Valora la vida

Me envía la Fundación Josep Carreras, de la que soy socio, un vídeo que me ha emocionado hasta hacerme saltar una lágrima. Simplemente maravilloso. Cuando termines de verlo lee el texto de abajo.

¿Qué es el experimento ‘Valora la vida’?

Barcelona. Mes de enero de 2012. Tres personas de diferentes edades quieren lanzar un mensaje a la sociedad: que estamos en crisis, sí, pero que en lugar de ser negativos, tenemos que dar gracias por lo que tenemos, la salud, ser solidarios y valorar la vida.

Virginia, Yolanda y Victor tienen 32, 24 y 57 años respectivamente. A primera vista nada tienen en común pero resulta que comparten una misma historia. Hace alrededor de 2 años y medio los tres padecían una enfermedad hematológica maligna: Virginia tuvo leucemia, Yolanda y Victor un linfoma. Les hemos propuesto un reto: salir a la calle y transmitir a la sociedad que a pesar de la época difícil que estamos viviendo, sonrían y se den cuenta que la vida es maravillosa. Las personas que se han cruzado con ellos no sabían quiénes eran, sólo recibieron un papel que les llegó al corazón…

El motivo del ‘Experimento Valora la vida’ no es otro que recaudar fondos y concienciar a la población sobre la lucha contra la leucemia y las demás enfermedades hematológicas malignas. Cada año 5.000 personas enferman de leucemia en nuestro país. Aunque hoy en día el nivel científico y médico de nuestro país es excelente, todavía no consiguen superar la batalla 1 de cada 4 niños y la mitad de los pacientes adultos. En la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia perseguimos un objetivo desde hace más de 24 años: que la leucemia sea una enfermedad 100% curable.

Hazte socio de la curación de la leucemia en www.fcarreras.org o llamándonos al 900 32 33 34.

Despegar

A veces, recordar las cosas obvias, es lo menos obvio. Pensar en buscar soluciones en lugar de buscar problemas. Sacarle la lengua a la vida. Ver el horizonte y decidirse a andar hacia él. Despegar sin miedo a no llevar paracaídas. Sonreír porque sí. Porque estamos vivos, que no es poco. Porque podemos seguir aprendiendo, mejorando. La vida no es fácil, pero así es más vida. Seguir. Avanzar. No tomar demasiado en serio a las fronteras. Estar un rato a solas. Dedicarte tu propio tiempo. Bailar. Cantar en la ducha. Amar a alguien como si no hubiera un mañana. Saber que no estás solo. Ayudar a quien tienes al lado. Correr. Nadar. Gritar de vez en cuando. Hablar bajito a menudo. Jugar. Llorar cuando haga falta. Aplaudir con entusiasmo. Acordarte de quien te dio esos empujoncitos para llevarte donde estás ahora. Mimar. Callar. Escuchar el silencio. Abrazar y sentirse abrazado. Besar. Vivir. ¡Joder, vivir!

Remedios para despegar los pies del suelo.
Foto de Sary Garcia

Sigo vivo

Aunque a veces no lo parezca. Pero aquí estoy. Terminando un curso que se está haciendo muy largo. Con un PSOE en un raro estado, un poco como las placas tectónicas: muy rígidas arriba pero con un magma debajo. ¿Habrá terremoto?

Y mientras tanto feliz con pequeños progresos deportivos. Poco a poco me vuelvo a sentir deportista, poco a poco vuelvo a sentir ciertas cosas que hacía mucho que no sentía (¿por qué dejaría de hacer deporte? Niños, nunca dejéis el deporte, es la mejor droga).

Pero casi sin tiempo para una reflexión que valga la pena leer. Todos vamos con demasiada prisa para que yo me ponga a escribiros algo que vosotros, sin duda, ya sabéis. Y ahora también sabéis que sigo vivo. Sin más.

De cremalleras

¿Cuando decide una cremallera no cerrar bien? Es decir, una la mira, abierta, desde arriba, y todos sus componentes parecen perfectos. Y tira de ella y se va cerrando hasta que, de repente y en un punto indefinido (un punto, al menos, no definido anteriormente) se abre en V y ya no cierra más.  Y sin embargo, si uno hace esto suavemente quizá tenga suerte y la cremallera se salte ese punto y cierre completamente. La velocidad, o su ausencia, o la suavidad más bien, hacen que sea posible, que obvie el punto indefinido que hace que todo se vaya al garete.

¿Cuando decide una cremallera no cerrar bien? Seguramente haya una explicación, aunque seguramente tenga tan poca importancia que nadie se haya molestado en dar una. Pero la vida está llena de cremalleras, y unas cierran bien siempre y otras solo lo hacen cuando tiramos de ellas con suavidad. La vida y las cremalleras al final son lo mismo. Un viaje con principio y fin donde uno puede tener un sobresalto y no acabar su tarea, sea esa cual sea.