#Cartyobjetivos2013

Se acaba 2012. Un año que recordaré siempre. Este año he corrido mi primer maratón. He acabado mi primer Medio Ironman. He co-fundado mi empresa. He cambiado de empresa. He publicado mi libro… Entre otras muchas cosas.
Pero es momento de pensar en qué haré en el 2013. Aquí va una pequeña lista:

1) Sacar adelante Lapsus Calami.

2) Emprender.

3) Dar una sorpresa grande a mi chica (no puedo ponerla, porque no la he decidido… y además, ella lee esto. Ya no sería una sorpresa.)

4) Escribir (y publicar) más cuentos.

5) Estudiar.

6) Leer. Mucho.

7) Quedarme en 75 kilos (o menos).

8) Correr otro maratón.

9) Acabar otro Medio Ironman.

10) Escribir más en este blog.

Valora la vida

Me envía la Fundación Josep Carreras, de la que soy socio, un vídeo que me ha emocionado hasta hacerme saltar una lágrima. Simplemente maravilloso. Cuando termines de verlo lee el texto de abajo.

¿Qué es el experimento ‘Valora la vida’?

Barcelona. Mes de enero de 2012. Tres personas de diferentes edades quieren lanzar un mensaje a la sociedad: que estamos en crisis, sí, pero que en lugar de ser negativos, tenemos que dar gracias por lo que tenemos, la salud, ser solidarios y valorar la vida.

Virginia, Yolanda y Victor tienen 32, 24 y 57 años respectivamente. A primera vista nada tienen en común pero resulta que comparten una misma historia. Hace alrededor de 2 años y medio los tres padecían una enfermedad hematológica maligna: Virginia tuvo leucemia, Yolanda y Victor un linfoma. Les hemos propuesto un reto: salir a la calle y transmitir a la sociedad que a pesar de la época difícil que estamos viviendo, sonrían y se den cuenta que la vida es maravillosa. Las personas que se han cruzado con ellos no sabían quiénes eran, sólo recibieron un papel que les llegó al corazón…

El motivo del ‘Experimento Valora la vida’ no es otro que recaudar fondos y concienciar a la población sobre la lucha contra la leucemia y las demás enfermedades hematológicas malignas. Cada año 5.000 personas enferman de leucemia en nuestro país. Aunque hoy en día el nivel científico y médico de nuestro país es excelente, todavía no consiguen superar la batalla 1 de cada 4 niños y la mitad de los pacientes adultos. En la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia perseguimos un objetivo desde hace más de 24 años: que la leucemia sea una enfermedad 100% curable.

Hazte socio de la curación de la leucemia en www.fcarreras.org o llamándonos al 900 32 33 34.

Sigo vivo

Aunque a veces no lo parezca. Pero aquí estoy. Terminando un curso que se está haciendo muy largo. Con un PSOE en un raro estado, un poco como las placas tectónicas: muy rígidas arriba pero con un magma debajo. ¿Habrá terremoto?

Y mientras tanto feliz con pequeños progresos deportivos. Poco a poco me vuelvo a sentir deportista, poco a poco vuelvo a sentir ciertas cosas que hacía mucho que no sentía (¿por qué dejaría de hacer deporte? Niños, nunca dejéis el deporte, es la mejor droga).

Pero casi sin tiempo para una reflexión que valga la pena leer. Todos vamos con demasiada prisa para que yo me ponga a escribiros algo que vosotros, sin duda, ya sabéis. Y ahora también sabéis que sigo vivo. Sin más.

Así no

Homosexuales a los que se les prohíbe conducir. Políticos que no respetan ni lo que pactan, ni el dolor de los muertos. Países europeos que cierran sus fronteras. Rebajas salariales. Bonus empresariales. Gente que respeta las decisiones judiciales solo si le gustan, o si les interesa. Aeropuertos para personas. Deportistas que pierden la vida por el bien del espectáculo. Corruptos que se agarran a su silla. Campañas electorales en las que no se habla de los problemas de la gente. Pruebas que se destruyen, culpables que salen de la cárcel.

Y mientras, se acerca otro fin de semana. Y vuelve a llover.

Tú lo sabes

Está dentro de ti. Quizá no siempre lo has sabido, pero la realidad es que hace mucho que sí. Sabes que de pequeño, en el colegio, no eras quien destacaba. Ni siquiera en el instituto, donde ya uno podía ver muchas almas perdidas.  Tampoco de mayor has dado el salto que muchos esperaban. En el fondo, todo eso lo sabes, aunque nunca lo digas.

Está dentro de ti, y tú lo sabes. Quizá te quieras engañar y te tapes los oídos y te vendes los ojos. Pero aún así lo oyes y lo ves, porque lo que está dentro siempre es visible. Para ti, y prácticamente siempre para el que de verdad está a tu lado. Y cuando uno ha visto empieza a saber. Y tal vez a creer.

Esta dentro de ti, así que no disimules que no lo sabes. Actúa, muévete o renuncia, si no lo deseas de verdad. Pero no busques culpables donde no existen.

No hay peor cosa que engañarse a uno mismo. Nadie mejor que tu sabe cómo eres y de qué eres capaz.

La manada desorientada

Dice Punset en su último artículo que la manada, en tiempos de crisis, busca siempre un referente joven. Las crisis no son el mejor momento para recurrir a los mayores; a ellos les desconcierta lo inesperado y no les gusta arremangarse para cruzar el río. Como es lógico, la experiencia de los años les ha producido la sensación de que podían prever los acontecimientos; sabían –porque se lo mostraba la repetición de eventos del pasado que habían tenido tiempo de vivir– que causas parecidas acarreaban consecuencias sabidas. Ahora bien, una crisis, si es una crisis de verdad, es imprevisible.

Cuando leí esto pensé en nuestra crisis y pensé en nuestra manada. Pensé en cómo Estados Unidos había elegido a un joven Obama en lugar de a un viejo Jonh McCain. Pienso en como el Reunido Unido a preferido renovar a un desgastado Brown por unos jóvenes Cameron y Clegg. ¿Y en España?

En España tenemos a un Presidente de capa caída. Pero la manada no tiene a un joven. Ni dentro del PSOE aparece ninguna figura (quizá no necesaria si se cree en que se llegará a buen puerto) ni en el PP, donde la alternativa es un viejo, doble perdedor y ex-ministro. ¿Y una tercera posibilidad? Pues a día de hoy no existe. Podría ser el momento de IU, pero sus peleas internas (otra vez) no les ha permitido sumar nada. Tampoco existe un partido de centro. Y la otra alternativa, la de Rosa Díez, no es en realidad una alternativa de Gobierno (tan solo de ayudas) y nuevamente volvemos a un político con tiempo a sus espaldas.

Entonces, ¿se equivoca Punset al decir que las manadas buscan líderes jóvenes?, ¿o es que la crisis no es tan real como nos repetimos? ¿o quizá sea que nuestra manada vive dormida? Yo, la verdad, descarto que Punset se equivoque.

La precariedad en todos los ámbitos de nuestra vida

Esto decía Ismael Serrano a una pregunta sobre la falta de motivación y movilización de nuestra sociedad en una ciberentrevista con los lectores de Público

Vivimos en una sociedad atomizada. El gran logro del sistema es instalar la precariedad en todos los ámbitos de nuestra vida de forma que entendamos derechos fundamentales como privilegios de los que sólo los afortunados pueden disfrutar en un frágil equilibrio: vivienda, trabajo… Es decir vivir con una espada de Damócles permanente sobre la cabeza no nos permite conectarnos con nuesgtro entorno: vivir esclavo del trabajo (porque al ser un privilegio tenerlo ya no consideramos las condiciones en las que lo ejercemos), vivir asustados ante los que vienen de fuera (es terrible como se culpabiliza a los emigrantes de las deficiencias del sistema de forma que el político elude su responsabilidad), vivir con la atadura permanente a una hipoteca implacable… Todo esto nos aisla a unos de otros, lo importante es sobrevivir. Y aunque el cuestionamiento del sistema es generalizado apenas tenemos oportunidad de poner en común nuestras ideas y por lo tanto creemos estar solos en dicho cuestionamiento. Eso hace disminuir nuestra capacidad de movilización al no ser conscientes de nuestro potencial para cambiar las cosas.

Somos todos idiotas

De un tiempo a esta parte, los ciudadanos de a pie, como ya decía en aquel post Somos todos unos listos, jugamos a ser actores con papeles que ni tenemos ni estamos preparados para tener. Pero, tras ver algunos comentarios de amigos, de compañeros, de gente en el metro (¡qué gran ejercicio es escuchar a la gente en el metro y el autobús!) empieza a preocuparme cómo hemos ido adoptando nuestro papel en el juego.

Desde aquí yo he sido el primero en criticar muchas actitudes de los medios de comunicación, así como de los partidos políticos (sí, principalmente del PP). Los unos han aceptado ir a ruedas de prensa sin preguntas mientras los otros juegan su peculiar partido de tenis, pasándose la bola de uno a otro. Y tú más.

Pero lo triste es encontrarse a ciudadanos de a pie asumiendo que los discursos populistas dan votos, que todos son iguales, que nada tiene remedio. Es triste encontrarse a gente que no se sorprende cuando en el periódico encuentra una barbaridad y solo dice: Es normal, es que esto vende. ¿A quién se lo venden? A ti, idiota, a ti. Y antes de ver como se retransmite en directo el funeral de alguien famoso muerto, con miles de especiales y declaraciones de su círculo, nosotros ya sabemos que va a ser así: “Ahora nos van a dar la brasa tres días con esto”. Pero es récord de audiencia.

Hemos asumido nuestros papeles como si salirse del guión fuese una herejía. Y así estamos, idiotas todos.

Somos todos unos listos

… y yo el primero. Todos nos creemos capaces de hablar, de criticar, de opinar, de sentar cátedra sobre cualquier tema. No sé si es que somos muy chulos o de verdad estamos tan bien preparados (será más lo primero, seguro).

Pero existen espacios, como un blog, la sobremesa o la barra de un bar donde se permiten estas licencias donde todos jugamos a ser seleccionadores, economistas e ingenieros. Y no pasa nada, porque luego cada uno vuelve a su sitio, a su oficina, a su trabajo, a su rutina.

Pero existen otros espacios donde sí me mosquea esto. Y es cuando tratamos, de verdad, de demostrar que somos más listos, mejor preparados y con mejor perfil televisivo que los profesionales. Sí, hay gente que ocupa cargos sin merecerlo. Sí, hay gente enchufada. Sí, hay gente inútil. Pero antes de hacer ciertos comentarios deberíamos saber por qué ese/a señor/a es un profesional y nosotros no.

Hace falta un poco más de humildad, menos envidia, más trabajo y menos crítica fácil de sofá sin mover el culo.