La mejor política social es el empleo

¿Cuantas veces he oído esto en los últimos años? Probablemente media docena al día. No hay debate en el que alguien lo suelte. Parece fácil: si tienes trabajo no necesitas ayuda de las administraciones.

Mentira. Y no por mucho que la repitan se convierte en verdad. El problema es que, para algunos, la única política social es pagar el paro. Entonces, claro, es mejor darle un trabajo (como si fuese una manzana) que pagar.

Pensemos por ejemplo en un joven. Un estudiante (o trabajador muy joven, da igual). Política social es darle una buena educación sexual para que use protección contra los embarazos no deseados y las ETS. Y si contrae alguna enfermedad darle la asistencia necesaria, así como los consejos para no recaer. Política social es también una buena educación sobre las drogas. También lo es darle unas buenas instalaciones deportivas, asequibles económicamente. Y, por supuesto, becas para estudios. Porque la realidad de este país es que, aunque ambos padres tengan trabajo y el mismo chico pueda compaginar trabajo con estudios, los sueldos no permiten irse a estudiar al extranjero.

Pensemos ahora, por ejemplo, en una mujer. Con trabajo. Quizá tenga a su cargo a un pariente mayor. Política social es darle la ayuda que necesite para no depender al 100% de esa persona, ya sea alguien que esté con el anciano las horas que trabaja, ya sea un/a enfermero/a que le ayude a ciertas tareas (como las de higiene, por ejemplo) o incluso el facilitar una residencia. O pensemos que uno de los hijos tiene una discapacidad importante. ¿Sirve de algo tener un trabajo o es más bien algo incompatible? Y ya, por supuesto, ni hablar de las mujeres maltratadas. ¿Acaso las trabajadores son inmunes a los golpes? ¿Acaso no necesitan ayuda psicológica? ¿Acaso no necesitan lo mismo que cualquier otra?

El trabajo es solo trabajo. La política social es mucho más, por mucho que se empeñen algunos.