#retoecija nº9

– Hola, buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?

– Estaba buscando un regalo, un regalo especial y un buen amigo me dijo que aquí seguro que encontraba algo.

– Su amigo está en lo cierto. Pase, pase y le enseño algunas cosas.

-Gracias.

– Mire, tengo por aquí una cosa que seguro que le gusta. Se trata de un bolígrafo positivo.

– ¿Positivo? ¿Como los imanes?

– No no… por favor… Positivo como los optimistas. Este bolígrafo le impide escribir cosas tristes. Es más, si usted escribe algo digamos, pesimista, él lo convierte en algo optimista.

– Mmmmm suena bien. Pero no sé si es lo que buscaba.

– Bien bien… déjeme que piense… Quizá esto le guste.

– ¿De qué se trata?

– Es un cuadro.

– ¿Un cuadro? ¿Qué tiene eso de especial? Cuadros hay miles.

– Sí, claro claro… pero este cambia.

– ¿Cambia?

– Sí. Cambia.

– ¿Y cómo cambia? ¿Por estaciones? ¿Por el día y la noche?

– Pues… en realidad no lo sabemos muy bien. Cambia. Simplemente. A veces es un paisaje idílico. Otras es un posado. Otras un bodegón. Otras veces es…

– ¿Qué es “otras veces”?

– Bueno, cosas menos agradables… paisajes de guerra, violaciones… pero ES SON SIEMPRE CUADROS MUY BUENOS!!

– Ya ya… pero no me apetece no saber qué me voy a encontrar en el salón. ¿Tiene algo más… tranquilo?

#9

– Vamos a ver… ¿qué le parece este pez?

– ¡¿Un pez?!

– No es “un pez”. Es “este pez”.

– ¿Y qué tiene de especial “este pez”?

– En primer lugar, como verá, no está en una pecera, sino en una jaula para pájaros.

– ¿Perdón?

– Sí, tal y como lo ve. La jaula no tiene cristal.

– Pero el agua…

– Ya le dije que aquí tenemos cosas especiales.

– Vaya…

– Pero hay más. Este pez era de mi tatarabuelo.

– Pero eso… ¿cuántos años tiene?

– Al menos 120.

– ¡¡Eso es imposible!!

– Seguramente sí. Pero ¿sabe lo más sorprendente de todo? Nunca le damos de comer.

 

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