En blanco

Uno abre el periódico y se encuentra con un nuevo atentado, con la noticia de que un personaje famoso es homosexual (¡Cuanto nos queda por avanzar!), la publicidad fantasma de la Comunidad de Madrid, la fianza de un político corrupto (y el lamentable tratamiento por parte de El inMundo, destacando que era de familia socialista…)  y la verdad, uno ya no sabe ni de qué escribir.

Dibujo de El Trabajo Interrumpido

Seis años

Seis años. Seis año ya. Mucho tiempo, y parece que fue ayer. Seis años ya. Seis años donde han cambiado muchas cosas, en las vidas privadas y en las vidas comunes. Seis años de idas y venidas, de buenas y malas noticias. Seis años es mucho tiempo.

Pero seguro que te acuerdas qué estabas haciendo justo hace seis años…

Defender la alegría

Post a medias con Ana Aldea

Defender la alegría

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

Vivimos tiempos complicados. Momentos de caras largas y cuentas bancarias muy cortas. Los telediarios, los periódicos, las radios, las tertulias nos recuerdan a diario cifras económicas que seguro que muchos no entendemos pero intuimos. Y nuestra intuición nos dice que la situación es dura. Claro que ayuda mucho oir decenas de veces cada día, desde el amanecer hasta la noche “crisis, crisis, crisis…

Pero aunque parezca mentira, existe gente a la que le va bien. Gente que sonríe por la calle. Y sí, quizá sea gente que ha tenido la suerte de conservar su empleo. Pero a lo mejor es simplemente gente que sabe apreciar otras cosas en la vida: la suerte de una familia sana, unos amigos que están a su lado, hobbies que le encantan… Leí una vez una frase que decía “ser feliz no significa que todo sea perfecto, significa que has mirado más allá de las imperfecciones”. Y eso es lo que os pido, que miremos más allá de todo lo malo que nos rodea y empecemos a ver el mundo con otros ojos. Si a todos se nos contagió la tristeza (aún cuando la vida de muchos de nosotros no haya cambiado) ¿por qué no podemos contagiar la felicidad al resto?

La felicidad es contagiosa, de eso no cabe duda. Y la “grisura” también. Pero yo prefiero rodearme de gente que me contagie felicidad. Y no tiene por que ser gente a la que vaya mejor, sino gente que sabe ver el lado bueno de las cosas. Y suena a tópico, es verdad. Pero hay gente que le saca el lado bueno a todo.  Y mucha gente cree que ser optimista es genético. Yo no lo creo. Yo me esfuerzo todos los días, me levanto y procuro ver las cosas por el lado bueno. Y al final, como en todo, haces tu rutina. Una rutina optimista y estás predispuesto a encontrar ese millón de cosas buenas que hay. Por que las hay. Y sí, estamos pasando por un mal momento. Y nosotros los jóvenes estamos asustados. Mi abuelo ni se despeina. Las ha vivido peores que estas. Mucho peores. Y nosotros quizá habíamos estado entre algodones hasta ahora. Y de pronto, el mundo te dice -oye que esto  no es tan fácil. Quizá es hora de ser adultos, de ser adultos optimistas y pensar que ya pasará. Arrimar el hombro en lo que podamos y abrir el paraguas esperando que pase la tormenta. Llover suele llover igual, pero se nota menos si esperas a que escampe sonriendo.

1 año en 1 post

Enero huele a hospitales y ausencias. Salimos de allí más fuertes pero más solos.
Febrero viajante al país más nuestro. Llegó el cambio tan deseado. Pequeños detalles que nos han hecho mejores a todos, no solo a los de allí.
Marzo me dio la oportunidad de empezar, de decidir. No es solo trabajo, es una forma de vida.
Abril es un mes de cuatro letras: Iria. ¿Se puede depositar tanta felicidad en un cuerpo tan pequeño? Sí, pudimos.
Mayo me recuerda a tertulias y me sabe a café. A cada palabra que dije me llovieron miles que me hicieron aprender tanto… Y a decisiones importantes.
Junio fue la confirmación de que todo el mundo se merece una segunda oportunidad.
Julio fuiste tú. Poquito a poco fuimos nosotros.
Agosto sonó a independencia. Decidir a cada segundo la libertad de hacer y deshacer.
Septiembre me aseguró, me confirmó, me llenó de orgullo. El largo plazo es una opción real.
Octubre pasó como pasan las cosas cuando empiezan. De puntillas pero dejando huellas suaves sobre la tierra mojada.
Noviembre me agobió con su día a día. Me enseñó que de vez en cuando parar es algo más que una opción y se convierte en una obligación.
Diciembre empezó de la mejor de las maneras. Y si echamos la vista atrás de lo vivido, lo mejorado y lo cambiado durante este año el 2009 no se ha portado mal con nosotros.

Seguramente no te hayas enterado de nada. O sí. Al fin y al cabo, este ha sido mi año.

Y por el medio viajes (Milán, Córdoba, Alicante, Euskadi, Mérida, Venecia…), aviones, fotos, amigos, ciberamigos, charlas, algún disgusto y muchas Ideas y muchos sueños. Algunos no los hemos cumplido. ¡Hay que dejar algo para 2010!

Este post entra en el concurso organizado por Atrápalo. En juego un viaje a la capital del planeta: New York. Puedes darme un voto aquí:

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Volando a Toledo

Esta mañana he tenido la oportunidad de volar, gracias (mil gracias!!) a Javier, en un ultraligero. El vuelo en un aparato de estos no tiene absolutamente nada que ver con un avión comercial. Es algo así como la diferencia entre ir en tren y en patines.

La experiencia, sin duda, ha sido expectacular. El aire, las vistas, la misma sensación de volar… Y la paz. Supongo que afrontar la vida consiste en una cuestión de perspectivas. Y la perspectiva de estar, en el aire, en un aparato que parece de juguete, a 130 km/h y sin nada más que hacer que disfrutar del paisaje, disfrutar del vuelo, disfrutar, en definitiva… le ayuda a uno a pensar en todas esas pequeñas cosas (esas pequeñas cosas de aquí abajo) por las que nos peleamos todos los días y que tampoco son tan grandes.

Si algunos se dieran un paseo de estos de vez en cuando… qué bien iría el mundo.