Así no

Homosexuales a los que se les prohíbe conducir. Políticos que no respetan ni lo que pactan, ni el dolor de los muertos. Países europeos que cierran sus fronteras. Rebajas salariales. Bonus empresariales. Gente que respeta las decisiones judiciales solo si le gustan, o si les interesa. Aeropuertos para personas. Deportistas que pierden la vida por el bien del espectáculo. Corruptos que se agarran a su silla. Campañas electorales en las que no se habla de los problemas de la gente. Pruebas que se destruyen, culpables que salen de la cárcel.

Y mientras, se acerca otro fin de semana. Y vuelve a llover.

No entiendo

En algunos de mis últimos post he recibido unos cuantos comentarios, ayudado, claro, por haber tocado temas supongo que sensible y haber tenido un “meneo”.

Lo curioso es que en estas entradas, básicamente de opinión (es mi blog y opino lo que quiero) se me ha acusado de no dar argumentos (hay quien no sabe ver las cosas si no las marcas con fosforito).
Pero lo peor es que si doy argumentos dicen que no valen porque milito en un partido.

En fin, que algunos no quieren escuchar, y se oponen digas lo que digas.

Réquiem por la creatividad

A veces uno se ve arrastrado por grandes portadas de enormes titulares y apabullantes datos. Y es en ese arrastre donde uno pierde la esencia de aquello en lo que se ocupa.
Al final la vida se divide en dos momentos: o estamos consumiendo toda esa información o la estamos contestando. Y es en ese día a día voraz donde perdemos nuestra capacidad para generar algo nuevo, diferente y, a poder ser, útil.

Y al final, perdidos entre datos, crónicas y opiniones acabamos convertidos en procesadores de datos inhumanos.

¿cuando murió la creatividad?