La Sanidad en Madrid

Gracias a Miguel Mañez, autor de Salud con Cosas, he tenido la oportunidad de hacer una entrevista a José R. Repullo. Mejor que cualquier definición que yo pueda aportar, esta es la que él mismo pone en su blog: Soy médico y trabajo en la Escuela Nacional de Sanidad (Instituto de Salud Carlos III) como jefe del Departamento de Planificación y Economía de la Salud. Me interesa el estudio de los sistemas sanitarios, las reformas, y las políticas de mejora de la calidad y la eficiencia. He sido presidente de SESPAS, y creo firmemente en el conocimiento científico, el profesionalismo y la abogacía social como medios para cambiar las conciencias y la realidad. Y creo que el SNS es un patrimonio heredado que tenemos que entregarlo a las generaciones venideras en un buen estado de salud.

Se trata, sin duda, de un gran profesional de la Sanidad, una voz autorizada. Es uno de los profesionales que colabora en la edición del Libro Blanco de la Sanidad en Madrid. Y cómo aquí hablo mucho de política, he juntado un poco todo eso y estas son las preguntas y respuestas (completísimas) que han salido.

1. Ahora que tan de moda están los pactos ¿Es posible un pacto en Sanidad entre el PP madrileño y el PSM o sus modelos son tan diferentes que sería imposible?

El Partido Popular en Madrid es una compleja aleación entre un centro-derecha (Alberto Ruiz Gallardón) que tiene un perfil reformista en los servicios públicos, pero que no los cuestiona, y una derecha populista radical (Esperanza Aguirre) que cuestiona los servicios públicos, pero, a la vez, intenta usarlos de forma clientelar y a través de las instituciones controlar todos los resortes de poder.

Ante la situación económica tan complicada que tendrán las finanzas de Madrid, y por lo tanto, el servicio público de salud, sería fundamental hacer un gran acuerdo para que la sanidad de Madrid atravesara el desierto sin deteriorar los servicios; con el PP más centrista se podría hacer; con el de Aguirre lo veo muy difícil. Y no tanto porque los modelos sean diferentes, sino porque el populismo dominante hace que sea precisamente el oportunismo y la ventaja política el resorte clave para la toma de decisiones.

Por su parte, el Partido Socialista de Madrid, tiene una disposición más abierta al pacto; entre 2008 y 2009 se hizo una comisión parlamentaria a propuesta de Tomás Gómez; a pesar de que Aguirre lo aceptó, y parecía que podría ser una iniciativa prometedora, finalmente quedó en un acuerdo imposible; según mi opinión, por falta real de interés en acordar nada por parte del Partido Popular.

El libro blanco que están escribiendo una serie de expertos, entre los que me encuentro, por encargo del PSM, es una interesante iniciativa para madurar políticas innovadoras, y facilitar acuerdos sobre contenidos de modernización y buen gobierno del servicio madrileño de salud.

2. De no haber pacto, ¿Crees que la Sanidad será un “arma” en la campaña electoral que se nos avecina? ¿Hay algún estudio que indique la relación sanidad-voto?

La sanidad cada vez tiene más utilización como munición electoral; y en Madrid ha sido particularmente utilizada; tanto por la derecha (promesas de hospitales nuevos), como por la izquierda (denuncia de privatización).

Como arma, la sanidad sería una espada de doble filo; no es fácil saber cómo o a quién va a cortar; ignoro si hay leyes físicas que regulen el efecto electoral de promesas; pero en época de crisis económica me parece que lo más importante puede ser decir la verdad y ganarse la confianza del electorado; recordemos que Churchill prometió a los ingleses antes de entrar en la Segunda Guerra Mundial eso de “sangre, sudor y lágrimas”… y ganó las elecciones.

3. En caso de llegar a gobernar, ¿sería posible por parte de los socialistas madrileños una desprivatización de la Sanidad?

Buen tema; hasta donde yo sé o imagino, creo que las ideas actuales del Partido Socialista de Madrid serían construir el Servicio Madrileño de Salud como un ente público tipo Osakidetza (con capacidad de usar el derecho público y privado); darle todo el poder y atribuciones competenciales para que vaya reabsorbiendo y encajando funcionalmente la diversidad de formas de gestión que hay en Madrid.

Las formas de gestión directa (fundaciones y empresas públicas) no plantearían mayor problema, y no requerirían en este esquema ningún proceso de cambio hacia modelos de gestión administrativa. Sin embargo, las concesiones administrativas completas (tipo Alzira) serían incompatibles con el modelo público, y deberían ir revirtiendo de forma negociada y pactada. Las concesiones de la parte no asistencial de los hospitales habría que revisarlas; no tanto por el modelo privado, como por el hecho de que la relación con la parte pública es disfuncional, y porque parece que hay importantes problemas de financiación de los servicios hoteleros por mala gestión y presupuestación de las concesiones.

4. Una buena forma de saber que rumbo tomar es mirar alrededor. ¿Qué país debería servirnos de modelo para el sistema sanitario que queremos?

Difícil pregunta; si tuviera que responder en este momento, diría “Escocia”; el NHS- escocés es un buen ejemplo de tránsito hacia la gestión de área sanitaria, con un esquema integrado, con órganos colegiados de gobierno, con una buena incardinación de lo socio-sanitario, con una primaria potente y autogestionada, y con una ética de servicio público reforzada con el clásico profesionalismo de la sanidad británica.

Le paso la dirección electrónica de un trabajo de revisión de cinco sistemas sanitarios europeos que terminamos el pasado año:

Repullo JR, Freire JM (eds). Médicos en cinco Sistemas Sanitarios Integrados Europeos; relaciones contractuales de los profesionales médicos en los sistemas públicos de salud en países europeos seleccionados. Toledo: Consejería de Salud y Bienestar Social – SESCAM (edición electrónica), 2009.

Disponible en: http://sescam.jccm.es/web1/profesionales/home/CTU_OPA_REPULLO_FREIRE.pdf

5. Se habla mucho del copago. ¿Existen modelos de copago que funcionen? ¿No sería una buena opción a corto plazo para mejorar la sostenibilidad del sistema?

Decididamente no lo recomiendo; no ayudan a la sostenibilidad, y además crean más problemas de los que solucionan. La razón es sencilla: buscan reducir el uso excesivo e inapropiado de los servicios sanitarios; pero en la medicina, la mayor parte de las decisiones las toman los médicos, ya que existe una gran asimetría de información entre el facultativo y el paciente. Por eso, si ponemos un copago por un análisis, una radiografía o un día de estancia en el hospital, resulta que hacemos pagar al paciente por cosas que él no ha decidido.

Permítanme que aconseje un breve trabajo que publiqué en El País, donde los argumentos sobre este tema están suficientemente desarrollados.

Repullo JR. La insoportable levedad del copago. El País (suplemento salud), 9 mayo 2009:14.

http://buengobiernosns.blogspot.com/search?updated-max=2009-05-18T09%3A53%3A00%2B02%3A00&max-results=7

6. A fecha de hoy, ¿existen diferencias medibles en cuanto a funcionamiento y a eficiencia entre los nuevos hospitales madrileños y los de modelo tradicional? ¿Deberíamos plantearnos un cambio de modelo?

En pocas palabras; hay diferencias, sólo parcialmente medibles, pero su interpretación en términos de desempeño es simplemente imposible. La razón es que los nuevos hospitales (en general) cumplen una función de “lanchas rápidas” para aproximar recursos a poblaciones peri-urbanas o rurales; tienen dotaciones muy ajustaditas de recursos humanos, pero personal joven y con contratos que permiten trasferencia de riesgos y bonificaciones; los hospitales convencionales son “transatlánticos” con plantillas envejecidas y con residuos de diversos períodos glaciares; además tienen un sistema de gestión administrativa que les hace la vida imposible a sí mismos; y finalmente, al ser el sistema dominante y albergar la docencia, la investigación y la alta especialización, hacen de receptor de la entropía generada por las lanchas rápidas.

Es más sencillo plantearse: liberemos a los transatlánticos de aquellas trabajas que le impiden funcionar ágilmente; y luego ya medimos si todos hemos mejorado. En el debate “gato blanco o gato negro, qué importa si caza ratones”, yo no creo que se deba a entrar en comparar a los gatos; pero sí que el gato público convencional debe estar con las patas desatadas para ver si es capaz de cazar ratones.

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