En una cuneta

Ay! Camps nuestro de cada telediario… Se nota que estás nervioso. Muy nervioso. Eres como esos chiquillos que acaban de romper un cristal y que saben que mamá les ha visto lanzar la piedra. Y tú, como ellos, te buscas un millón de excusas, echas la culpa a una gaviota que pasaba por allí, a un niño pijo, o simplemente, como ahora, te haces la víctima. Y al igual que el niño dice a mamá “ya no me quieres”, tu, mayorcito, le dices a la oposición que te quieren (queremos, entiendo) ver muerto en una cuneta.

Y claro, tu frase es triplemente desafortunada. Primero, porque el culpable de todo este follón eres tú, con tus trajes, tus amigos y tus negocios. Segundo, por lo exagerado de la frase/acusación. Y tercero, porque gente como tú, de tu partido, se niega una y otra vez a que gente como yo pueda mirar junto a las carreteras a ver si ese bisabuelo que desapareció en la Guerra Civil está ahí, en una cuneta.

Valencia

No sé si serán casualidades de la vida o no. Pero últimamente Valencia parece el centro de atención de España. Y casi nunca por buenas noticias. Primero empezamos con los trajes del señor ese tan honorable. Ese que mintió diciendo que se los pagaba de su bolsillo y luego descubrimos que su bolsillo era tan grande que ni siquiera estaba en esos trajes. Malabares de la vida.

Este fin de semana en Valencia se ha disputado el Gran Premio de Europa de F1. Todo un circo. Un circo que ha costado a los ciudadanos 90 millones de sus impuestos.. Y eso que ya aseguraron que no iba a costar un euro. Y si alguien no tiene muy claro qué puede hacer una Administración Pública con ese dinero, San Tiago nos da unos ejemplos.

Y para acabar, mientras el señor de los trajes saludaba al payaso del circo, el club de la ciudad, ese que hace poco jugaba finales de Champions y ganaba alguna Liga, ese que tiene un estadio a medio construir y otro que es incapaz de vender, ese club, se quedaba sin accionistas. Otra vez.

¿Será casualidad que todo pase allí?