Prohibido jugar a la pelota

Se acercan los Reyes Magos. Esos seres, sin duda, mágicos, que hacen que en su nombre, todo el mundo salga a la calle desesperado por comprar algo. Y digo «algo» y no «un regalo» porque para lo segundo nunca hay desesperación, quizá solo incertidumbre por saber si gustará tanto como hemos imaginado o por el contrario será un desastre (nunca un término medio en nuestros sentimientos).

Pero digo que se acercan los Reyes Magos y muchos niños (y ojalá que alguna niña, aunque lo dudo, ciertamente) recibirán entre sus regalos un balón de fútbol. Siempre es un clásico. Y este año de triunfo mundialista lo será, sin duda, aún más. O eso espero. Siempre me ha parecido mejor un balón que un videojuego (¡ojo! que los videojuegos son geniales e incluso diría que necesarios, pero no hace falta tener absolutamente todos).

Pero el caso es que yo me pregunto ¿Qué van a hacer esos chavales con un balón? Cada día es más complicado encontrar una calle, o una plaza o un parque donde no veamos un cartel de «Prohibido jugar a la pelota». Si a eso le sumamos que las canchas polideportivas (esas que están ahí, en esa esquina que sobraba, que lo mismo sirve para patinar que para jugar al fútbol o al baloncesto) cada vez están menos cuidadas y que en las zonas nuevas apenas se construyen y por tanto están siempre llenas (mayor demanda con la misma oferta = colapso). ¿Dónde van a jugar los niños?

Pues salvo que uno viva en un chalet con un amplio jardín, los niños solo podrán usar el balón cuando estén en un campo de fútbol, con horario de inicio y fin, con un entrenador y unos compañeros no elegidos (quizá sean amigos o no, a saber). Y eso ya no es «jugar a la pelota», eso es «jugar al fútbol» o más bien diría «hacer deporte». Y está muy bien, de verdad, muy bien. Pero no es lo mismo, aunque se le parezca. Es la diferencia entre cocinar e ir a un restaurante o entre robar un beso y darlo o entre dormir y soñar. No es lo mismo, y los niños, a base de carteles en las plazas y las calles, quizá acaben siendo grandes futbolistas. Pero no recordarán, cuando sean adultos, el placer de jugar a la pelota.

¿Por qué fútbol?

Días como hoy, ajenos e ilusionados miramos a los ojos de la gente. Nos cruzamos en las calles, en el autobús, en el trabajo. Algo brilla en los ojos. Quizá sea una lágrima que no quiso llegar a salir. Quizá sea el reflejo de unos focos en un balón que surcaba el aire…

Nos miramos y muchos nos preguntamos «¿por qué fútbol?». Podríamos buscar una explicación más o menos racional. Al fin y al cabo el fútbol es diferente de todos los otros deportes. Es el único donde el balón se juega con el pie. Vale que también en rugby o fútbol americano le dan patadas, pero no es lo mismo. Primero porque es algo ocasional (como los saques de banda) y segundo porque no hay técnica, no hay clase, no hay cariño. Piensen en el tenis, en el hockey, en el baloncesto, balonmano… Otra explicación podría ser la facilidad para jugarlo. Desde pequeños nos ha bastado unas marcas en la pared o unas mochilas para hacer de portería y el balón podría ser incluso el papel de aluminio que envolvía nuestras meriendas. Así, poco a poco, ha ido atravesando nuestra piel hasta tocarnos el alma. Y una vez ahí estamos tocados para siempre. Inevitable.

Y sin embargo, después de todo, el fútbol nos une por encima de ideologías, de crisis, de salarios… Los que hacemos o nos interesamos por la política deberíamos dejar el reproche fácil: «todos esos que se unen por el fútbol ya se podrían unir por defender sus derechos» y aprender la lección: Nos podemos unir por un objetivo común. Quizá la respuesta sea, como dice Punset para la educación, llevar la imaginación y la diversión. La letra con sangre entra ya no vale (quizá nunca sirvió de mucho) así como seguramente ya no valgan los gritos desgarrados de los mítines. Ese es el reto.

Foto de as.com

Pero, volviendo al inicio: «¿por qué fútbol?» Seguramente porque se trata, al final, de algo primario. No, no hablo de testosterona. Hace tiempo descubrimos que los cojones no ganan partidos. Hablo de algo mucho más primario: la fe. La fe con la que se  golpea una balón, incluso este Jabulani de efectos tan extraños. Da igual como. Uno sabe que con esa fe acabará entre las redes, en la gloria. La fe, por ejemplo, con la que saltó Puyol para meternos en la primera final de un Mundial. Dicen que la fe es cosa de dioses. Seguramente algún niño esta noche haya soñado en que estos chicos de La Roja son el Olimpo.

Y allí estaremos, en la final, con nuestros recuerdos de balones de papel de aluminio y las banderas en los balcones y el corazón en un puño.

Deporte femenino: ¿Obligación?

Aparece hoy en el diario Público un pequeño reportaje sobre las reclamaciones de diversos sectores feministas sobre la poca repercusión que tienen en medios (especialmente la televisión) sus partidos.

La idea general viene a ser que si las televisiones públicas ofreciesen más deporte (competiciones e información) femenina, el público les prestaría más atención. Dice Yolanda Besteiro que «Si no emiten deporte femenino no pueden medir las audiencias» así que no podemos decir objetivamente que «no tienen tirón». Y no le falta razón.

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Mucho menos de acuerdo estoy con el comentario de Carmen Lluveras: «las entidades públicas deberían de emitir contenidos que satisfagan tanto a mujeres como a hombres» ¿Quiere decir que los hombres solo veríamos deporte de hombres y las mujeres solo deporte de mujeres? Sinceramente, me parece una reflexión un poco estúpida para un tema tan serio. A quienes nos gustan los deportes no nos gustan por ser «de hombres» o «de mujeres». ¿Acaso no hay mujeres que ven fútbol o la F1? ¿Acaso no hay hombres que vemos natación sincronizada? Debemos quitarnos ciertos estereotipos.

¿Deben entonces las televisiones públicas darle más protagonismo al deporte femenino? Sí, yo creo que sí. Aunque en algunos, como es el tenis, la cosa esté más igualada. Pero en esa misma línea también deberían ofrecer deportes «minoritarios»: Voleibol, rugby, Kárate, tenis de mesa… al fin y al cabo la Igualdad debe implicar no solo al sexo, si no también a la práctica deportiva.

¿Cual es la noticia?

Que entre la prensa rosa y la deportiva cada vez hay menos distancia (en contenido y en calidad) es un hecho perfectamente comprobable en cada telediario o en cada periódico. Cierto es que el deporte siempre ha tendido a ser muy exagerado: ¡El partido del Siglo!, Goleada histórica, Dios se vistió de jugador…

Pero esa exageración, esa mitificación de los mortales deportistas, yo siempre la había entendido como homenaje a aquellos que entrenan día a día para mejorar. Exageraciones como las de los enamorados al decir «eres la más guapa del mundo». Algo así.

Pero esta mañana, una vez más, vemos que la prensa deportiva ha tomado lo peor de la rosa: bronca e insultos por tirar un penalti. Así que han decido dar bombo a una conversación sobre quién debía tirar los penaltis. Y han preferido no hablar de la dedicatoria en su camiseta: «Madeira», ni de lo bien que hizo el árbitro mirando para otro lado, ni de que va a jugar un partido benéfico para ayudar a la gente de su tierra… no, esas cosas ya no son noticia en este nuevo mundo de prensa rosa deportiva.

Eso sí, el éxito asegurado. A estas horas es la 5ª noticia más leída del día

más leidos publico

Fútbol científico

Si de mí dependiera, yo subvencionaría el fútbol. Es una de las pocas ocasiones en que se pueden manifestar las
emociones colectivas. En neurobiología, ahora, están muy al día los estudios no tanto de los cerebros aislados como de la relación entre un cerebro y otro. Y el espectáculo deportivo es una fuente de conocimiento constante.

Eduard Punset en una entrevista para tvmanía

Y es que estoy tan cansado de los que desprecian el fútbol (y el deporte, en general) desde su altar de sabiduría absoluta…

Hoy recomiendo: Crónicas Mundanas

Juanma Trueba es uno de esos pocos periodistas que tienen un estilo propio. Y si eso es raro, más raro aún es verlo en periodista deportivo. Crónicas Mundanas no es un blog que se actualice todos los días. Ni siquiera tiene un periodicidad concreta. Simplemente escribe. Y escribe de deporte, sí, pero también de cine, del colegio, de música, de viajes…

Ahora, además, suele comenzar contestando, o resumiendo, o algo así, los comentarios de los lectores. No te lo pierdas.

España en Euskadi

Esta mañana el Parlamento Vasco ha aprobado una resolución para pedir a la Federación Española de Fútbol y a Unipublic (empresa que organiza la Vuelta a España) que vuelvan a contar con el País Vasco para que se disputen allí partidos y etapas ciclistas.

fernando llorente

Por lo visto en las noticias, la selección de fútbol lleva sin jugar en Euskadi desde 1967 y desde el 79 no pasa La Vuelta. Y sin embargo el País Vasco está en España. Y en nuestras selecciones tenemos deportistas vascos representando a España.

Cuando la lógica es una noticia, es que algo hemos estado haciendo muy mal.

Sanedrín madridista

El tema deportivo no suele ser habitual en mi blog, aunque de vez en cuando hago una excepción. Y creo que el partido de anoche es una gran excepción. Pero voy a empezar por las obviedades:

– El fútbol son 11 contra 11. Como un piano. Pero es cierto. Nadie sale ganando del vestuario.

– El fútbol tiene tanta repercusión que lo comentan incluso aquellos que dicen no verlo. Y esto me da un poco de rabia. Al fin y al cabo uno debe ser coherente, y si no le hace caso no le hace. Pero si lo hace solo en estas ocasiones hay una palabra que lo define bien: ventajista.

– Anoche saltaron titulares e internacionales al campo. ¿El fallo es motivación? Y a eso ¿a quien corresponde? Recuerdo que el equipo se concentró ayer para evitar esta relajación.

– Para acabar, y como ya he dicho en twitter y facebook. Sí, soy madridista. Y hoy más que nunca hay que decirlo.

Y ahora, para ustedes, quien es el culpable: ¿Pellegrini, Florentino, Valdano, los jugadores…?

El término sanedrín, más allá de su significado real, lo empleo por ser la forma que se usa en el programa El Larguero

Cuando las sumas son multiplicaciones

Y es que a veces, un jugador más no es solo uno más. Y a veces uno que no juega es tan importante como el titular. Y a veces suena ñoño, como dice Rudy en aquel anuncio, pero parece que son amigos, y nosotros nos lo creemos, porque les vemos saltar cada punto, cada mate, cada triple, como si fuesen ellos mismos los que anotan.

Hay quien dice que un equipo no es un suma de individualides. Y es cierto. Lo que muchos callan es que se pueden sumar muchas individualidades, como hace esta España, cuando todos se sienten partícipes del mismo objetivo. Cuando todos celebran como suyo, como título del grupo, que el MVP sea uno de los nuestros. Uno, por cierto, que ha igualado a Toni Kukoc al ser capaz de ganar Mundial, NBA y Eurobasket.

Y este grupo, como dijo Casillas, sirvió el guión de cómo debían ser las cosas para el equipo de fútbol. Y así tenemos, los dos deportes reyes en practicamente todo el mundo, rendidos a nuestros pies.

Banquillo España

¡Gracias!