Palabras más, palabras menos

No soy miembro de la RAE (aunque confieso que la consulto a diario) y con toda probabilidad cometa innumerables faltas de ortografía y de significado y de matices. Seguramente haya varias erratas en este post. No pretendo dar lecciones a nadie, ni mucho menos. Soy apenas un «Suficiente» en el correcto uso de nuestra lengua. Pero señores, usémosla y hagámoslo bien, al menos en la intención.

Y llamemos a cada cosa por su nombre. Sin miedo y sin aspavientos. Las cosas son lo que son y nada más. No hace falta que le demos mil vueltas. Un gilipollas es un gilipollas y un tullido es un tullido.

En nuestra lengua tenemos la fortuna de tener términos suficientes para (casi) cada cosa. Y claro, aparecen nuevos, porque la sociedad avanza. Pero, por favor, llamemos a las cosas por su nombre.

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2 comentarios

  1. COmo bien decía un amigo mío, las cosas por su nombre:
    mamada – mamada
    beso negro – beso negro

    Otro gran post enhorabuena

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