Hacienda somos ¿todos?

Sacado de 20minutos, gracias a @virginiapalonso

En una carta abierta al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, El Blog Salmón se preguntaba cómo tributaban los ricos de España y cómo era posible que en el impuesto sobre patrimonio solo 233 españoles declaraban tener un patrimonio superior a 30 millones de euros y entre todos sumaran una fortuna global de 16.300 millones de euros, cuando solamente con los 16 españoles millonarios de Forbes se alcanzaba los 70,9 mil millones de dólares, 55.000 millones de euros aproximadamente.

Creo que sobran los comentarios…

Antes esto era un blog de política

De un tiempo a esta parte cada vez escribo menos por aquí. La verdad es que cada vez escribo menos, por aquí y por allá. He tratado de pensar que el problema era por falta de tiempo. Y sí, claro, eso está ahí. A veces estoy tentado de echar la culpa a la crisis (si todo el mundo lo hace ¿por qué yo no?), al descontento general, al “¿de qué sirve escribir aquí si no va a cambiar nada?”… Cosas de esas que todos pensamos alguna vez (o muchas). Y en parte son verdad y en parte no.

Podría contaros, como hice en el último post, mis experiencias deportivas. Pero ni soy tan bueno ni mis objetivos tan bonitos como para atraer a nadie. Lo de mi primer triatlón fue una excepción. Al menos, de momento (nunca se sabe cual será tu rostro mañana).

El problema de fondo es que esto es (o era, ya no lo sé bien), un blog de política. Y la política resulta que es (quizá siempre lo fue y yo no lo sabía) economía. Y la economía es (esto siempre lo tuve más o menos claro) una gran mentira. Y como no soy ni economista ni mentiroso (lo primero casi obliga a lo segundo) he permanecido aquí callado. Esperando. Leyendo. Intentando aprender (o aprendiendo a descrifrar).

Pd: Alguno esperará aquí un “blog de campaña” en vista del 20N. Que lo sea o no dependerá de lo que me gusten los vídeos y las propuestas que vayan saliendo.

Pd2: Alguno me echará en cara no haber hablado o “analizado” (sí, entre comillas) el 15M. Simplemente creo que tiene más poder mediático que real. Ojalá me equivoque y ojalá ese cambio sirva para mejorar la democracia a largo plazo y a corto, para que no gane la derecha (aunque eso pueda significar que tampoco gane el PSOE).

La contaminación

Tal y como cuenta Ignacio Escolar hoy (lean la parte final, sobre las multas, imprescindíble) , por el módico precio de 250.000 euros (lo que gana Cospedal, ella solita, como recordaba Pepe Blanco) España se va ahorrar comprar unos 1.400 millones de euros. Eso, si no sube aún más la gasolina.

Algo que no se ha dicho, o no lo suficiente, es que el Gobierno ha sido tremendamente coherente en esta medida porque ha ido acompañada de una bajada en el precio de un 5% en los billetes de trenes de media distancia y cercanías. En este país olvidadizo en lo que quiere, todo el debate se ha centrado en 10km/h y no en que por primera en mucho tiempo una administración baja el precio a un transporte público.

Al igual que cuando se bajó el sueldo a los funcionarios , Esperanza Aguirre (ya podemos hablar de ella, verdad?) corrió rauda y veloz a bajar el sueldo a los funcionarios madrileños, espero que también corra ahora rauda y veloz a bajar el precio del transporte público en Madrid.

Porque es verdad que el mayor consumo de gasolina (y mayor contaminación) se produce en las ciudades y no en autopistas. Y es por eso que, aunque estoy de acuerdo con la medida (de hecho, el Gobierno, directamente, no puede hacer más. Otra cosa es por acuerdo con la FEMP), las verdaderas medidas se tiene que tomar en las grandes ciudades. Es ahí donde hay que buscar medidas de fomento vía calidad del transporte público (metro con mayor frecuencia, abierto los fines de semana, carril bus en todas las líneas), y vía precio (bajadas y congelaciones, desaparición de las coronas, transbordo metro-bus y bus-bus) de límite al paso de transporte privado (peatonalizaciones y peajes en el centro)…

Las ciudades deben estar pensadas para las personas, no para los coches. Tan simple como eso…

 

Desde el extranjero

Este post lo escribe Helana Écija, amiga y artista, que ha venido ilustrando algunos entradas de este blog durante las últimas semanas. En tiempos de crisis, le he pedido que nos cuente un poquito su vida desde allí fuera, más o menos como aquella conversación que tuvimos cuando visitó Madrid el pasado invierno. Conoce, por supuesto, muy bien España. Y nunca, nunca, viene mal tener una perspectiva un poco alejada de nuestra mirada diaria.

Me fui de España llorando. Hace 3 años y 3 meses me fui de casa de mis padres, de Madrid, de todo lo conocido para irme a Chicago a estudiar un año en The School of the Art Institute mi último curso de Bellas Artes. Acabé mi carrera, trabajé duro en la escuela, encontré un novio yankee, busqué trabajo, y me contrataron como ilustradora en una empresa de juguetes en Chicago. Me ascendieron a Directora de Arte en Abril. Y aquí sigo, ¿volvería? sin duda, pero aunque echo de menos la morcilla , siento que no debo. Hoy por hoy, me gusta mucho mi trabajo y las perspectivas de encontrar algo similar a lo que hago en España son más bien nulas. Este es mi momento de aprender y de exprimir al máximo la oportunidad que se me ha brindado.  Aquí cuando valoran a un trabajador lo hacen en serio, hay posibilidades de ascender y de mejorar tu sueldo, y a mí me lo han demostrado.

Sin embargo, una de las cosas que he aprendido es, sin duda, a valorar España. No siempre hacemos las cosas bien, ni nuestros políticos son los más entregados, ni todos los sistemas funcionan, ni los salarios son como nos gustarían… Probablemente los salarios son mas altos aquí que en España, pero todo tiene un precio. En EEUU solo hay 6 días festivos en comparación a los 14 españoles. No existe la “baja”, solo tengo 3 días para ponerme enferma al año, lo que significa que si me rompo una pierna tengo que seguir yendo al trabajo y si me rompo una mano se me suspende el sueldo o tengo que usar mis vacaciones hasta que se me acaben. Hay gente que si le ingresan en el hospital pierde su trabajo. Olvídate de la seguridad social.  ¿He mencionado que el trabajador medio tiene 8 días de vacaciones pagados al año?. Yo empecé con 10, todo un lujo. Mi tipo de sueldo es “salary” y no me pagan horas extras, y de verdad que hago.

No hay contratos temporales, todos somos “fijos” desde el día 1. Pero te pueden despedir en cualquier momento. Evidentemente si te despiden, no no te dan nada, ni indemnización, ni finiquito, ni nada. Al menos si que cobran paro si han trabajado más de 6 meses.

En España, muchos se quejan de los impuestos, pero creedme, merece la pena pagar por sentirte seguro, poder ir al médico sin miedo a la factura, y saber que si algo te pasa no vas a perder tu casa por lo que cuesta el hospital.

Desde luego hay cosas muy buenas por estos lares también. Las películas las estrenan antes, podemos ver la ceremonia de los Oscar sin que sea de madrugada, te ponen vasos de agua en los restaurantes nada mas sentarte, mis euros valen más, los sueldos son más altos, y los ordenadores más baratos. La factura de móvil no, esa es más cara.

Demostrado está que el sistema americano no es el mejor del mundo y el español probablemente tampoco lo sea. Pero lo que trato de contar con todo este parrafote es que hay que fijarse en lo bueno que tenemos en España, quejarse solo un poquito y ponerse manos a la obra para arreglar lo que no es tan bueno. Que el que se queja rascándose la barriga en el sofá no soluciona nada.

Aprecia lo que tienes, que ya lo echarás de menos.

Nos vemos en Madrid.

No eres víctima, eres culpable (Reflexiones)

A raíz de mi último post No eres víctima, eres culpable, ha surgido un debate mucho mayor del que yo esperaba. Más de 230 comentarios entre menéame y el propio blog. Entre ellos (sí, me los he leído todos) he sacado algunas conclusiones:

  1. A pesar de hablar en el primer párrafo de la culpa de Gobiernos y Bancos, hay quien ha pensado que el post era para defender al Gobierno. Si fuera así ¿no hubiera sido más lógico no poner nada del Gobierno?
  2. Y si hay culpa del Gobierno (o los Gobiernos, más bien) ¿no tenemos nada de culpa los ciudadanos?
  3. Nuestro individualismo no nos lleva a aceptar que somos una Sociedad. Y si la crítica se produce a la Sociedad, la respuesta es: Yo no he sido. En lugar de pensar que, quizá, sí hemos sido. Luego se estará de acuerdo o no con la afirmación. Pero YO no soy la Sociedad.

Otro debate curioso es el que se ha producido sobre las hipotecas. Uno de los puntos que quise aclarar en los comentarios es que, por culpa de una mala política/cultura del alquiler, mucha gente que necesitaba una vivienda se hipotecó. Algo bastante comprensible. Mi crítica iba dirigida a aquellos que se compraban viviendas por encima de sus posibilidades y a aquellos que especulaban con ellas (la compro ahora y en 5 años la vendo sacándome unos millones). Siempre he creído que las viviendas son para vivir. Para especular ya tenemos la bolsa. Y sobre las hipotecas he sacado alguna otra reflexión más:

  1. Quizá la letra pequeña de las hipotecas sea complicada y enrevesada, pero ¿por qué nadie ha consultado con un abogado antes de firmarla?
  2. Y por muy complicada que fuese ¿no se sabe de sobra que si no pagas, te echan a la calle? ¿es necesario ser abogado para eso?
  3. Hay quien se queja de las condiciones de las hipotecas. Y es cierto que son injustas, pero ¿era obligatorio hipotecarse? ¿Nadie hizo cuentas? Y sí, el alquiler quizá no sea una “buena opción”. Pero ¿era mejor asumir condiciones como esas?
  4. Y otra cosa curiosa es cuando se acusa a los bancos de dar créditos a todo el mundo. Es cierto. Pero todo el mundo no son entes que aparecían por ahí. Eran personas con nombres y apellidos. Fuimos nosotros, el vecino del tercero, el hijo del taxista, el del bar, el chico nuevo de Recursos Humanos… quienes pedimos (o pedieron, que hay que aclararlo todo) créditos.

Por último, una anécdota totalmente personal. Hace poco, hablando de estas cosas con un vendedor de coches, me contaba la cantidad de coches que, en los últimos años se habían comprado incluyéndolos en la hipoteca. No hay que ser economista para saber que si pones un coche que vale 15.000 € a 40 años, al final, vas a pagar 3 o 4 veces el precio del coche. Obviando que vas a estar unos 25 años (con suerte) pagando algo que ya no tienes.

No eres víctima, eres culpable

Este post seguro que no le gusta a mucha gente. Normalmente no nos gusta que nadie nos diga que tenemos la culpa. Solemos ser de aquellos que hacen la autocrítica criticando al que nos pilla más cerca. Pero llevo tiempo pensando que la culpa de la crisis es de TODOS. Sí, de todos. De gobiernos y bancos por supuesto. Y de empresarios explotadores. Pero también de nosotros, los ciudadanos de a pie que hemos querido vivir como ricos.

Y es que hace unos años cualquier currito tenía que tener su chalet y su BMW. Daba igual que fuera albañil o camarero o administrativo. Porque seguramente tuviese la nómina hinchada con incentivos, que para eso se movía tanto dinero. Y si no, te la falsificaban y el banco te daba el crédito. Y tu, currito con salario base de 800 euros (pero que como vendías muchas casas, o muchos coches) te levantanas 3000 euros, te veías pagando letras de 1.500 euros al mes. ¿De verdad tiene alguien la culpa de que no sepas echar cuentas? Y eso, claro, sin renunciar a vacaciones en Cancún y salir a cenar cada dos por tres fuera de casa.

El domingo pasado veía en TVE como un vecino de Parla se quejaba de su situación económica. Sin terminar de pagar su hipoteca (unos 400 euros al mes) y con dos niños, decidió comprarse un chalet. La reportera le decía: “la lógica dice que antes de comprar un piso es mejor vender el otro, no?” A lo que el pobre parleño contestaba: “con las prisas del banco y con esos contratos de 100 páginas con palabras que solo entienden los abogados…”

Pues eso, 400.000 € de deuda y echando la culpa a otros. Ese es también el origen de la crisis de nuestro país: todos aquellos que se han comprado casas que ahora están vacías. Casas que ahora, además, no pueden pagar.

Y mientras tanto…

La semana pasada fue una de las más duras para el Gobierno de Zapatero (un título, el de “la semana más dura” que se viene repitiendo muy a menudo). La aprobación, por un voto, y sin el apoyo de ningún otro partido le ha supuesto, a ojos de la ciudadanía, un gran desgaste. Un desgaste, es cierto, lógico.

Lo ilógico se encuentra cuando uno ve frases tan tajantes como “No defiende a los trabajadores”. Varias veces he dicho que muchas decisiones de Zapatero no me gustan, que hubiera preferido otros medios, tocar por otros lados. Pero de ahí, a decir que se ha olvidado de los trabajadores hay un abismo.

Y dentro de esas mentiras tajantes está una noticia que conocimos el mismo día del tijeretazo, pero que sin embargo no ha tenido el eco que yo, la verdad, esperaba. Y es que desde que soy pequeño recuerdo, como reivindicación histórica de los autónomos (un porcentaje altísimo de este país) tener derecho a paro. Pero es que ahora, en esta crisis, también se han oído las quejas de autónomos que se quedaban sin trabajo y sin poder cobrar nada. ¿Y ahora? Ahora eso cambia. El Presidente alejado de los trabajadores amplía derechos laborales. Pero nadie lo da como noticia. Y claro, nadie lo comenta en bares o en la calle o en el metro. Pero cobrarán paro.

Cómo paliar la crisis en el sector sanitario público

Hace dos semanas conocíamos las medidas que el Presidente Zapatero tomaba para reducir costes. Solo una de ellas iba enfocada en el gasto sanitario. Por eso he pedido a Miguel Ángel Mañez, autor de Salud con Cosas, unas cuantas ideas que se podrían tomar para recortar aún más el gasto sanitario.

Cómo paliar la crisis en el sector sanitario público (o como sostener el incremento de costes):

Corto plazo:

– Cambios en la financiación pública de medicamentos: los medicamentos que tengan un equivalente con una eficacia similar, solo se financiará el más barato.

– Copago de medicamentos: actualmente los pensionistas no pagan nada por los medicamentos, pero dado que hay pensionistas que cobran una pasta al mes, habría que modularlo estableciendo la gratuidad de los medicamentos para las pensiones más bajas y para pacientes con enfermedades crónicas. Esta es dura pero merece la pena.

– Mejorar el cobro de servicios a seguros privados que usan la pública: a precios de mercado no a precios ridículos como se hace ahora.

Medio/largo plazo:

– Mejorar la comparación entre centros sanitarios: transparencia total de la actividad sanitaria y de sus problemas, publicar las auditorias, controlar el funcionamiento de los centros, etc

– Mejorar la movilidad de los profesionales sanitarios sobre todo en servicios centrales (ministerios o consejerias): hay unidades en el ministerio de sanidad con mas de 50 funcionarios y que realizan un trabajo mínimo. redistribuir a otras unidades o crear otras nuevas adaptadas a la realidad social.

– Incluir innovaciones técnicas o de tratamiento tras un estudio adecuado: que la ciencia venza a la moda y al marketing. Casi se hace mas medicina basada en el marketing que otra cosa…

Rumore rumore

Resulta que, sólo con dos rumores(que España iba a pedir un crédito desorbitado y que nos iban a bajar la calificación a nuestra economía) toda la bolsa se ha ido a la mierda.

El problema, al revés de lo que muchos han pensado, no son los rumores. Ni siquiera es la propia economía la que ha fallado. El problema es nuestro: ¿por qué usamos la bolsa como un índice económico?

Ya he aclarado en varias ocasiones que no soy un experto económico, pero sí me sorprende el valor que en medios de comunicación se da a un juego sobre el valor irreal de una empresa. Y digo irreal, porque de ser un valor verdadero ¿podría una empresa perder en unas horas miles de millones? Si no hay un incendio que destruya sus empresas o que se muera toda su ejecutiva, la respuesta debería ser negativa. Sin embargo, en este juego que es la bolsa, sí que se puede.

Por eso, deberíamos olvidarnos un poco de estos negocios de unos pocos y centrarnos en otros parámetros económicos, quizá más lentos, pero mucho más fiables: índice de paro, creación/destrucción de empresas, importaciones y exportaciones…

Lo demás es solo un juego, un juego donde los rumores no son trampa. Y la economía es algo muy serio. O debería.

Es el contexto

Hace ya unos meses escribí un post en el que decía que estaba a favor de la subida de impuestos. Siempre lo he estado y, a pesar de lo impopular que parece, lo sigo estando. Como decía allí, no tengo ningún problema en pagar muchos impuestos si luego recibo, como ciudadano, buenos servicios.

Sin embargo, la actual subida del IVA ha cabreado a muchos ciudadanos (quizá podríamos decir que a prácticamente todo). Entre ellos, un poco, también a mí.

Antes de seguir, por tener una referencia, vamos a hacer un sencillo cálculo, para ver realmente las cantidades que manejamos. Y voy a ponerme en un caso de un mileurista con la soga al cuello. Supongamos  que se gasta un sueldo completo: 1000€ mensuales. Supongamos que todos esos gastos conllevan IVA (el alquiler, por ejemplo, estaría exento, pero no lo vamos a tener en cuenta, por ponernos en lo peor).  Pongamos también el peor de los casos, que todo lo que compra tiene el mayor de los IVAs (obviamente, esto es imposible, pero por ponernos en lo peor). Sobre 1000€ estaríamos hablando de 862€ de precio sin IVA + 138€ para este impuesto. Con la subida aprobada, del 16% al 18%, pasaría a pagar 862€+155=1017. Es decir, que, en el peor de los casos, alguien que esté gastando 1000 euros mensuales, solo tendría que ahorrar 17 euros al mes para llevar la misma vida. Menos de 60 céntimos al día. (Ahorrando de un café, o del móvil, o de alguna pequeña cosa, podría) Y eso que me he puesto siempre en lo peor… ¿Lo veis imposible?

Otra cosa son las empresas, donde, la verdad, no tengo mucha idea de cómo funcionan y donde, supongo, sí que tendrán que hacer algún reajuste más. Pero la proporción siempre será la misma.

El IVA es un impuesto que pagamos todos por igual. A mí me gustaría que los impuestos (en general) fueran mayores para aquellos que más tienen. Pero sin embargo no me olvido de la otra parte: ¿Qué se hace con esos impuestos? La redistribución de la riqueza, que no se nos olvide, tiene ambas partes. Y esa segunda parte viene a compensar, justamente, a aquellos que menos tienen, ya que va destinada a Gasto Social.

El problema de mi cabreo no es la subida del IVA (que a todos nos jode pagar más, pero se ha exagerado mucho) ni a quien va destinado el dinero (que me parece justísimo). El cabreo viene al haber visto, en los últimos años, como desde los diferentes gobiernos (centrales y autonómicos) se jugaba a la carrera de la bajada de impuestos. Impuestos que ahora nos habrían venido de lujo y que sólo pagaban aquellos que nunca han tenido problemas de dinero. En definitiva, no es la medida, es el contexto.

Pd: No quiero dejar sin decir una palabra del bochornoso ataque de acoso y derribo al que están sometiendo a Bibiana Aído. Ladran, luego cabalgamos.