Presidente Peter Pan Tras una propuesta de la gente de la calle, como tu y como yo, los legítimos representantes a los que votamos (o no) libremente decidieron aprobar dicha propuesta. Democracia en estado puro. Un ejemplo...
Si Pepe Reina fuese Rajoy Mucho se ha hablado durante todo el Mundial y mucho más durante esta última semana del buen ambiente que ha reinado en la concentración de la Selección Española. El objetivo, convertirse en Campeones...
Duran i Lleida, ese hombre de estado El día en que el Gobierno presentó su plan de ajuste, muchos medios se llenaron la boca definiéndole como un gran "hombre de estado" por haberse abstenido y permitir, de facto, que la reforma siguiese...
Dice Punset en su último artículo que la manada, en tiempos de crisis, busca siempre un referente joven. Las crisis no son el mejor momento para recurrir a los mayores; a ellos les desconcierta lo inesperado y no les gusta arremangarse para cruzar el río. Como es lógico, la experiencia de los años les ha producido la sensación de que podían prever los acontecimientos; sabían –porque se lo mostraba la repetición de eventos del pasado que habían tenido tiempo de vivir– que causas parecidas acarreaban consecuencias sabidas. Ahora bien, una crisis, si es una crisis de verdad, es imprevisible.
Cuando leí esto pensé en nuestra crisis y pensé en nuestra manada. Pensé en cómo Estados Unidos había elegido a un joven Obama en lugar de a un viejo Jonh McCain. Pienso en como el Reunido Unido a preferido renovar a un desgastado Brown por unos jóvenes Cameron y Clegg. ¿Y en España?
En España tenemos a un Presidente de capa caída. Pero la manada no tiene a un joven. Ni dentro del PSOE aparece ninguna figura (quizá no necesaria si se cree en que se llegará a buen puerto) ni en el PP, donde la alternativa es un viejo, doble perdedor y ex-ministro. ¿Y una tercera posibilidad? Pues a día de hoy no existe. Podría ser el momento de IU, pero sus peleas internas (otra vez) no les ha permitido sumar nada. Tampoco existe un partido de centro. Y la otra alternativa, la de Rosa Díez, no es en realidad una alternativa de Gobierno (tan solo de ayudas) y nuevamente volvemos a un político con tiempo a sus espaldas.
Entonces, ¿se equivoca Punset al decir que las manadas buscan líderes jóvenes?, ¿o es que la crisis no es tan real como nos repetimos? ¿o quizá sea que nuestra manada vive dormida? Yo, la verdad, descarto que Punset se equivoque.
Esto decía Ismael Serrano a una pregunta sobre la falta de motivación y movilización de nuestra sociedad en una ciberentrevista con los lectores de Público
Vivimos en una sociedad atomizada. El gran logro del sistema es instalar la precariedad en todos los ámbitos de nuestra vida de forma que entendamos derechos fundamentales como privilegios de los que sólo los afortunados pueden disfrutar en un frágil equilibrio: vivienda, trabajo… Es decir vivir con una espada de Damócles permanente sobre la cabeza no nos permite conectarnos con nuesgtro entorno: vivir esclavo del trabajo (porque al ser un privilegio tenerlo ya no consideramos las condiciones en las que lo ejercemos), vivir asustados ante los que vienen de fuera (es terrible como se culpabiliza a los emigrantes de las deficiencias del sistema de forma que el político elude su responsabilidad), vivir con la atadura permanente a una hipoteca implacable… Todo esto nos aisla a unos de otros, lo importante es sobrevivir. Y aunque el cuestionamiento del sistema es generalizado apenas tenemos oportunidad de poner en común nuestras ideas y por lo tanto creemos estar solos en dicho cuestionamiento. Eso hace disminuir nuestra capacidad de movilización al no ser conscientes de nuestro potencial para cambiar las cosas.
De un tiempo a esta parte, los ciudadanos de a pie, como ya decía en aquel post Somos todos unos listos, jugamos a ser actores con papeles que ni tenemos ni estamos preparados para tener. Pero, tras ver algunos comentarios de amigos, de compañeros, de gente en el metro (¡qué gran ejercicio es escuchar a la gente en el metro y el autobús!) empieza a preocuparme cómo hemos ido adoptando nuestro papel en el juego.
Desde aquí yo he sido el primero en criticar muchas actitudes de los medios de comunicación, así como de los partidos políticos (sí, principalmente del PP). Los unos han aceptado ir a ruedas de prensa sin preguntas mientras los otros juegan su peculiar partido de tenis, pasándose la bola de uno a otro. Y tú más.
Pero lo triste es encontrarse a ciudadanos de a pie asumiendo que los discursos populistas dan votos, que todos son iguales, que nada tiene remedio. Es triste encontrarse a gente que no se sorprende cuando en el periódico encuentra una barbaridad y solo dice: Es normal, es que esto vende. ¿A quién se lo venden? A ti, idiota, a ti. Y antes de ver como se retransmite en directo el funeral de alguien famoso muerto, con miles de especiales y declaraciones de su círculo, nosotros ya sabemos que va a ser así: “Ahora nos van a dar la brasa tres días con esto”. Pero es récord de audiencia.
Hemos asumido nuestros papeles como si salirse del guión fuese una herejía. Y así estamos, idiotas todos.
… y yo el primero. Todos nos creemos capaces de hablar, de criticar, de opinar, de sentar cátedra sobre cualquier tema. No sé si es que somos muy chulos o de verdad estamos tan bien preparados (será más lo primero, seguro).
Pero existen espacios, como un blog, la sobremesa o la barra de un bar donde se permiten estas licencias donde todos jugamos a ser seleccionadores, economistas e ingenieros. Y no pasa nada, porque luego cada uno vuelve a su sitio, a su oficina, a su trabajo, a su rutina.
Pero existen otros espacios donde sí me mosquea esto. Y es cuando tratamos, de verdad, de demostrar que somos más listos, mejor preparados y con mejor perfil televisivo que los profesionales. Sí, hay gente que ocupa cargos sin merecerlo. Sí, hay gente enchufada. Sí, hay gente inútil. Pero antes de hacer ciertos comentarios deberíamos saber por qué ese/a señor/a es un profesional y nosotros no.
Hace falta un poco más de humildad, menos envidia, más trabajo y menos crítica fácil de sofá sin mover el culo.
Seis años. Seis año ya. Mucho tiempo, y parece que fue ayer. Seis años ya. Seis años donde han cambiado muchas cosas, en las vidas privadas y en las vidas comunes. Seis años de idas y venidas, de buenas y malas noticias. Seis años es mucho tiempo.
Pero seguro que te acuerdas qué estabas haciendo justo hace seis años…
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
Vivimos tiempos complicados. Momentos de caras largas y cuentas bancarias muy cortas. Los telediarios, los periódicos, las radios, las tertulias nos recuerdan a diario cifras económicas que seguro que muchos no entendemos pero intuimos. Y nuestra intuición nos dice que la situación es dura. Claro que ayuda mucho oir decenas de veces cada día, desde el amanecer hasta la noche “crisis, crisis, crisis…
Pero aunque parezca mentira, existe gente a la que le va bien. Gente que sonríe por la calle. Y sí, quizá sea gente que ha tenido la suerte de conservar su empleo. Pero a lo mejor es simplemente gente que sabe apreciar otras cosas en la vida: la suerte de una familia sana, unos amigos que están a su lado, hobbies que le encantan… Leí una vez una frase que decía “ser feliz no significa que todo sea perfecto, significa que has mirado más allá de las imperfecciones”. Y eso es lo que os pido, que miremos más allá de todo lo malo que nos rodea y empecemos a ver el mundo con otros ojos. Si a todos se nos contagió la tristeza (aún cuando la vida de muchos de nosotros no haya cambiado) ¿por qué no podemos contagiar la felicidad al resto?
La felicidad es contagiosa, de eso no cabe duda. Y la “grisura” también. Pero yo prefiero rodearme de gente que me contagie felicidad. Y no tiene por que ser gente a la que vaya mejor, sino gente que sabe ver el lado bueno de las cosas. Y suena a tópico, es verdad. Pero hay gente que le saca el lado bueno a todo. Y mucha gente cree que ser optimista es genético. Yo no lo creo. Yo me esfuerzo todos los días, me levanto y procuro ver las cosas por el lado bueno. Y al final, como en todo, haces tu rutina. Una rutina optimista y estás predispuesto a encontrar ese millón de cosas buenas que hay. Por que las hay. Y sí, estamos pasando por un mal momento. Y nosotros los jóvenes estamos asustados. Mi abuelo ni se despeina. Las ha vivido peores que estas. Mucho peores. Y nosotros quizá habíamos estado entre algodones hasta ahora. Y de pronto, el mundo te dice -oye que esto no es tan fácil. Quizá es hora de ser adultos, de ser adultos optimistas y pensar que ya pasará. Arrimar el hombro en lo que podamos y abrir el paraguas esperando que pase la tormenta. Llover suele llover igual, pero se nota menos si esperas a que escampe sonriendo.
Enero huele a hospitales y ausencias. Salimos de allí más fuertes pero más solos. Febrero viajante al país más nuestro. Llegó el cambio tan deseado. Pequeños detalles que nos han hecho mejores a todos, no solo a los de allí. Marzo me dio la oportunidad de empezar, de decidir. No es solo trabajo, es una forma de vida. Abril es un mes de cuatro letras: Iria. ¿Se puede depositar tanta felicidad en un cuerpo tan pequeño? Sí, pudimos. Mayo me recuerda a tertulias y me sabe a café. A cada palabra que dije me llovieron miles que me hicieron aprender tanto… Y a decisiones importantes. Junio fue la confirmación de que todo el mundo se merece una segunda oportunidad. Julio fuiste tú. Poquito a poco fuimos nosotros. Agosto sonó a independencia. Decidir a cada segundo la libertad de hacer y deshacer. Septiembre me aseguró, me confirmó, me llenó de orgullo. El largo plazo es una opción real. Octubre pasó como pasan las cosas cuando empiezan. De puntillas pero dejando huellas suaves sobre la tierra mojada. Noviembre me agobió con su día a día. Me enseñó que de vez en cuando parar es algo más que una opción y se convierte en una obligación. Diciembre empezó de la mejor de las maneras. Y si echamos la vista atrás de lo vivido, lo mejorado y lo cambiado durante este año el 2009 no se ha portado mal con nosotros.
Seguramente no te hayas enterado de nada. O sí. Al fin y al cabo, este ha sido mi año.
Y por el medio viajes (Milán, Córdoba, Alicante, Euskadi, Mérida, Venecia…), aviones, fotos, amigos, ciberamigos, charlas, algún disgusto y muchas Ideas y muchos sueños. Algunos no los hemos cumplido. ¡Hay que dejar algo para 2010!
Este post entra en el concurso organizado por Atrápalo. En juego un viaje a la capital del planeta: New York. Puedes darme un voto aquí:
Este vídeo tiene ya un tiempo, pero a mí me acaba de llegar por mail.
Quizá deberíamos, hoy viernes, pensar más en aprovechar las semanas, día a día. Disfrutarlas. Buscar cosas además del trabajo. O buscar un trabajo que sean más que trabajo.
Quince días son muy pocos, así que empecemos por este fin de semana…