9
Llevamos meses hablando de “cambiar el modelo productivo”. Lo oímos en la radio, en la tele, lo leemos en la prensa, lo decimos una y otra vez en nuestros blogs… De tanto hablar no sé si me ha quedado claro qué es lo que queremos cambiar, así que trataré de ser menos ambicioso y limitarme a (re)pensar algunos aspectos del trabajo, más allá de aquel sueño de trabajar en google.
- Jornada: Prácticamente todos los puestos de trabajo que se existen y que se ofrecen hablan de 8 horas diarias. ¿Es esto necesario? ¿Es lo mismo estar 8 horas haciendo un trabajo físico que uno intelectual? ¿No tienen diferentes componentes de cansancio (físico uno, intelectual el otro)? Si cada trabajo es un mundo, las jornadas no deberían tener siempre la misma duración.
- Productividad: Y más allá de las horas ¿trabajan todos los empleados con la misma intensidad? Si un trabajador es capaz de hacer X trabajo en su jornada y otro es capaz de hacer 2X, ¿no debería el segundo trabajar la mitad para rendir lo que se le pide, es decir, X?
- Horario: Por aquello de la uniformidad (supongo) hemos decidido que todas las empresas, todos los negocios y por tanto, todos los trabajadores entre y salgan prácticamente en las mismas horas. Esto provoca que, especialmente en las grandes ciudades, se provoquen unas atascos enormes en las carreteras y que debamos viajar apretujados en metro y autobús. Bien es cierto que se puede mejorar mucho el transporte público pero ¿es necesario que todo el mundo tenga el mismo horario? No hablo de todas las empresas, pero seguro que alguna podría poner, por ejemplo, su entrada a las 10-10.30 de la mañana. A esa hora la circulación es bastante más fluida y sus trabajadores se ahorrarán tiempo y dinero. Además, si mucha gente hiciese eso, los atascos se aliviarían en parte.
- Guardias: En algunos trabajos, especialmente los ligados a la medicina, es muy habitual ver jornadas de 24 horas. Si uno no puede conducir más de 2 horas seguidas (según recomendaciones de la DGT) no entiendo como alguien que tiene nuestra vida en sus manos puede trabajar un día entero.
- Flexibilidad: Además de un trabajo, la mayoría de la gente suele tener una vida personal: amigos, familia, aficiones… Debemos buscar, más que normas concretas, una “actitud de trabajo”, es decir, que el trabajador sabe que puede entrar más tarde o irse antes puntualmente si es necesario o en casos especiales (el cumpleaños de un hijo, por ejemplo) pero a su vez adquiere un mayor compromiso con la empresa en la realización de su trabajo.
- Preparación: Otro de los males de nuestro país es tener a gente que desempeña puestos que no son para los que se ha preparado (no digo que no lo esté para lo que hace). Pero no solo al área concreta, sino a su capacidad. Muchas veces, que alguien haya sido capaz de acabar una carrera (obviamente no todas las carreras son iguales) demuestra en sí mismo la capacidad de acabar algo, más allá de que el puesto sea para lo que uno se ha preparado.
- Motivación: Debemos generar en el trabajo un buen clima. No se trata de irnos de cañas con los compañeros al acabar (o sí, eso también) sino de un clima de confianza, donde todos estén comprometidos, donde se entienda que no somos robots sino personas.
- Teletrabajo: ¿Cuántos trabajos se pueden realizar en su mayoría o totalidad hoy en día desde casa? Muchos. ¿Cuánto tiempo perdemos en desplazamientos innecesarios? Muchísimo (yo, por ejemplo, dos horas al día). ¿Qué podríamos hacer con ese tiempo extra si trabajásemos desde casa? Podríamos ir a comprar al super del barrio todos (o casi) los días y así evitarnos perder una mañana de sábado en un gran almacen: no sería necesario guardar tanto (30 min.). Podríamos ir a un gimnasio (1 hora). Y podríamos echarnos una buena siestecita de 30 min. que nos haría estar más descansados (y productivos) por la tarde.
Y que nadie olvide que un trabajador feliz trabaja más.








