a correr y las piernas no responden. Esto ya lo sabía, después de la bici correr es un infierno. Son dos vueltas a un circuito. Cuando estoy terminando la primera noto por fin que las piernas responden… pero entonces llega una cuesta para echarse a andar, o para echarse a llorar. Aprieto dientes y sigo. Una vuelta más y todo esto habrá terminado. Bebo y me mojo en el avituallamiento. Llevo  1 hora y 25 minutos. Voy a acabar por debajo de 1:45 que era “mi objetivo” (tenías razón @andrespuentes!). Intento acelerar, pero voy al límite. Hasta que, por fin, la meta.

¡Ya soy triatleta!

El crono se queda en 1:39:05. Mucho mejor de lo que esperaba.

Me abrazo con otro señor que cruza la meta en el mismo momento que yo. No nos conocemos, pero eso da igual. Ahora toca sonreír, beber, hacerse fotos… La sensación de cruzar la meta siempre es mágica. He sufrido, pero me lo he pasado muy bien. Ahora toca pensar en el siguiente objetivo. Seguir entrenando y seguir disfrutando.

Pd: cuando recogí la bici descubrí que el “clon clon” que sonaba era el bidón de agua, que había llevado congelado y que al final de la prueba solo quedaba un pequeño hielo. Menuda tontería… pero cuando estás subido en la bici cualquier ruido te parece un enorme problema.

 

A las cinco de la tarde

El poema no se llama así, sino “La cogida y la muerte” de “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. Hoy, que se cumplen 75 años de su asesinato (que no de su muerte, pues aún sigue muy vivo) vale la pena hacer, al menos, un pequeño homenaje.

Aunque no soy muy taurino, cuando pienso en un poema de Lorca pienso en este. Y es curioso, porque cuando pienso en Lorca pienso siempre en Poeta en Nueva York. Cosas de mi cabeza…

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

 

Al bando vencido

Hoy se cumplen 75 años de un golpe de estado que acabó con una larga y sangrienta dictadura en nuestro país. Un largo período gris que aún seguimos, en parte, sufriendo.
Porque el tiempo ha vuelto más fuertes a los que nunca perdieron, porque ha vuelto más callados a los que no pudieron hablar, porque bajo el lema de no ser revanchistas se han anulado los merecidos homenajes.

Hace unos días mi abuela me preguntaba qué pensaba sobre el posible traslado de los restos de Franco a una tumba familiar, sacándolo de El Valle de los Caídos. A ella no le parecía bien, hasta que le pregunté por qué ese hijo de puta (así lo llamé, así lo llamo) tiene derecho a un lugar de homenaje y mi abuelo, que no fue peor persona que él (No era difícil superar el listón, pero probablemente mi abuelo haya sido la mejor persona que he conocido jamás) no puede tener un monumento así en su nombre. Calló. Como han callado tantas generaciones de españoles…

Faltan homenajes a los vencidos. Sobran (todos) los homenajes a quienes dieron un golpe de estado contra una democracia legítima. ¿Hace falta algo más?

Esas (no tan) pequeñas cosas

Parece ser que el eco de las elecciones municipales, donde se quería acabar con el bipartidismo, sigue sonando en nuestros oídos. En este nuevo régimen, parece ser que a los socialistas no les (nos) está permitido nada.*

No se permite que nuestros políticos se den un chapuzón en el mar. Esos ¿lujos? sólo quedan disponibles a los “asaltantes” de la playa de Calpe o a los pijos de yate en yate. Ni siquiera, parece, esta permitido tener un cuerpo normal. La estupidez ha alcanzado tales cotas que exigimos a nuestros políticos como exigimos a los triunfitos: buena pose, lo demás da igual. Y tampoco parece que tengamos derecho a cierta privacidad, que no somos Belenestebanes.

Y mientras, los mismos medios que no nos permiten ni ese chapuzón, esos mismos medios que hacen portadas con más contenido partidísta que la publicidad made in C/Génova, son los que aplauden a un dirigente que va a ser embestido (perdón) investido como si fuese un César. Esa es la austeridad que proclaman en sus titulares y en sus columnas, las mismas columnas en las que los socialistas no podemos decir que nos parece indignante lo que ha hecho IU en Extremadura (y en decenas de ayuntamientos). Porque hemos perdido las elecciones (es verdad) y debemos (según ellos, ambos dos) callarnos. Y mientras los de la izquierda verdadera pueden decirnos lo que debemos hacer (aunque otras elecciones sí las hubiésemos ganado) nosotros debemos callarnos.

Parecen pequeñas cosas, una playa, una investidura, un silencio. Pero no lo son. Esto es España.

*Habrá quién lea aquí lo que no voy a decir y dirá que falta autocrítica y que necesito contacto con la realidad, como si esto tuviese que ver con la crítica (nunca auto, no nos engañan) o como si fuese yo el que vive en Moncloa y no en una ciudad del extrarradio.

Amaral, no me toques los huevos

Parece ser que a Juan Aguirre (guitarrista del grupo Amaral) no le sentó muy bien cuando el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, usó (mencionando, por supuesto) una frase del grupo “sin ti no soy nada” cuando contestó a Gil Lázaro:

Vaya por delante que Amaral no me parece mal grupo. Nunca he comprado uno de sus discos, pero sí que he ido a algunos de sus conciertos. Es decir, no hay ningún juicio musical en el caso. Pero es que Aguirre ha contestado con, probablemente la peor frase (a mi entender) de todas las posibles. Veamos:

“Mira amigo, no me toques los huevos, las canciones son de todos”

En primer lugar, dudo que el vicepresidente del Gobierno sea amigo suyo (si lo fuera, se lo hubiera dicho en privado). Y no es que haya que rendir un respeto divino a los políticos como si fuesen dioses, pero sí el mismo que a cualquier otro ciudadano.

Después viene un “no me toques los huevos” que, para ser obra de un artista, está más a la altura de un campechano “¿por qué no te callas?”. ¿Es necesario ser así de grosero? ¿De verdad el rock (por decir algo…) necesita aún estar soltando tacos? Eso ya pasó.

Pero lo mejor de todo es la estupidez del final: “las canciones son de todos”. Pues eso, Aguirre, de todos. Incluido Rubalcaba.

Sé que a día de hoy criticar al Gobierno puede crear simpatías en muchos. Y no me parece mal cuando es una cuestión de fondo (es decir, cuando se opina sobre política y alguien te compra el argumento político), pero no lo soporto cuando es una cuestión de formas. Como tampoco me gusta el linchamiento al que se ha visto sometida Russian Red (que también me gusta su música) por decir en una entrevista que era de derechas. Afortunadamente, vivimos en un país con libertad para pensar lo que queramos, para votar a quién queramos. Y es en ese respeto mutuo (el que no ha tenido Juan Aguirre al Gobierno, y el que no han tenido muchos ciudadanos a Lourdes [Russian Red]) en el que debemos aprender a convivir con normalidad.


 

Sobre financiaciones

Uno de los pasatiempos preferidos por los españoles es hablar de dinero. Del de los demás, en concreto. Da igual que sea el sueldo de Cristiano Ronaldo, que el del Presidente del Gobierno, que el de tu jefe o el de tu compañero de oficina. Nos gusta hablar de ello, y especialmente, indignarnos cabrearnos porque siempre (ellos) ganan mucho. Demasiado. Aunque a veces ni siquiera sepamos cuanto ganan…

El caso es que en estas movilizaciones de estas semanas (tan complicadas y complejas de analizar, porque no son un movimiento, sino una suma de muchos movimientos, cada uno con sus matices) una de las propuestas que más me ha llamado la atención (por ir en contra de la filosofía de otras de sus propuestas, principalmente) es la de que los partidos políticos se financien sólo con las cuotas de sus afiliados.

Obviando el simple detalle de que aquellos partidos que representen los intereses de aquellos que más dinero tienen podrán tener muchos más ingresos (incluso con muchos menos afiliados) porque estos pueden pagar mucho más, y que incluso es más fácil que estos tengan más afiliados (porque cuando llegas muy justo a fin de mes, se hace complicado dar, incluso, unos 5 euros al mes*), la desaparición de otras formas de financiación (legales, recuerdo. No hablamos de otras) sería el golpe definitivo para los partidos pequeños. Porque sostener un partido es caro: hace falta una sede, dinero para la propaganda, dinero para las miles de llamadas de teléfono, dinero para los desplazamientos, dinero para pagar a quienes dediquen el 100% de su tiempo al partido… dinero, al fin y al cabo. Los partidos grandes podrían hacer reajustes** para acoplarse a esa nueva situación, pero ¿qué hará un partido pequeño? ¿funcionará sin sede, teletrabajando? ¿funcionará con el 100% de voluntarios? ¿cada uno de sus cargos pagará de su sueldo todas las llamadas que son necesarias por su cargo? ¿no es democrático que un partido obtenga (en función de su representatividad) una cantidad para poder realizar su función?

Esta de moda pedir que cada uno se pague sus cosas (los sindicalistas sus sindicatos, los enfermos sus cuidados…) sin darnos cuenta que al final, los que siempre acabamos pagando somos los mismos.

 

*Es la cuota actual del PSOE.

** Despedir a gente, vender locales…

Fin de Máster

Como decía hace unos días, uno de los motivos de mis silencios por el blog (hay otros, por supuesto) es acabar con los últimos trabajos que teníamos para el Máster que estoy haciendo en el Instituto Jaime Vera. Mañana, por fin, y tras un largo año, el Máster se acaba. Atrás dejaré (dejaremos) muchas horas de clases, muchas horas de cafés, muchas otras de tertulias. También muchas cenas y bastantes viajes. Dejaremos esa rutina de vernos un fin de semana sí y otro no. Pero dentro de nosotros ya hemos conseguido instalar muchas otras cosas, no todas académicas (muchas de ellas mejores que las académicas). Lo mejor, como (casi) siempre, las personas.

Pero todavía queda un día, mañana viernes. Y toca una última presentación. Doble. Por un lado tengo que hablar un poco (3 min.) sobre mi Identidad Digital y un poco más (12 min.) sobre mis prácticas en el Consejo Superior de Deportes. A continuación os dejo las dos presentaciones que voy a usar. Como toda presentación, es sólo una base para lo que voy a contar, pero me gustaría saber vuestra opinión, vuestras sugerencias, vuestros comentarios… (incluso alguna posible falta de ortografía…).

Y la segunda:

 

Sigo vivo

Aunque a veces no lo parezca. Pero aquí estoy. Terminando un curso que se está haciendo muy largo. Con un PSOE en un raro estado, un poco como las placas tectónicas: muy rígidas arriba pero con un magma debajo. ¿Habrá terremoto?

Y mientras tanto feliz con pequeños progresos deportivos. Poco a poco me vuelvo a sentir deportista, poco a poco vuelvo a sentir ciertas cosas que hacía mucho que no sentía (¿por qué dejaría de hacer deporte? Niños, nunca dejéis el deporte, es la mejor droga).

Pero casi sin tiempo para una reflexión que valga la pena leer. Todos vamos con demasiada prisa para que yo me ponga a escribiros algo que vosotros, sin duda, ya sabéis. Y ahora también sabéis que sigo vivo. Sin más.

10 Apuntes breves sobre la derrota electoral

  1. Las elecciones autonómicas se han votado en clave nacional. Las municipales, salvo en sitios muy pequeños, también.
  2. El principal culpable de la derrota del PSOE es el PSOE. Zapatero es su cabeza visible, pero internamente nunca se le han discutido (ni debatido, que es lo peor) sus decisiones. Los únicos “peros” los han puesto Tomás Gómez (peores resultados del PSM en su historia) y Barreda (pérdida por primera vez de Castilla La Mancha).
  3. Hizo bien Zapatero en salir a dar la cara. Aunque el discurso tendría que haber sido otro. “La culpa es de la crisis” sí, pero no exactamente. La culpa es de cómo hemos gestionado la crisis.
  4. Habrá alcaldes socialistas que le echen toda la culpa al Presidente, pero los que no han sabido “amarrar” votos han sido ellos. Más calle y menos despacho.
  5. El PSOE necesita un cambio. Quizá no un cambio radical, pero sí un gran cambio. Y no es una cuestión de nombres, es una cuestión de replantearse el modelo de partido.
  6. El movimiento 15M no creo que haya sido decisivo. Podemos interpretar algunas variaciones por su culpa, pero pueden deberse a otros motivos. Habrá que ver cómo gestionan el postelecciones. La reacción de anoche de gritar “No nos representan” sonó a pataleta infantil de “Calla chucho que no te escucho”.
  7. En cualquier caso, que haya más gente en esas manifestaciones que militantes tiene el PSM, debe hacernos entender el poder que (no) tenemos.
  8. Juventudes Socialistas también debe plantearse por qué no ha sabido canalizar las propuestas de los jóvenes. Seguramente hemos estado demasiado pegados al PSOE. Hay que mantener algo de separación, que para eso somos organizaciones autónomas.
  9. La derrota electoral se puede leer en clave nacional, pero anoche el PSOE perdió poder real.
  10. Todos somos culpables de esta derrota. Yo, el primero.

Extra: Éxito de Bildu, como era de esperar. Han tenido durante toda la campaña “publicidad gratuita”.

Extra2: Miedo. Empiezan a llegar a las instituciones partidos ultras.