#retoecija nº27

Otto es un niño de 7 años que tiene que mudarse a Villacuadrado porque a su mamá la cambian de trabajo. Al principio le cuesta mucho hacer nuevos amigos, hasta que su abuelo le da unos consejos para integrarse jugando.

#27

Este es un resumen del cuento ilustrado con el que Helena y yo ganamos el concurso ilustrado. Estas letras serán las que aparezcan en la portada del libro que irá a imprenta en menos de una semana.

#retoecija nº26

La primera vez que monté en una avión me quedé maravillada. Desde el mismo despegue decidí que quería ser piloto. A casi todo el mundo le suele impresionar volar. A unos en lado positivo y a otros en el negativo, pero es muy raro encontrarse con alguien indiferente al vuelo. Yo estaba enamorada.

Desde ese momento intentaba convencer a mis padres de ir de vacaciones a cualquier sitio lejano, o al menos, a una isla. Las islas me aseguraban, aunque no estuviesen muy lejos, que iríamos en avión. Lo importante no era el sitio. Era el viaje en sí mismo. Despegar, ver como se hacen pequeñas las casas, viajar entre nubes y luego ver como bajamos poco a poco, como nos acercamos a la tierra de nuevo para ¡plas! tocar tierra. Es magnífico.

#26

Ahora, que ya soy piloto y que despego y aterrizo varias veces al día, sigo manteniendo la misma ilusión que la primera vez. A veces me pregunto cómo puede ser feliz tanta gente que no hace caso a sus instintos, a sus sentimientos. Cómo pueden vivir sin hacer algo que les gusta, que les llena, que disfrutan de principio a fin. Seguro que todo el mundo tiene alguna pasión, pero también hay que tener el coraje para vivir por y para ella. Yo lo tuve. Y soy feliz.

#retoecija nº25

Lo peor de mi trabajo es tener que pasar casi una hora en un autobús para llegar y otra hora al volver a casa. Lo bueno de esto es que tengo bastante tiempo para leer, escuchar música o adelantar algo de trabajo. Como voy de principio a fin de la linea, siempre puedo sentarme, lo que me permite también echar algún sueñecito.

Pero hay veces que no tiene el cuerpo ni para dormir, ni para leer ni para nada. Son esos viajes los que aprovecho para observar a la gente e inventarme sus vidas. Como aquel señor trajeado que se bajaba en una de las primeras paradas y yo siempre pensé que en realidad estaba en el paro pero salía como cada día para que su mujer no sospechase. Luego se paraba en un bar cercano y pasaba allí la mañana insultando al gobierno.

O como aquellas dos mujeres a las que imaginaba abducidas por unos extraterrestres pues todos los días, todos, repetían la misma conversación, aportando los mismos datos y sorprendiéndose ¡oh! con las mismas cosas. O eso, o era robots. Pero no creo que a nadie se le ocurriese hacer un robot con arrugas.

#25

Pero a la que mas historias había creado era a una niña de unos 19 o 20 años con pecas. Mi mente la había imaginado como una chica universitaria enamorada del típico gilipollas de clase. O como una mujer de un pasado oculto que tuvo un niño con 16 años y que ahora se queda con la abuela mientras ella se dirige a un trabajo cualquiera. He imaginado también que era una actriz, no muy buena todavía, que iba de casting en casting buscando su oportunidad. Pero lo que más veces he imaginado es que un día se sentaba a mi lado y me hablaba, me contaba su vida, cómo se habia fijado en mi y que quería tomarse un cafe conmigo, para conocerme más.

Sin embargo, cuando despierto de mis pensamientos, solo escucho, de nuevo, las mismas quejas de siempre de esas dos señoras. Son robots. Seguro.

#retoecija nº24

447, 448, 449… una vuelta más en la cama. Busco la posición. De nuevo. Coloco la almohada una vez más…

621, 622, 623, 624… y mientras cuento (esto ya es algo automático para mi) intento pensar en una playa solitaria. Algo que pueda relajarme. Por un momento las ovejitas acaban saltando olas en mi cabeza. Luego vuelvo a recolocarlas. No, no funciona. Pruebo con una montaña. Allí las ovejas estan “en su terreno”. Todo es natural. Pero tampoco…

711, 712, 713… Insomnio.

828, 829, 830… Vueltas y vueltas. Sudo. Me destapo y me vuelvo a tapar. Esto parece no tener fin. Son ya las cuatro de la madrugada. Y sigo contando…

 

#24

999, 1000, 1001… pero sigo nervioso. Mañana te vuelvo a ver.

#retoecija nº23

A las 19.32 horas nos dirigimos a la calle Federico García Lorca numero 32. Allí nos esperaba, según nos habían dicho, un terrible incendio que afectaba a todo el edificio. Cuando llegamos, la realidad era bien diferente. Habia un incendio, efectivamente. Pero uno pequeño. A simple vista parecía el típico incendio que se origina en la cocina. Seguramente un horno. El problema es que el humo había subido por la escalera a todos los pisos. Por eso aparentaba tanto.

En cuanto entramos a la casa, vacía,  pudimos observar que, efectivamente, el foco estaba en la cocina. Seguramente, se habrían dejado el horno encendido (¿por qué) antes de irse. Si hubiera estado alguien, con un simple extintor se habría acabado. Ahora, la cocina se había ido a la mierda. Afortunadamente el resto de la casa estaba bien.

Lo realmente curioso es que dentro del horno, había un bolso. Un bolso rojo. Intacto. No tenia ningún sentido… pero allí estaba. Cuando lo abrimos, en su interior, solamente había un mechero, también rojo. Jamas había visto nada igual.

 

#22

#retoecija nº22

Mierda, llego tarde. A ver, el móvil, las llaves, la cartera… Venga, ya está todo. Mierda, no, me falta el abono. Joder, y encima es día uno y tengo que comprar el del mes. Mierda mierda y mierda. Voy a llegar tardísimo. Joder, ¿por qué siempre me pasa lo mismo?

Vamos vamos vamos… venga, bien, el semáforo en verde. Perdone señora. Sí, sí, lo sé… Bueno, no hay demasiada gente para sacar el abono. Son… 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… y conmigo 8. Lo malo es que son sólo dos máquinas. Espero que no me toque ningún coñazo de esos que pagan con céntimos. No los soporto. ¿No tienen una tarjeta de crédito? O un billete…

Voy a ir poniéndome la música. Vamos, ya sólo quedan 6. Debería ponerme algo tranquilo, para calmar los nervios, pero el cuerpo en realidad me pide otra cosa totalmente diferente. Ya quedan 3. Voy a ir sacando la tarjeta. 2. Ya lllego 10 minutos tarde. Mi turno.

Paso el torno y bajo las escaleras hasta el anden y…

#22

… y ahí estás. Tú. Lo que siempre he esperado. Tú. Tus ojos. Simplemente. Y yo. Cara a cara. Al fin…

#retoecija nº21

1, 2, 3, 4… desde que era pequeño, cuando me acostaba, me ponía a contar ovejitas. Casi todo el mundo lo hace, es cierto. Pero normalmente lo hacen como recurso cuando no pueden dormir. Yo lo hago siempre. Me acuesto, y me pongo a contar.

23, 24, 25… incluso lo hago cuando voy a echarme la siesta. O cuando viajo en tren o en avión. Siempre cuento ovejitas. Ovejitas blancas que saltan una valla de madera en un prado verde.

101, 102, 103, 104… siempre son las mismas ovejas. De hecho, siempre es la misma oveja. Incluso antes de la clonación real, yo ya había clonado ovejas. Sin saberlo, claro.

146, 147, 148… nunca sé en qué número me duermo. Aunque creo que una vez llegué a contar hasta nueve mil y pico…  Al día siguiente tenía un examen. Biología. Me gustaba, mucho. Pero aquella profesora era terrible, no permitía ni el mas pequeño fallo. Creo que dormí menos ovejitas que las que conté. El tiempo, por las noches, se mide siempre en ovejitas.

237, 238, 239, 240… y ahora estoy en la cama, contando y contando para poder dormir. Tal vez soñar.*

#21

* Pequeño homenaje a The Lost Dreamer

#retoecija nº20

Además de escondernos y de sufrir por no poder beber sangre, hay una cosa aún peor para los vampiros: la muerte. No, no la muerte nuestra. Claro que de vez en cuando muere alguno de los nuestros, en algún accidente o en alguna cacería (que hoy todavía suceden, mucho menos que hace años). Me refiero a la muerte de los demás.

A pesar de nuestra historia, nosotros también tenemos sentimientos. Y el día a día hace que acabemos teniendo más cariño a nuestros vecinos que a sus cuellos, como nos pasa al principio. Cuando uno vive centenares de años vive también la muerte de muchos y muchos amigos, compañeros de trabajo, vecinos…

Es algo que todos sabemos y asumimos. Los humanos también, pero su existencia es tan corta comparada con la nuestra que no hay comparación posible. Lo sabemos, pero aún así duele. No es fácil, la muerte siempre es duro. Es para toda la eternidad, y vosotros no, pero yo estaré aquí para siempre.

#20

Aunque claro, además de la muerte está la vida. Y no hay nada más maravilloso como ver crecer a tu pequeño. Eso lo compensa todo.

#retoecija nº19

El mundo de los ataúdes es mucho más complejo de lo que pueda parecer. Como en todo, el marketing ha llegado y tenemos diferentes marcas, modelos, series, estilos… Depende, claro de muchos factores. El primero de todos es si a tu casa van sólo vampiros o también gente “normal”. Nosotros nos hemos decantado por la primera opción. No es que venga mucha gente así, pero no nos queremos arriesgar. Uno nunca sabe cuando va a necesitar un fontanero…

El segundo es, como no, el dinero. Y dependiendo del dinero podemos tener un material u otro. Algo clásico como la madera es asequible (los nuestros son así), hay otras opciones más caras, como el metal, o incluso quien va a la última con aleaciones. También es mas caro si nos lo hacen a medida. ¡Vaya obviedad!

Lo que aún no tenemos es un IKEA donde poder comprar los ataúdes a un precio asequible y montarlos nosotros. Estaría bien. De hecho, a veces he pensado en lanzarme a la aventura y emprender, que está muy de moda. Pero no es fácil. Y hay que disimular. Eso es lo más complicado. De momento, seguiré pensándolo.

#19

#retoecija nº18

Otro de los falsos mitos que la gente tiene de nosotros es sobre la luz. Siempre hemos sido muy pálidos, como los suecos, por ejemplo, y sin embargo a ellos nadie les dice nada. Claro, también hay vampiros suecos y para ellos es todo más fácil. Pero el motivo de nuestra palidez es el origen propio de nuestra naturaleza. Y es que como nunca hemos podido cazar a la luz del día, tenemos que vivir de noche. Pero no, el sol no nos hace daño. De hecho, es un poco estúpido, porque nosotros ni siquiera podemos tener cáncer de piel.

Somos pálidos, pero es algo que seguramente cambie a lo largo del tiempo. No pasa nada. Lo que si nos pasa igual que a todos es tener que dormir. Incluso tener que madrugar para trabajar. Y hoy es domingo. Y es ya muy tarde.

Me voy al ataúd.

#18