Amaral, no me toques los huevos

Parece ser que a Juan Aguirre (guitarrista del grupo Amaral) no le sentó muy bien cuando el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, usó (mencionando, por supuesto) una frase del grupo “sin ti no soy nada” cuando contestó a Gil Lázaro:

Vaya por delante que Amaral no me parece mal grupo. Nunca he comprado uno de sus discos, pero sí que he ido a algunos de sus conciertos. Es decir, no hay ningún juicio musical en el caso. Pero es que Aguirre ha contestado con, probablemente la peor frase (a mi entender) de todas las posibles. Veamos:

“Mira amigo, no me toques los huevos, las canciones son de todos”

En primer lugar, dudo que el vicepresidente del Gobierno sea amigo suyo (si lo fuera, se lo hubiera dicho en privado). Y no es que haya que rendir un respeto divino a los políticos como si fuesen dioses, pero sí el mismo que a cualquier otro ciudadano.

Después viene un “no me toques los huevos” que, para ser obra de un artista, está más a la altura de un campechano “¿por qué no te callas?”. ¿Es necesario ser así de grosero? ¿De verdad el rock (por decir algo…) necesita aún estar soltando tacos? Eso ya pasó.

Pero lo mejor de todo es la estupidez del final: “las canciones son de todos”. Pues eso, Aguirre, de todos. Incluido Rubalcaba.

Sé que a día de hoy criticar al Gobierno puede crear simpatías en muchos. Y no me parece mal cuando es una cuestión de fondo (es decir, cuando se opina sobre política y alguien te compra el argumento político), pero no lo soporto cuando es una cuestión de formas. Como tampoco me gusta el linchamiento al que se ha visto sometida Russian Red (que también me gusta su música) por decir en una entrevista que era de derechas. Afortunadamente, vivimos en un país con libertad para pensar lo que queramos, para votar a quién queramos. Y es en ese respeto mutuo (el que no ha tenido Juan Aguirre al Gobierno, y el que no han tenido muchos ciudadanos a Lourdes [Russian Red]) en el que debemos aprender a convivir con normalidad.


 

Podría ser

Dentro de poco disfrutaremos al completo del próximo trabajo de Ismael Serrano, cantautor de la vida, poeta musicalizado, inventor de historias comunes… hombre, al fin y al cabo.

De momento ya disfrutamos de su canto a la probabilidad de ser uno más, pero no uno cualquiera.

Buen domingo.

Un barrio cualquiera

Al lado de mi casa hay un bar, el bar Manolo, al que no suelo ir mucho. Me parece muy caro. No es que no pueda pagarme allí un café o una cocacola, pero para sentarme en un taburete normal, es caro. Yo he hablado con los vecinos, que si sigue así, el negocio le va a ir mal. Tendría que hacer como el bar Pepe, que aunque también es un poco cutre, te pone un montón de aperitivos. Y por el mismo precio. O también podría hacer como el Delicious Bar, un sitio caro, pero con sofás y música relajante. Merece la pena estar allí.

Así que mis amigos y yo hemos decido, de un tiempo a esta parte, ir al bar Manolo, tomarnos un café y no pagarle. Es nuestra forma de protestar por sus precios. Todo el mundo tiene derecho a un café caliente y barato ¡Es que no sabe que es un modelo de negocio inviable? Así aprenderá y lo cambiará.

Lo malo es que ahora unos señores nos acusan de robar y nos quieren llevar delante de un juez: ¿nadie ve que lo hacemos por su bien?

Un año en una canción

Nada mejor para el primer domingo del año que con una canción que recopila los 25 éxitos del 2009.

Es curioso ver el talento que hay por ahí suelto, capaz de enlazar tantas canciones haciendolas una. Quizá esto nos debería hacer pensar en todos esos equipos que parecen tan diferentes y que un buen líder es capaz de conducir y convertirlo en un equipo.