Mi primer Ironman

Decía el otro día en los objetivos para el 2013 que quería acabar otro Medio Ironman. Pero a veces hay que escuchar a ese angelito rojo (algunos lo llaman demonio, pero no lo tengo yo muy claro…) que se te aperece, por ejemplo, en forma de amigo y te dice que eres capaz de hacerlo, que hay tiempo, que el precio es muy bueno, que… que lo hagas, coño!

Y vas tu y lo haces. Apuntarte, al menos. Que es el primer paso. Aunque no tengas del todo claro que de verdad seas capaz, que tengas el tiempo suficiente… que lo acabes.

Así que en esas estoy. Apuntado al Tri Iberman. Será el 5 de octubre. Serán 3.8km de natación. 180km de ciclismo. Y de postre 42 kilómetros, un maratón.

Es el doble de distancia que el Half Challenge. Pero sé que va a ser mucho más que el doble de duro. Eso sí, allí tuve 10 semanas de preparación. Aquí tengo 10 meses.

Y muchas ganas.

Half Challenge (breve)

Soy Finisher. Después de muchos entrenamientos, mucho esfuerzo y mucho sacrificio puedo decir que he acabado un triatlón Half Ironman.

El tiempo, mejor de lo esperado: 5h 54′

Muy contento con los tres sectores.

Ahora toca descansar unos días en la playa. Cuando vuelva a Madrid caerá la crónica que esto sé merece.

Gracias a todos por los ánimos de los días previos. No es por cumplir. En 6h uno tiene tiempo de acordarse de todos esos apoyos, de esos consejos, de esos mensajes. Gracias!

Half Challenge Barcelona Maresme

A veces uno planea las cosas con tiempo. Estructura en su mente un calendario. Plazos. Tiempos de descanso y de actividad. Objetivos programados. Dar un paso y sólo luego el siguiente.
Pero como ya decía Lennon con aquello de la vida, los planes y alguna cosa más, a veces a uno le surge la oportunidad de saltarse el calendario, los plazos, los tiempos y atacar un objetivo no programado.

Así fue como el domingo recibí un correo de La Bolsa del Corredor que me informaba que había ganado una plaza en el Half Challenge Barcelona Maresme. Para quien no lo sepa, se trata de un triatlón distancia Medio Ironman, es decir: 1900m nadando, 90 kilómetros en bici y para acabar, una media maratón (21.1k).

Mi calendario tenía anotado que este año tocaba hacer un triatlón distancia olímpica (1500-40-10) y, si todo iba bien, el año que bien atacar el Half. Pero ví la oportunidad y me he decidido ir a por ella.

De la parte de natación no me preocupa la distancia, tan sólo el hecho de nadar en el mar. La parte de la bici es la que más verde tengo. Nunca he rodado 90 kilómetros… Me contento con saber que el circuito es muy llano. La media maratón final debería ser la parte que mejor lleve preparada debido a la preparación del maratón. Sólo hay un pequeño detalle: nunca he corrido una media maratón después de llevar varias horas en una carrera.

Pero quedan dos meses (¡todavía! o ¡sólo!) y ya me he puesto en manos de @kaypuentes (nunca le podré estar suficientemente agradecido por su apoyo) que no sólo me está preparando un plan de entrenamiento es el poco rato que tiene libre, además no para de animarme para que mi motivación esté al 100% en cada entrenamiento.


Por la mente se me pasa la imagen de Don Quijote contemplando los molinos y pensando en luchar contra esos gigantes. Mis molinos serán kilómetros. El gigante, espero, seré sólo yo.

Mi primer triatlón

Ayer completé mi primer triatlón. Si alguien no sabe lo que es un triatlón, consiste en una carrera en la que se nada, se monta en bici y después se corre. Todo seguido. Fue en el Parque Juan Carlos I de Madrid, en la distancia Sprint (750 m nadando, 20 km de bici y 5 km corriendo). Si escribo esto es porque quizá pueda ayudar a alguien a animarse a correrlo, o a calmarle los ánimos (yo el sábado estaba bastante nervioso). Si escribo esto es para demostrar que, con voluntad, se puede. Hace 6 meses era incapaz de correr 5 kilómetros. Ayer los hice tras llevar ya más de una hora de esfuerzo…

Lo primero es recoger el dorsal, chip, gorro y las pegatinas (para la bici y casco). Fui el sábado por la tarde. Así de paso veía in situ cómo sería el recorrido, dónde y cómo estaban los boxes, dónde estaba el guardarropa, dónde la salida del agua… Además, me evitaba posibles colas el domingo por la mañana (mi salida era a las 9 de la mañana). Estoy nervioso, ansioso porque todo empiece.

Toca madrugar, a las 6:45 estaba en pie. Desayuno un café, un trocito de bizcocho y cereales. Un poco más de lo habitual, pero no mucho, no quiero sentirme demasiado pesado (más allá de los kilos que me sobran, claro…). A las 7:20 salgo de casa. He quedado con @sifon a las 8, y a esa hora nos vemos allí. Pongo las pegatinas a la bici y me meto al box. Ya está casi todo a punto. Voy al guardarropa, son las 8.45 (el tiempo vuela!!). Desde donde estoy hasta la salida del agua dicen que se tarda unos 10 minutos andando. Hay tiempo, porque han dicho que se retrasará 5-10 minutos.  Intento calentar y estirar algo. No mucho, sé que tengo las pulsaciones disparadas y mi “estrategia” es que la natación me sirva un poco de calentamiento. Antes de meternos al agua nos recogen las chanclas (y las llevan al guardarropa). Nos separan en grupos según dorsales (yo estoy en el primero) y al agua. La salida es desde dentro… 3 minutos… 2 minutos… 1 minuto… crono en marcha y…

Me siento como dentro de una batidora. Brazos y piernas me golpean, me hunden, no puedo nadar, no sé si estoy avanzando o no… Recuerdo haber leído que esto es normal. Mantengo bien la calma. Intento hacerme un hueco y no perder de vista la boya. Y, sobretodo, no tragar agua (es un decir… aquello apestaba a tortuga y no veía ni mis propias manos). Al llegar a la primera boya ya veo gorros de otros colores (son las series de detrás) ¡Joder qué rápido van estos! Pero también veo de los míos. No pienso en el tiempo, no miro el reloj. Me siguen adelantando. Uno me da una colleja que ni Sole! Le miro, me pide perdón, todo ok. No soy Gómez Noya y esto no es Pontevedra. Llego por fin a la transición. Miro el reloj: 16:40. Bien, es lo previsto.

Salvo un calcetín rebelde, la transición la hago relativamente rápida para ser mi primera vez. Recuerdo lo que me dijo @kaypuentes “todo va a salir bien, todo va a salir bien”. Me monto en la bici. La he dejado preparada con un desarrollo suave (plato mediano y piñón medio-alto) para empezar los primeros metros moviendo bien las piernas y que no se me atragante la primera subida. Miro el reloj: 20 minutos.

Son cuatro vueltas a un circuito de 5 kilómetros. Creo que puedo hacerlo en una hora. La bici es lo que menos he entrenado, además, soy de los pocos que lleva una Mountain Bike en lugar de una de carretera, lo que me resta algo de tiempo también.  Hay un corte en 1:25:00 para acabar la bici o te descalifican. Primera vuelta… 33 minutos. Bien, a este ritmo paso mucho antes del corte. Intento beber todo lo que puedo y no quedarme clavado en las cuestas (no muy pronunciadas, pero se notan). Pasan las vueltas y consigo mantener el ritmo. En la última vuelta llega el susto: cada vez que paso por un bache oigo “clon clon”. No es buena señal ¿habré pinchado? la bici parece ir bien. La rueda delantera está bien. La trasera, por lo que puedo ver, también. Quedan menos de 5 kilómetros, me acuerdo de Olano en el Mundial de Colombia. Decido no pensar más en ello. Por fin entro en boxes, dejo la bici y salgo a correr: 1 hora 10 minutos. He pasado el corte de sobra (y con el miedo que le tenía…) y la bici ha salido en unos 50 minutos. Genial!!

En la última vuelta he visto que aún quedaba bastante gente en la bici. Eso me anima. No se trata de competir, pero si se puede no llegar el último, mejor… Empiezo a correr y las piernas no responden. Esto ya lo sabía, después de la bici correr es un infierno. Son dos vueltas a un circuito. Cuando estoy terminando la primera noto por fin que las piernas responden… pero entonces llega una cuesta para echarse a andar, o para echarse a llorar. Aprieto dientes y sigo. Una vuelta más y todo esto habrá terminado. Bebo y me mojo en el avituallamiento. Llevo  1 hora y 25 minutos. Voy a acabar por debajo de 1:45 que era “mi objetivo” (tenías razón @andrespuentes!). Intento acelerar, pero voy al límite. Hasta que, por fin, la meta.

¡Ya soy triatleta!

El crono se queda en 1:39:05. Mucho mejor de lo que esperaba.

Me abrazo con otro señor que cruza la meta en el mismo momento que yo. No nos conocemos, pero eso da igual. Ahora toca sonreír, beber, hacerse fotos… La sensación de cruzar la meta siempre es mágica. He sufrido, pero me lo he pasado muy bien. Ahora toca pensar en el siguiente objetivo. Seguir entrenando y seguir disfrutando.

Pd: cuando recogí la bici descubrí que el “clon clon” que sonaba era el bidón de agua, que había llevado congelado y que al final de la prueba solo quedaba un pequeño hielo. Menuda tontería… pero cuando estás subido en la bici cualquier ruido te parece un enorme problema.