Al bando vencido

Hoy se cumplen 75 años de un golpe de estado que acabó con una larga y sangrienta dictadura en nuestro país. Un largo período gris que aún seguimos, en parte, sufriendo.
Porque el tiempo ha vuelto más fuertes a los que nunca perdieron, porque ha vuelto más callados a los que no pudieron hablar, porque bajo el lema de no ser revanchistas se han anulado los merecidos homenajes.

Hace unos días mi abuela me preguntaba qué pensaba sobre el posible traslado de los restos de Franco a una tumba familiar, sacándolo de El Valle de los Caídos. A ella no le parecía bien, hasta que le pregunté por qué ese hijo de puta (así lo llamé, así lo llamo) tiene derecho a un lugar de homenaje y mi abuelo, que no fue peor persona que él (No era difícil superar el listón, pero probablemente mi abuelo haya sido la mejor persona que he conocido jamás) no puede tener un monumento así en su nombre. Calló. Como han callado tantas generaciones de españoles…

Faltan homenajes a los vencidos. Sobran (todos) los homenajes a quienes dieron un golpe de estado contra una democracia legítima. ¿Hace falta algo más?