MadridXtrema: primera y última

Tras el Maratón de Madrid y el Half Challenge, me había puesto como tercer gran objetivo del año la Madridxtrema, una maratón de 100 kilómetros en bicicleta de montaña. Durante todo el verano he estado entrenando bien, con muchas salidas de 45 a 75km, más bici estática y alguna salida en bici de carretera. Había entrenado. Las sensaciones eran buenas…

El circuito, en teoría, era muy duro. Bastante desnivel acumulado, lo que lo convierte en un rompepiernas que te impide coger un ritmo constante. También en teoría, el circuito no era demasiado técnico. Apenas un par de zonas peligrosas que se podían pasar con algo de cuidado. Eso fue la teoría… porque en la práctica el circuito, más que rompepiernas, mezclaba muchas bajadas muy peligrosas (quizá para un Pro no, pero sí para los populares) con otras en las que era imposible hacerlas encima de la bici, bien porque tenías unos “saltos” de metro y medio o bien porque el recorrido iba por zonas en las que no sube ni una moto. Estuve tanto tiempo andando que tengo una ampolla en el talón izquierdo.

Para completar el tramo hasta el primer avituallamiento (kilómetro 21) necesitamos dos horas (para que os hagáis una idea, en los entrenamientos, a ritmo cómodo, hablando, sacábamos velocidades medias de 18-19 km/h). Una tortura. Ahí ya habíamos decidido que no íbamos a completar los 80 (sí, 80 y no 100km, porque 3 días antes la Comunidad de Madrid obligó a recortar 20km).

Pero no sólo fue el peligro y la dureza el problema de la prueba: salimos tarde, no había baños, patrocinadores anunciados que no asistieron, servicios que no se dieron, cruces poco y mal señalizados… Alguno pensará que es cosa mía, pero no. Echad un vistazo a lo que se comenta en el ForoMTB y veréis que me quedo corto en las críticas.

En fin, al menos acabamos ilesos (apenas unos golpes). Nos pudimos duchar (4 duchas para 600 participantes). Comimos (con familiares y amigos que nos trajeron comida, porque la de la organización fue mala y escasa). Y nos pusimos la camiseta de regalo (único regalo, otra decepción tras todo lo anunciado…) como Finishers del Medio Maratón (40km)

Finishers MadridXtrema

Ahora toca pasar página y empezar a pensar en el cuarto gran objetivo del año: el Maratón de Valencia.

Actualización:
Para completar la carrera, veo que en Facebook anuncian lo siguiente:

INFO:
Llevamos toda la mañana “pateando el circuito” y revisándolo; reuniones con diferentes personas de la organización y en comunicación con Policía Local. Daremos una comunicado oficial que esclarezca lo sucedido en cuanto tengamos recabada toda la información.

Así que me meto a ver qué sucede, qué comenta la gente, qué opinan… cuando veo que ¡NO PUEDO COMENTAR! No sé a cuántos nos habrán baneado pero veo que la gente sí puede comentar, por lo que no se trata de que haya cerrado los comentarios. Y, por supuesto, han borrado todos mis comentarios. Lamentable.

Crónica Half Challenge Barcelona Maresme

Ya dije en su día que mi participación en este Medio Ironman fue por casualidad: gracias a un sorteo de La Bolsa del Corredor. El objetivo para este año era Mapoma. Y a partir de ahí, disfrutar con el triatlón. Un par de sprints y alguno en distancia olímpica. Pero ya sabemos, la vida es como ella quiere.

El caso es que tras unas 10 semanas de entrenamiento específico (y con el maratón de por medio, con las adaptaciones y juegos malabares correspondientes con el calendario) el viernes llegaba a Calella, un pequeño pueblecito no muy lejos de Barcelona que además de acoger a muchos alemanes, iba a acoger a más de mil triatletas. Y también a mi. Porque esa fue la una de las primeras sensaciones que tuve al ver al resto de participantes: estos juegan a otra cosa. Cuerpos muy delgados, músculos marcados, bicicletas que parecen motos, tatuajes que reflejaban haber terminado muchos Ironmans… En fin, que me sentía el patito feo. Porque una cosa es tener claros tus límites y otra que te los echen en cara.

El sábado tocaba recoger el dorsal, las pegatinas para la bici, la pulsera (que debíamos llevar en todo momento, como acreditación)… Un pequeño susto al no verme en las listas: “No estas en Grupo de Edad, sino en Open, que no eres federado”. Solucionado. Me voy a la charla técnica (en teoría obligatoria, pero nadie nos pidió confirmar que estábamos allí). Salvo los horarios de salida (yo salgo a las 9!!! Voy a tener que esperar más de una hora desde el cierre del Bike Park) no nos dicen nada que no venga en el programa. Me contenta (un poco) saber que el señor que se sienta a mi lado esta preocupado por los horarios de corte. No soy el único…

Al salir de la charla, un paseo por la feria. Comprar alguna camiseta de recuerdo y encontrarme, por casualidad, con Ferran Buxeda. De vuelta al hotel a preparar las bolsas (una para la T1, otra para la T2 y una tercera para después del triatlón). Un paseo con Marta y Kira antes de comer. Después una siesta en la que casi no duermo y a dejar la bici y las bolsas en el área de transición. Aprovecho que la organización pone unos mecánicos para que echen un ojo a la bici y me la dejen perfecta. Otro paseo con Kira. Cena y a la cama.

Sin casi poder dormir me levanto a las 5:57 (el despertador estaba puesto a las 6). Me pongo el mono y ropa “de calle” encima. Repaso la bolsa donde llevo neopreno, gafas de agua y chip. Compruebo que metí todo en las bolsas de transición. Desayuno (poco, como en los grandes días… No me importa, así el estomago no dará sustos, y reservas tengo de sobra después de una semana de “relax” y de comer mucha pasta). Me dirijo a la zona de salida (muy cerca del hotel, unos 300 o 400m). Le doy un poco de presión a las ruedas de la bici y compruebo que todo está en su sitio. Me quito la ropa de calle, me doy vaselina, mucha, por todo el cuerpo: ingles, axilas y pezones especialmente. Puede parecer trivial, pero tantas horas, con sudor, puede provocar que uno empiece a sangrar y joderte una carrera. Me pongo el neopreno. Solo me lo había puesto el día que lo probé en la tienda donde lo he alquilado. Ni siquiera había podido nadar. Pregunto la hora a un chico: ocho menos veinte. Es demasiado pronto para empezar a calentar. Empiezo a hablar con él. Resulta que es David Vazquez, triatleta profesional. Me da algún consejo, me cuenta detalles del recorrido de la bici y me acompaña un buen rato. Justo antes de la salida de los pros se va con su entrenador. Me meto en el agua, hasta la cintura, para tener un sitio privilegiado de la salida (van como motos!!!!). Veo las siguientes salidas. Pido que me ayuden a subirme la cremallera del neopreno (y yo subo unas cuantas). Por fin me meto en el agua a probar. Voy bien. Las sensaciones son buenas, tanto del cuerpo como las sensaciones con el neopreno. Casi no hay olas (he estado en piscinas peores). A unos minutos de salir veo a Marta con Kira. No las esperaba y me hace mucha ilusión…

¡¡Y comienza el triatlón!! Me meto con calma en el agua. Hay que evitar golpes tontos. Voy un poco por fuera. La primera boya es a derechas, luego tres a la izquierda. Llegamos pronto a la primera. Vamos muy juntos todavía. Me noto bien. Voy nadando cómodo. Podría ir mucho más rápido, pero esto es muy largo y hay que guardar fuerzas. Antes de la primera boya veo un gorro azul (de los que hacen el triatlón por relevos, es decir, son especialistas y solo tienen que hacer una de las partes. Han salido un par de minutos después). Va muy rápido, no merece la pena seguirle. Segunda boya. Veo que me he orientado bien y no he tenido que rectificar mucho. La tercera no tarda en llegar. Aquí viene el trayecto mas largo. Sigo cómodo. Alguno me adelanta, a otros les adelanto yo. Vuelven a pasarnos un par de gorros azules. Veo que voy en el pelotón. Bien. Ultimo giro y ya toca nadar hacia la playa. Aquí, o estaba yo más cansado de lo que creía o todo el mundo aprieta mucho… Al final, salgo. Miro el reloj: 38:51. ¡Joder! Y eso sin apretar… Yo esperaba hacer 40-45′. Esto empieza bien. Transición con calma. Me quito neopreno, me pongo las medias, los calcetines, como una barrita, los voluntarios me echan crema solar…

Cojo la bici y salgo. Primero hay que hacer unos 3 kilómetros por Calella hasta salir a la carretera. Allí dos vueltas a un circuito de 44 kilómetros y de nuevo el enlace de 3km. En el primer avituallamiento puedo pillar un bidón de bebida isotónica. Hace calor y hay que hidratarse bien… Voy bien en la bici. Este no es mi sector (al final seria el que peor de los tres hiciese), pero para lo que yo espero, no voy mal. Pronto la media se sitúa en unos 30 km/h. Eso significaría hacerlo en 3 horas, cuando yo esperaba casi 3 horas y media…
Empiezan a pasar los kilómetros. Aunque adelanto a algunos, en general soy yo el adelantado. Es verdad que salvo “las motos” (que casi siempre iban en pelotón a pesar de estar prohibido el drafting) no noto que vayan mucho mas deprisa que yo. Pero me van pasando. Yo sigo concentrado en mi velocidad. Voy mejor de lo que YO quería y con eso me vale. Voy bebiendo y tomando geles que nos dan en los avituallamientos. En la segunda vuelta somos menos. De repente veo que el cuentakilometros, en un bache, se ha movido y no va bien (lo mismo me dice que voy a 30 que a 16km/h). Intento no hacerle caso y “sentir el ritmo”. Hay un par de cuestas que pican. No muy largas, pero me las tomo con calma. No hay que vaciarse… Por fin vuelvo a entrar en la zona de enlace hasta el Bike Park. ¡Pufff, menos mal! La bici es a lo que tenia cierto miedo. No solo por ser lo que peor llevaba, también es lo que menos depende de ti: un pinchazo, un fallo mecánico, una caída… Siento alivio. Me bajo de la bici (3:00:04) y trato de andar/trotar hasta dejarla en mi sitio. No noto demasiado mal las piernas… Voy a cambiarme las zapatillas, dejar el casco y coger la gorra.

Empieza la carrera a pie. Esta es mi zona. Hace un mes corrí el maratón de Madrid. Esto es solo la mitad. Me digo a mi mismo que esto lo he hecho muuuuchas veces. Hace mucho calor (luego vería en casa que me queme cual guiri en Mallorca) y encima el GPS decide también fallar. Lejos de enfadarme por eso pienso: “mejor, así no me obsesiono con el ritmo. Voy a correr por sensaciones”. Y las sensaciones no eran malas. Voy pasando a bastante gente. Muchos de ellos andando. Yo noto que voy tocado (¡Claro!) pero no hundido. Es un circuito ida/vuelta de 10.5km al que hay que darle dos vueltas, es decir, cuatro tramos de unos 5 kilómetros. El primero, pienso, es para ver sensaciones. El segundo y tercero es como cualquiera de las cientos de veces que he salido a correr 10k. Y el cuarto, el último, es para disfrutar. A pesar de este engaño mental, se hace largo. Pero ver que voy mejor que muchos me anima. Comparto un par de kilómetros con un chico andaluz. Dice que este es su primer triatlón (¡Cojones!)
Cuando se llega a la mitad se pasa junto a la meta. Es una sensación rara. Te emocionas como si fueras a entrar, pero no puedes… Supongo que es como ver un escaparate de una pastelería estando a dieta. Miro el reloj de meta y, por primera vez, veo que hay una posibilidad real de bajar de las 6 horas. Ya ni siquiera me planteo la posibilidad de no acabar. Ahora hay que aguantar el ritmo para no fundirse. No quiero echarme a andar. Y aguanto para no hacerlo. Sigo con mi norma de beber en todos los avituallamientos. Y como algo (un gel o plátano) en casi todos. Llego al giro del kilómetro 15. Un dj que nos anima pone Train con “Drive by” y canto lo de “Oh I swear to ya, I’ll be there for ya”. Y pienso en Marta y en Kira esperando en la meta… Aquí sé que esta hecho. Empiezo a recordar cuando decidí apuntarme, cuando corrí mi primer triatlón, como hace 15 meses era incapaz de correr 5 kilómetros, de los compañeros del club, de los amigos que me han estado animando, de los entrenamientos con frío y lluvia, de los madrugones… Por momentos me cuesta no echarme a llorar. Pero si de alguien me acuerdo es de Kay. No hay palabras para agradecerle cómo se ha portado conmigo. Cada semana enviándome los entrenamientos, resolviendo mis dudas, perdiendo tiempo conmigo de cosas más importantes… Aquí recuerdo la frase “No corres solo”. Y, aunque este sea un deporte individual, tengo la certeza de que este es un éxito de equipo…
Últimos metros. La Media Maratón va a salir en 2:05:36. Mejorable, pero no esta mal… Llego a la alfombra roja. Es momento de disfrutar. Me cuesta creerlo… Esto se acaba. Voy a ser Finisher… Miro el reloj: 5:53:28.

¡¡¡¡SOY FINISHER, SOY UN MEDIO IRONMAN!!!!

Half Challenge (breve)

Soy Finisher. Después de muchos entrenamientos, mucho esfuerzo y mucho sacrificio puedo decir que he acabado un triatlón Half Ironman.

El tiempo, mejor de lo esperado: 5h 54′

Muy contento con los tres sectores.

Ahora toca descansar unos días en la playa. Cuando vuelva a Madrid caerá la crónica que esto sé merece.

Gracias a todos por los ánimos de los días previos. No es por cumplir. En 6h uno tiene tiempo de acordarse de todos esos apoyos, de esos consejos, de esos mensajes. Gracias!

Crónica de mi Maratón de Madrid

Tras muchos meses de preparación, llegó por fin el día. Con bastantes nervios amanecí a las 7 de la mañana. Un desayuno muy normal (tenía el estómago cerrado), vestirse y a salir. Aparco cerca de la meta, chándal fuera, bien de vaselina, los geles al bolsillo y, ya junto a mi primo (que también debutaba), sin prisa pero sin pausa hacia la salida. Un paso por los baños. Últimos comentarios. El tiempo es ideal para correr. Repasamos la estrategia: muy suave los 6 primeros kilómetros (subida), coger ritmo hasta la media maratón, aguantar en la casa de campo y a partir de ahí (se sale en el kilómetro 32) a sufrir. El objetivo era acabar. A poder ser sin echarse a andar. Y luego, como referencia, las 4 horas…

Empieza la carrera. Suena Ragdog y eso me provoca la primera sonrisa de la mañana. Recuerdo un concierto suyo, hace años, donde sólo eramos 13 personas… Los primeros kilómetros salen lentos, aunque sirvieron para que @surman1 me encontrase, me hizo mucha ilusión. Quizá demasiado, por encima de 6’/km. Pero es el plan. Me repito a mi mismo: “cabeza, guarda fuerzas, te harán falta.” Todo esta en su sitio. En Plaza Castilla veo a @birinea animando. Segunda sonrisa.

En el 10 tomo el primer gel. Voy bien pero hay que asegurarse. Pasado el kilómetro 14 vemos a la novia de mi primo junto a la hermana de este (mi prima, vamos…). Tercera sonrisa. Los kilómetros se me pasan rápido. Y eso que el ritmo no es alto, pero entre la música, la gente, los otros corredores… cuando me quiero dar cuenta llevo ya hora y media corriendo.

El tramo por Fuencarral es muy bonito aunque algo peligroso. Suelo de adoquines, calle estrecha… Llegamos a Gran Vía, Callao, Sol… Miro el reloj y veo que hemos acelerado un poco. Volvemos a la calma. Veo a Birinea por segunda vez (¡qué crack!). Cuarta sonrisa. Poco a poco nos acercamos a la media maratón. Tomo el segundo gel. La pasamos por encima de las dos horas (2:03). No nos importa, las cuatro horas son solo un referente y vamos bien.

Al llegar a la Casa de Campo sé que me espera Dani, un amigo que nos va a acompañar ese tramo en bici. Le busco al entrar pero no está. Me extraña, porque por la noche me había confirmado que venía… hasta que oigo un grito. ¡Ahí está! Quinta sonrisa. La Casa de Campo es cruel. Hay poca gente animando, pica hacia arriba minando las fuerzas… Dani nos da algo de conversación. Nos guarda las botellas de agua, nos anima. Habla por teléfono con Marta, mi chica. “Ahí va, con su eterna sonrisa. Adelantando a gente”. Tomo el tercer gel. Al salir de la Casa de Campo un policía echa a Dani. Le doy las gracias. ¿Y quién andaba de nuevo por allí? ¡¡Birinea!! Sexta sonrisa. Me pregunta cómo voy. “Entero, voy entero”.

Aunque mi primo a estas alturas ya iba tocado. Bajamos un poco el ritmo. Llegan algunas cuestas y no hay que forzar. Yo veo que sigo bien. Él no. Voy intentando animarle, empujarle, darle fuerzas. Pero se ha encontrado con el muro. En el 35 tomo el cuarto y último gel. Le acompaño hasta pasado el 37… pero aquí me dice por tercera o cuarta vez que siga yo adelante. Voy sufriendo más a su ritmo que al mío. Le deseo suerte. Le digo que hay que acabar como sea. Y me lanzo a correr los 4-5 últimos kilómetros solo. Corriendo a poco mas de 5’/km, adelantando a la gente, disfrutando mucho. La zona de Atocha-Retiro es una de mis favoritas de Madrid. Disfruto. Disfruto como nunca lo he hecho corriendo. Voy fuerte. Se que voy a acabar mi primera maratón. No voy a bajar de las 4 horas, pero a pesar de la altimetría voy a correr la segunda media más rápida que la primera. Estoy divirtiéndome. No hay muro, ni sufrimiento. Voy a acabar mi primer maratón con fuerzas. Sé que voy a entrar rápido en El Retiro. No por el tiempo. Quiero darlo todo hasta el final. Me acuerdo de mucha gente, de Kay, de Andrés, de los compañeros del Club de Móstoles, de mis entrenadores, los compañeros del trabajo que en cada café han aguantado mis historias, de todos los amigos que anoche me desearon suerte… Voy pidiendo paso. ¡PIDIENDO PASO! Casi empujando a la gente para hacerme un hueco, porque quiero correr más. Miro el reloj, voy a 4:25 (vale, es un poco cuesta abajo). Veo la meta. Sé que mi familia está por aquí, pero no les veo. Ya está. Voy a ser maratoniano. Soy maratoniano. Grito algo. Ni lo recuerdo… Se me escapa una lágrima junto a la última de las sonrisas. Y por fin, me cuelgan la medalla.

Hace un año esto parecía un sueño. Un sueño lejano… Hoy, tras muchos entrenamientos, tras muchos madrugones, tras correr con frío, con lluvia, con viento, sin excusas para quedarse en casa… es una realidad. No hay secretos. Entrenar mucho y desearlo con todas tus ganas.

Media Maratón de Aranjuez

La media de Aranjuez se presentaba prácticamente un mes antes del Maratón de Madrid. Es la última media que voy a correr al 100% (en la Media Maratón de Madrid acompañaré a unos amigos que debutan, a poder ser para hacer 2h, que será mi ritmo de maratón) y era por tanto una buena oportunidad para comprobar si el trabajo va por el buen camino o no. Por un lado mi cabeza pensaba en mejorar el 1:48:49 de la Media Maratón Ciudad de Getafe, y por otro mi corazón pedía buscar 1:45.

Antes de salir tuve dudas con la ropa que debía llevar. Cuando dejamos la mochila en el guardarropa aún hacía bastante frío pero sabía que eso no iba a durar mucho. Justo antes de calentar conocimos a la Ironfamily, con Trigord que me adelantó a pesar de ir con carrito y con Inma (@ironseca) que hizo MMP. Una pena no tener más tiempo después para tomarnos algo.

Según habíamos visto, la carrera iba a ser bastante llanita y “fácil” para mejorar marca. Por eso salí un poco más rápido de mi objetivo (5’/km) haciendo los primeros kilómetros a una media de 4:52 más o menos. El paso por el 10.000 (donde me adelantó @trigord8) lo hice en 49:22. Es curioso como hace sólo unos meses tenía como objetivo bajar de 50′ en una carrera de esa distancia y ahora he podido hacerlo sabiendo que aún quedaban otros 11 kilómetros…

A partir de ahí, y quizá por haber salido un poco más fuerte de lo que esperaba, o quizá por el suelo, a veces empedrado, a veces carretera en mal estado, a veces tierra con pierdas, o quizá por el sol que empezó a pegar, o quizá por correr en una zona alejada y por tanto sin público… empecé a bajar el ritmo. En el kilómetro 14 ya está a un ritmo medio de 5′ (1h 10′).

Foto runners
fotorunners.blogspot.com.es*

A partir de ahí se me hizo bastante duro. Poco a poco fui ganando segundos. Tampoco ayudó un dolor en el hombro izquierdo (tengo que revisar mi posición, a ver si hago algo mal). Eso sí, en el kilómetro 20 me entró el espíritu del guerrero y pude aumentar el ritmo (y eso que acababa cuesta arriba).

Al final: 1:46:22, mejorando más de dos minutos mi marca pero sin llegar al 1:45. Otra vez será…

*Fotos solidarias a beneficio de Medicos Sin Fronteras

Médicos Sin Fronteras es una organización médico-humanitaria de carácter internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a victimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. Muchos de vosotros, corredores, club de atletismo, organizadores de carreras, me habéis manifestado palabras de agradecimiento por mi trabajo desinteresado, ahora os pido vuestra ayuda. Vuestra aportación a MSF, por pequeña que sea, es importante. Yo seguiré poniendo mi tiempo y el trabajo necesario para mostraros vuestras fotos, y publicitar las competiciones, mi recompensa son vuestras aportaciones a MSF. Tratemos entre todos de hacer un mundo más humano.

Forma de pago: a través de la web www. msf.es o por transferencia a la cuenta de MSF en La Caixa 2100 3063 99 2200110010 No olvides indicar esta referencia: “Iniciativa Solidaria Runners”

Cualquier aportación que se haga por el uso de los reportajes publicados en este blog será una donación a MSF. Esta organización no hace facturas por donaciones, si hará Certificado Fiscal, por el que se beneficiarán del 35% de reducción fiscal, del importe de esas donaciones, en la Renta del año siguiente. Iniciativa solidaria según acuerdo firmado por ambas partes el 3 de agosto de 2011.

Media Maratón Ciudad de Getafe

Justo 3 meses antes del Maratón de Madrid la media de Getafe se presentaba como una buena piedra de toque para ver si las buenas sensaciones de la media de Villaverde fueron producto de la casualidad, de un simple buen día o si por el contrario estoy haciendo bien las cosas.

El día no se presentaba especialmente fácil, una noche sin dormir demasiado y el hecho de haber decidido entrenar esta semana con total normalidad (al fin y al cabo esta carrera era un “entrenamiento” más, no un objetivo en sí mismo) hizo que estuviese bastante cansado y con las piernas muy cargadas. Al menos, eso sí, el sol y la temperatura acompañaban perfectamente para correr.

Al empezar a correr, me noto muy pesado. Es verdad que no voy muy lento (sobre mi ritmo objetivo: 5:10-5:15) pero me cuesta. No consigo sentirme cómodo. Pero voy marcando los tiempos como quiero, lo que me va animando. Sobre el kilómetro 8 me siento mejor. Paso el kilómetro 10 en 51:40 (algo más de un minuto mejor que en Villaverde). A partir de ahí se trata de ir gestionando el ritmo. Los kilómetros avanzan y me siento bien de pulmones aunque sigo cargado de piernas. A partir del 18 veo cerca la meta y el objetivo así que decido apretar un poco, aunque menos de lo que esperaba.

Más o menos el último kilómetro es cuesta abajo y aquí si aprieto bien, adelanto a muchos corredores. Llegamos al polideportivo (no hay que dar vuelta completa, sólo unos 100m de pista) y me acuerdo de las series que hacemos entrenando. Llego dándolo todo, ahora sí, mucho más rápido de lo que pensaba. Al final, el crono se para 1:48:49, casi cinco minutos menos que en Villaverde.

Esta semana será de transición ya que empiezo el Plan Específico de Maratón el día 30 de enero (12 semanas). Ahora toca decidir qué carreras completarán ese plan.

 

Crónica Media Maraton Villaverde

La mañana comenzó fría. Muy fría (el coche marcaba 2 grados). Y pronto. A las 7.15 de la mañana ya sonaba el despertador. Había que sacar a la perra, desayunar (café y pan con aceite), vestirse con muchas capas (y estrenando la equipación de la A.A. Móstoles) y salir con tiempo. Como iba con el coche (en transporte público era una odisea) quería asegurarme de aparcar cerca. Además, había que recoger el dorsal y soy de esos que prefiere que le sobre tiempo.

Antes de empezar

Cuando vamos a comenzar me pongo bastante atrás. Mi objetivo es bajar de las dos horas (media de 5:40/km) , así que no creo que haya demasiada gente que me quede detrás y no quiero molestar. Empezamos cuesta abajo. Los primeros kilómetros son fáciles y salen un poco más rápido de lo que esperaba. Pronto me acoplo a una pareja (luego descubriría que eran cuñados) que van a un ritmo donde me siento cómodo (entre 5:20 y 5:30) y me evitan “pensar”. Sólo tengo que seguirles. En el km 7 ella le comenta a él que tire, que puede ir más rápido. Él dice que va bien, que de momento aguanta. Pero en el 9 se va. No mucho, pero baja a 5:10. Intento seguirle. Es un ritmo que veo que puedo llevar, pero no voy 100% cómodo y queda aún más de la mitad. Vuelvo a mis 5:20. Paso el km 10 en poco más de 53 minutos. Me veo cómodo.

A partir de aquí hay que ir recuperando algo de lo que al principio bajamos, así que empiezan a aparecer las cuestas. Ninguna es excesivamente dura, ni por pendiente ni por longitud, pero cuando llevas 12, 15, 17 kilómetros… se notan. Pero intento apretar un poco para no perder tiempo. Más o menos veo que voy manteniendo el ritmo medio en torno a 5:22. Me veo cómodo. No estoy excesivamente cansado. Cada vez la meta se ve más cerca. Los kilómetros se me pasan rápido… ver que voy a cumplir el objetivo ayuda, claro. A partir del kilómetro 14 calculo que, aún teniendo una pájara y haciendo lo que me queda a 6’/km llegaría en dos horas.

La meta cada vez está más cerca. Lo ideal habría sido apretar el ritmo al final. Pero el último kilómetro es cuesta arriba. De hecho, es la parte más dura de la carrera. Aún así aprieto todo lo que puedo. Ya casi está, ya casi está…

Y al final: 1:53:32. Objetivo más que cumplido. He bajado 7 minutos en mes y medio y teniendo esta un perfil más duro que la anterior (que era prácticamente una alfombra).

Sumando medias

Tras mi primera Media Maratón me lancé a la aventura y me apunté, como algunos ya sabéis, a la  Maratón de Madrid. Sí, es una carrera a la que tengo “miedo”. El miedo de saber que voy a tener que estar unas cuatro horas corriendo, sin parar. El miedo a saber que llegará un punto en el que me dolerá todo el cuerpo. El miedo a saber que de aquí a abril me quedan muchos kilómetros que entrenar…

Pero la única forma de superar los miedos es afrontarlos, arriesgarse y lanzarse a por ellos. Y dentro del plan para poder acabar el Maratón me he propuesto correr varias medias. La primera de ellas será este domingo, en Villaverde.  No tengo ningún objetivo específico, aunque intentaré bajar de las 2 horas que tardé en la de Ciudad Real. En cualquier caso, de momento, se trata de ir sumando sensaciones, de acumular kilómetros y de ir conociendo mejor mi cuerpo cuando paso de una hora, hora y media corriendo.

Después vendrán más. Seguramente la media de Getafe el 22 de enero, la media de La Latina el 26 de febrero y la media de Madrid, el 1 de abril. Además, en marzo tocará hacer alguna tirada de esas de 30 kilómetros.

La fiesta acaba de empezar.

Media Maratón Ciudad Real y más

Se acaba un octubre duro y especial. Con dos triatlones y mi primera media maratón (junto a otro entrenamiento previo de 21 kilómetros dos semanas antes) los motivos creo que no necesitan mucha explicación.
Si hace 6 meses me hubieran dicho que antes de acabar el año habría acabado tantas carreras no me lo habría creído. No he hecho tiempos milagrosos, claro. Pero después de un tiempo “parado”, estoy muy contento con la evolución.

Creo que fue a finales de mayo o principios de junio cuando pensé en correr una media maratón. Hasta entonces lo máximo que había corrido seguido eran 10 kilómetros. No podía ir demasiado deprisa, pero acababa (casi) siempre con la sensación de poder seguir algún kilómetro mas. El domingo, tras los 21 kilómetros (21.5 según el GPS) acabé con una sensación parecida. No podría haber llegado antes (hice 2 horas y un minuto) pero podría haber hecho un par de kilómetros más si fuera necesario.

La carrera salió prácticamente como la habíamos hablado: iba a correr con dos primos, uno de mi mismo nivel y otro que nos iba a acompañar a nuestro ritmo, pero que podía ir mas rápido. Nos planteamos las dos horas como objetivo secundario (el primero era acabar), por lo que el ritmo objetivo era de 5.40. Los primeros kilómetros salieron un poco más lento, pero poco a poco fuimos cogiendo ritmo. Siempre estuvimos un poco por encima de la previsión de dos horas, pero poco. Los kilómetros avanzaban y me sentía bien. Incluso llevaba la sensación de poder correr mas. Tenía la certeza (por sensaciones y por aquel entrenamiento dos semanas antes) de que acabaría la carrera sí o sí.

Sobre el kilómetro 15 uno de mis primos se quedo un poco rezagado. Al principio quisimos esperarle, pero ya estábamos en ese punto en el que nadie puede tocar tu ritmo, ni para arriba ni para abajo. Al final solo llego 3 minutos mas tarde. En el 19 me tocó a mi quedarme atrás. Ya estábamos llegando y el primo con el que iba quiso apretar un poco. Yo no pude más que mantener el ritmo que ya llevaba. Al final, entrada al polideportivo, brazos en alto y la satisfacción del objetivo cumplido.

¿Y ahora? Ahora a descansar un poco y empezar a entrenar de cara a 2012. Con dos objetivos claros y para los que voy a necesitar aumentar un poco (o bastante) el volumen de entrenamientos: El Maratón de Madrid (22 de abril) y algún triatlón en distancia olímpica (1.500 metros de natación, 40 kilómetros de bici y 10 kilómetros corriendo). ¡Comienza la pretemporada 2012!

Ampliación: Tal y como me pide exige Pepe Roldán, debo meter en mis objetivos de 2012 los 101 kilómetros de Ronda. Sí, estamos locos…

 

Mi primer triatlón

Ayer completé mi primer triatlón. Si alguien no sabe lo que es un triatlón, consiste en una carrera en la que se nada, se monta en bici y después se corre. Todo seguido. Fue en el Parque Juan Carlos I de Madrid, en la distancia Sprint (750 m nadando, 20 km de bici y 5 km corriendo). Si escribo esto es porque quizá pueda ayudar a alguien a animarse a correrlo, o a calmarle los ánimos (yo el sábado estaba bastante nervioso). Si escribo esto es para demostrar que, con voluntad, se puede. Hace 6 meses era incapaz de correr 5 kilómetros. Ayer los hice tras llevar ya más de una hora de esfuerzo…

Lo primero es recoger el dorsal, chip, gorro y las pegatinas (para la bici y casco). Fui el sábado por la tarde. Así de paso veía in situ cómo sería el recorrido, dónde y cómo estaban los boxes, dónde estaba el guardarropa, dónde la salida del agua… Además, me evitaba posibles colas el domingo por la mañana (mi salida era a las 9 de la mañana). Estoy nervioso, ansioso porque todo empiece.

Toca madrugar, a las 6:45 estaba en pie. Desayuno un café, un trocito de bizcocho y cereales. Un poco más de lo habitual, pero no mucho, no quiero sentirme demasiado pesado (más allá de los kilos que me sobran, claro…). A las 7:20 salgo de casa. He quedado con @sifon a las 8, y a esa hora nos vemos allí. Pongo las pegatinas a la bici y me meto al box. Ya está casi todo a punto. Voy al guardarropa, son las 8.45 (el tiempo vuela!!). Desde donde estoy hasta la salida del agua dicen que se tarda unos 10 minutos andando. Hay tiempo, porque han dicho que se retrasará 5-10 minutos.  Intento calentar y estirar algo. No mucho, sé que tengo las pulsaciones disparadas y mi “estrategia” es que la natación me sirva un poco de calentamiento. Antes de meternos al agua nos recogen las chanclas (y las llevan al guardarropa). Nos separan en grupos según dorsales (yo estoy en el primero) y al agua. La salida es desde dentro… 3 minutos… 2 minutos… 1 minuto… crono en marcha y…

Me siento como dentro de una batidora. Brazos y piernas me golpean, me hunden, no puedo nadar, no sé si estoy avanzando o no… Recuerdo haber leído que esto es normal. Mantengo bien la calma. Intento hacerme un hueco y no perder de vista la boya. Y, sobretodo, no tragar agua (es un decir… aquello apestaba a tortuga y no veía ni mis propias manos). Al llegar a la primera boya ya veo gorros de otros colores (son las series de detrás) ¡Joder qué rápido van estos! Pero también veo de los míos. No pienso en el tiempo, no miro el reloj. Me siguen adelantando. Uno me da una colleja que ni Sole! Le miro, me pide perdón, todo ok. No soy Gómez Noya y esto no es Pontevedra. Llego por fin a la transición. Miro el reloj: 16:40. Bien, es lo previsto.

Salvo un calcetín rebelde, la transición la hago relativamente rápida para ser mi primera vez. Recuerdo lo que me dijo @kaypuentes “todo va a salir bien, todo va a salir bien”. Me monto en la bici. La he dejado preparada con un desarrollo suave (plato mediano y piñón medio-alto) para empezar los primeros metros moviendo bien las piernas y que no se me atragante la primera subida. Miro el reloj: 20 minutos.

Son cuatro vueltas a un circuito de 5 kilómetros. Creo que puedo hacerlo en una hora. La bici es lo que menos he entrenado, además, soy de los pocos que lleva una Mountain Bike en lugar de una de carretera, lo que me resta algo de tiempo también.  Hay un corte en 1:25:00 para acabar la bici o te descalifican. Primera vuelta… 33 minutos. Bien, a este ritmo paso mucho antes del corte. Intento beber todo lo que puedo y no quedarme clavado en las cuestas (no muy pronunciadas, pero se notan). Pasan las vueltas y consigo mantener el ritmo. En la última vuelta llega el susto: cada vez que paso por un bache oigo “clon clon”. No es buena señal ¿habré pinchado? la bici parece ir bien. La rueda delantera está bien. La trasera, por lo que puedo ver, también. Quedan menos de 5 kilómetros, me acuerdo de Olano en el Mundial de Colombia. Decido no pensar más en ello. Por fin entro en boxes, dejo la bici y salgo a correr: 1 hora 10 minutos. He pasado el corte de sobra (y con el miedo que le tenía…) y la bici ha salido en unos 50 minutos. Genial!!

En la última vuelta he visto que aún quedaba bastante gente en la bici. Eso me anima. No se trata de competir, pero si se puede no llegar el último, mejor… Empiezo a correr y las piernas no responden. Esto ya lo sabía, después de la bici correr es un infierno. Son dos vueltas a un circuito. Cuando estoy terminando la primera noto por fin que las piernas responden… pero entonces llega una cuesta para echarse a andar, o para echarse a llorar. Aprieto dientes y sigo. Una vuelta más y todo esto habrá terminado. Bebo y me mojo en el avituallamiento. Llevo  1 hora y 25 minutos. Voy a acabar por debajo de 1:45 que era “mi objetivo” (tenías razón @andrespuentes!). Intento acelerar, pero voy al límite. Hasta que, por fin, la meta.

¡Ya soy triatleta!

El crono se queda en 1:39:05. Mucho mejor de lo que esperaba.

Me abrazo con otro señor que cruza la meta en el mismo momento que yo. No nos conocemos, pero eso da igual. Ahora toca sonreír, beber, hacerse fotos… La sensación de cruzar la meta siempre es mágica. He sufrido, pero me lo he pasado muy bien. Ahora toca pensar en el siguiente objetivo. Seguir entrenando y seguir disfrutando.

Pd: cuando recogí la bici descubrí que el “clon clon” que sonaba era el bidón de agua, que había llevado congelado y que al final de la prueba solo quedaba un pequeño hielo. Menuda tontería… pero cuando estás subido en la bici cualquier ruido te parece un enorme problema.