#retoecija nº12

Es de noche. Muy tarde ya. Demasiado. Cuando salí de casa aún estaba amaneciendo. Ahora las luces vuelven a estar encendidas. Y sólo la inercia hace que mis piernas me acerquen a casa. La mochila ya pesa demasiado. Los cafés ya no son suficientes.

Al doblar la última esquina levanto la cabeza y veo la luz de tu dormitorio abierto. Por primera vez en muchas horas algo parecido a una sonrisa aparece en mis labios. Pienso en ti. Sé que no será así pero te imagino, de todas formas, desnuda y hambrienta, esperándome en el sofá. Sin darme tiempo a decirte prácticamente nada. Sin tiempo para quitarme la ropa o para darme cuenta de que has ido a la peluquería…

Entre esos pensamientos abro el portal y mientras espero al ascensor me parece olerte. Algo parecido a vainilla, muy suave, se cuela entre mis fosas nasales. Se abren las puertas metálicas y comienzo a subir. Ya falta menos para llegar y disfruto estos momentos. Por fin llego. Busco las llaves y doy, despacio, muy despacio, los últimos pasos hasta mi puerta. Abro. Ya estoy aquí.

 

#12

Qué pena que esta no sea también tu casa.

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