Si Pepe Reina fuese Rajoy

Mucho se ha hablado durante todo el Mundial y mucho más durante esta última semana del buen ambiente que ha reinado en la concentración de la Selección Española. El objetivo, convertirse en Campeones del Mundo, ha estado siempre por encima de egos individuales, de protagonismos, de gente que es capitán en su equipo y ha tenido demasiado tiempo (Cesc), de jugadores que apenas han participado media hora (Llorente, Javi Martínez o Arbeloa) o el caso de los porteros Víctor Valdés y Pepe Reina que además de no jugar, venían con el sanbenito de que una mala relación. Y ha sido este último, el portero del Liverpool, al que se la ha visto como pieza clave en hacer grupo.

Extrapolandolo a la política, podríamos pensar que el puesto de Reina sería, más o menos el de Rajoy: te toca chupar banquillo salvo milagro. Entonces, ¿qué pasaría si Rajoy se comportase como Reina para este objetivo común de todos los españoles: ayudar al país?

  • Sería el primero en ir corriendo a felicitar al Ministro de Trabajo cuando sale un buen dato de paro (un gol).
  • En un momento difícil (derrota y críticas) trataría de minimizarlas, resaltar lo positivo y dar toda su confianza, en lugar de aprovechar para pedir su puesto.
  • Si tuviésemos un contratiempo (penalti en contra) sería el primero en decirle al Presidente cómo afrontarlo (pararlo).
  • Si el Presidente lograse pararlo no se pondría una medalla, diría: «El Presidente es un crack»
  • Animaría constantemente a los titulares (Gobierno) a hacerlo bien, incluso en los peores momentos.
  • Y en caso de llegar la victoria (superación de la crisis), se convertiría en un Humilde Portavoz radiante de felicidad por el éxito del país.

Dice la marca que patrocina a la Selección que Nada es Imposible (Impossible is nothing). Seguiremos esperando la reconversión del Rajoy de la negación en un nuevo Pepe Reina

Esto es Hollywood

Desde que nacemos, las películas de Hollywood nos han enseñado un mundo con final feliz. La última de las escenas, más o menos, viene a ser un chico con manchas de guerra, quizá un corte en la cara, que acaba de salvar al mundo (o a su  país, que para los americanos viene a ser lo mismo) de su inevitable destrucción. A su lado, una bella (siempre bella) chica le espera para darle el beso y el abrazo que representa el beso y el abrazo de todo un país.

Foto de A.Ruesga en ElPaís.com

Y es que el fútbol tiene algo de cine. Todos saben perfectamente su papel durante los 90 minutos. La única diferencia es que aquí no hay guión y el director no puede decir Corten!. Además, como en las buenas películas, la guerra no se acaba con un sinfín de disparos. Más bien al revés. Tras un momento en el que nos creíamos muertos (¡Ay Robben lo que te quitó Iker de los pies!) y lamentábamos nuestra mala suerte (¿por qué no metiste ese gol Cesc?), cuando ya todo parecía perdido, cuando los malos, los duros, los sucios parecían arrebatarnos lo que debía ser nuestro, cuando nos encañonaban en la nuca relatando los 40 años que llevaban esperando este momento… todo cambió. Fue al final, sin más tiempo que para la lágrima, el aplauso y el abrazo.

Nuestro héroe no tenía sangre, sino hierba en su ropa. Pero eso fue más o menos lo que pasó al final. Sara Carbonero, la criticada, apareció como la periodista Lois Lane cuando entrevistaba a un Iker Casillas que ella veía portero, como si sólo fuera Clark Kent, pero que todos los espectadores sabíamos que era Superman. Al final él se quitó las gafas (serían las lágrimas…), se puso la capa y la besó.

… y esa noche todos fuimos felices y, con una estrella en el pecho, comimos perdices.

Pd: Continuará…

Pd2: Que un jugador como Iniesta, que acababa de meter el gol más importante de la historia del fútbol español se acordase del fallecido Jarque, su amigo, es un gesto tan enorme, que pocas palabras podrían definirlo.

No aviséis a los niños

España juega esta noche, por primera vez en su historia, una final de un Campeonato del Mundo de Fútbol. Siendo este el deporte rey, no sólo en nuestro país, sino también en la práctica totalidad del globo, este partido quedará para siempre en la historia española. A los futbolistas que saltarán al campo les espera la gloria, quizá la eternidad. Al país al que representan le espera la alegría descontrolada, el orgullo. Ser felices no sólo por un rato, sino para el resto de la vida. Porque cuando recordemos este mundial recordaremos que peleamos hasta el final. Y quien sabe si podremos decir que ganamos. Y entonces ponernos una estrella sobre el escudo que ya jamás nos quitaremos.

Pero pase lo que pase, sea la gloria o una dulce derrota, que nadie avise a los niños. Que nadie les diga una y otra vez (sí, todos hemos caído en este pecado, yo el primero) que es un momento histórico que quizá no vuelvan a vivir. Que nadie les meta nuestros complejos en el cuerpo, ellos no tienen la culpa de nuestro pasado. Que disfruten, como nosotros, de este partido. Que se vean capaces de ser el centro del mundo cuando sean adultos. Que no vean en nuestro país un obstáculo a sus deseos. Por favor, que nadie avise a los niños. Déjadles soñar libremente.

¿Por qué fútbol?

Días como hoy, ajenos e ilusionados miramos a los ojos de la gente. Nos cruzamos en las calles, en el autobús, en el trabajo. Algo brilla en los ojos. Quizá sea una lágrima que no quiso llegar a salir. Quizá sea el reflejo de unos focos en un balón que surcaba el aire…

Nos miramos y muchos nos preguntamos «¿por qué fútbol?». Podríamos buscar una explicación más o menos racional. Al fin y al cabo el fútbol es diferente de todos los otros deportes. Es el único donde el balón se juega con el pie. Vale que también en rugby o fútbol americano le dan patadas, pero no es lo mismo. Primero porque es algo ocasional (como los saques de banda) y segundo porque no hay técnica, no hay clase, no hay cariño. Piensen en el tenis, en el hockey, en el baloncesto, balonmano… Otra explicación podría ser la facilidad para jugarlo. Desde pequeños nos ha bastado unas marcas en la pared o unas mochilas para hacer de portería y el balón podría ser incluso el papel de aluminio que envolvía nuestras meriendas. Así, poco a poco, ha ido atravesando nuestra piel hasta tocarnos el alma. Y una vez ahí estamos tocados para siempre. Inevitable.

Y sin embargo, después de todo, el fútbol nos une por encima de ideologías, de crisis, de salarios… Los que hacemos o nos interesamos por la política deberíamos dejar el reproche fácil: «todos esos que se unen por el fútbol ya se podrían unir por defender sus derechos» y aprender la lección: Nos podemos unir por un objetivo común. Quizá la respuesta sea, como dice Punset para la educación, llevar la imaginación y la diversión. La letra con sangre entra ya no vale (quizá nunca sirvió de mucho) así como seguramente ya no valgan los gritos desgarrados de los mítines. Ese es el reto.

Foto de as.com

Pero, volviendo al inicio: «¿por qué fútbol?» Seguramente porque se trata, al final, de algo primario. No, no hablo de testosterona. Hace tiempo descubrimos que los cojones no ganan partidos. Hablo de algo mucho más primario: la fe. La fe con la que se  golpea una balón, incluso este Jabulani de efectos tan extraños. Da igual como. Uno sabe que con esa fe acabará entre las redes, en la gloria. La fe, por ejemplo, con la que saltó Puyol para meternos en la primera final de un Mundial. Dicen que la fe es cosa de dioses. Seguramente algún niño esta noche haya soñado en que estos chicos de La Roja son el Olimpo.

Y allí estaremos, en la final, con nuestros recuerdos de balones de papel de aluminio y las banderas en los balcones y el corazón en un puño.

Fútbol científico

Si de mí dependiera, yo subvencionaría el fútbol. Es una de las pocas ocasiones en que se pueden manifestar las
emociones colectivas. En neurobiología, ahora, están muy al día los estudios no tanto de los cerebros aislados como de la relación entre un cerebro y otro. Y el espectáculo deportivo es una fuente de conocimiento constante.

Eduard Punset en una entrevista para tvmanía

Y es que estoy tan cansado de los que desprecian el fútbol (y el deporte, en general) desde su altar de sabiduría absoluta…

Cada uno hace lo que quiere con su dinero

Hoy titulaba As, con respecto al Madrid-Barça: Cantera contra Galácticos. A esto, Guardiola (al que admiro, pero al que de vez en cuando se le va la lengua…) decía: cada uno hace lo que quiere con su dinero.

Así que yo, como soy curioso, me he puesto a recordar qué ha querido hacer el Barça con su dinero.

Chygrynskiy 25 millones
Henry 24
Alves 29
Ibrahimovic 45 + Etoo (que costó, antes de ser estrella, 24 millones)
Jugador mejor pagado del mundo
Piqué 5 (4 años fuera, es esto un canterano?)
Abidal 16
Toure Yaya 9
Keita 14
Y si queréis, otro día vemos los sueldos de Messi, Iniesta, Xavi… que no juegan gratis precisamente.

Henry 24 millones.

Álves 29 millones.

Ibrahimovic 45 millones + Etoo (al que fichó, antes de ser estrella, por 24 millones, y que estaba valorado en unos 40 millones, mínimo). Por cierto, Ibrahimovic, el jugador mejor pagado del mundo.

Piqué 5 millones. Por cierto, ¿alguien que se tira 4 años fuera sigue siendo un canterano?

Milito (y se reían del Madrid por no querer ficharlo por su rodilla) 20 millones.

Maxwell 5 millones.

Abidal 16 millones.

Touré Yaya 9 millones.

Keita 14 millones.

Chygrynskiy 25 millones

Y si queréis, otro día vemos los sueldos de Messi, Iniesta, Xavi… que no juegan gratis precisamente. Pero debe ser que, para el bueno de Pep, esto es calderilla y seguro que celebra la victoria de hoy en un Burguer King.

Sanedrín madridista

El tema deportivo no suele ser habitual en mi blog, aunque de vez en cuando hago una excepción. Y creo que el partido de anoche es una gran excepción. Pero voy a empezar por las obviedades:

– El fútbol son 11 contra 11. Como un piano. Pero es cierto. Nadie sale ganando del vestuario.

– El fútbol tiene tanta repercusión que lo comentan incluso aquellos que dicen no verlo. Y esto me da un poco de rabia. Al fin y al cabo uno debe ser coherente, y si no le hace caso no le hace. Pero si lo hace solo en estas ocasiones hay una palabra que lo define bien: ventajista.

– Anoche saltaron titulares e internacionales al campo. ¿El fallo es motivación? Y a eso ¿a quien corresponde? Recuerdo que el equipo se concentró ayer para evitar esta relajación.

– Para acabar, y como ya he dicho en twitter y facebook. Sí, soy madridista. Y hoy más que nunca hay que decirlo.

Y ahora, para ustedes, quien es el culpable: ¿Pellegrini, Florentino, Valdano, los jugadores…?

El término sanedrín, más allá de su significado real, lo empleo por ser la forma que se usa en el programa El Larguero