El poder está en el medio

Lo hemos visto dos veces en los últimos días: el verdadero poder no lo tienen ni los que mandan (política o económicamente) ni los ciudadanos que votan o compra. El verdadero poder está en el medio.

Y pueden ser controladores los que, desde ese punto central, bloqueen un país (si, vale, no todo, pero esto es como esa frase de la tele “delante de toda España”) o que VISA y Mastercard se nieguen a financiar a Wikileaks o a Julian Assange, que parece ser la misma cosa, dada nuestra natural personificación de las causas*.

Así que lo que nos hicieron los controladores (es decir, joder a todos los ciudadanos que quisieron usar el transporte aéreo) es lo mismo que han hecho los hackers con las empresas tarjeteras. La diferencia está en que, aunque ambos se creían el poder, siendo solo el medio,  los primeros hicieron un boicot desde dentro hacia afuera, mientras que los segundos fueron desde fuera hacia adentro. Es lo mismo pero no es igual. A los primeros hubo que controlarles (valga la redundancia) a posteriori, mientras que a los segundos se les ha dado un toque para decirles que ellos son solamente eso, el medio. Y que nuestro dinero es nuestro aunque lo manejen ellos (y se lucren ellos).

Parece que no estamos tan dormidos… 

* Curioso que pensemos que este señor, por haber destapado todos los cables, no es capaz de cometer cualquier delito. Como si una cosa llevase a la otra o su contraria.

Desde el extranjero

Este post lo escribe Helana Écija, amiga y artista, que ha venido ilustrando algunos entradas de este blog durante las últimas semanas. En tiempos de crisis, le he pedido que nos cuente un poquito su vida desde allí fuera, más o menos como aquella conversación que tuvimos cuando visitó Madrid el pasado invierno. Conoce, por supuesto, muy bien España. Y nunca, nunca, viene mal tener una perspectiva un poco alejada de nuestra mirada diaria.

Me fui de España llorando. Hace 3 años y 3 meses me fui de casa de mis padres, de Madrid, de todo lo conocido para irme a Chicago a estudiar un año en The School of the Art Institute mi último curso de Bellas Artes. Acabé mi carrera, trabajé duro en la escuela, encontré un novio yankee, busqué trabajo, y me contrataron como ilustradora en una empresa de juguetes en Chicago. Me ascendieron a Directora de Arte en Abril. Y aquí sigo, ¿volvería? sin duda, pero aunque echo de menos la morcilla , siento que no debo. Hoy por hoy, me gusta mucho mi trabajo y las perspectivas de encontrar algo similar a lo que hago en España son más bien nulas. Este es mi momento de aprender y de exprimir al máximo la oportunidad que se me ha brindado.  Aquí cuando valoran a un trabajador lo hacen en serio, hay posibilidades de ascender y de mejorar tu sueldo, y a mí me lo han demostrado.

Sin embargo, una de las cosas que he aprendido es, sin duda, a valorar España. No siempre hacemos las cosas bien, ni nuestros políticos son los más entregados, ni todos los sistemas funcionan, ni los salarios son como nos gustarían… Probablemente los salarios son mas altos aquí que en España, pero todo tiene un precio. En EEUU solo hay 6 días festivos en comparación a los 14 españoles. No existe la “baja”, solo tengo 3 días para ponerme enferma al año, lo que significa que si me rompo una pierna tengo que seguir yendo al trabajo y si me rompo una mano se me suspende el sueldo o tengo que usar mis vacaciones hasta que se me acaben. Hay gente que si le ingresan en el hospital pierde su trabajo. Olvídate de la seguridad social.  ¿He mencionado que el trabajador medio tiene 8 días de vacaciones pagados al año?. Yo empecé con 10, todo un lujo. Mi tipo de sueldo es “salary” y no me pagan horas extras, y de verdad que hago.

No hay contratos temporales, todos somos “fijos” desde el día 1. Pero te pueden despedir en cualquier momento. Evidentemente si te despiden, no no te dan nada, ni indemnización, ni finiquito, ni nada. Al menos si que cobran paro si han trabajado más de 6 meses.

En España, muchos se quejan de los impuestos, pero creedme, merece la pena pagar por sentirte seguro, poder ir al médico sin miedo a la factura, y saber que si algo te pasa no vas a perder tu casa por lo que cuesta el hospital.

Desde luego hay cosas muy buenas por estos lares también. Las películas las estrenan antes, podemos ver la ceremonia de los Oscar sin que sea de madrugada, te ponen vasos de agua en los restaurantes nada mas sentarte, mis euros valen más, los sueldos son más altos, y los ordenadores más baratos. La factura de móvil no, esa es más cara.

Demostrado está que el sistema americano no es el mejor del mundo y el español probablemente tampoco lo sea. Pero lo que trato de contar con todo este parrafote es que hay que fijarse en lo bueno que tenemos en España, quejarse solo un poquito y ponerse manos a la obra para arreglar lo que no es tan bueno. Que el que se queja rascándose la barriga en el sofá no soluciona nada.

Aprecia lo que tienes, que ya lo echarás de menos.

Nos vemos en Madrid.

Deuda externa, Vic y Haití

Tras el terremot en Haití, todo el mundo civilizado* se ha solidarizado con este pequeño país, uno de los más pobres del mundo. Donaciones económicas, aviones con alimentos, material sanitario e incluso el ofrecimiento, como el de Extremadura, de acoger a niños huérfanos.

Vaya por delante que, a pesar de lo que pensábamos muchos, el nivel de destrucción, esta vez, no tiene tanto que ver con el de pobreza. Lo explica muy bien José Rodríguez, donde nos dice que la energía del terremoto fue equivalente a la de 25 bombas atómicas.

Ahora, además, han surgido ciertos grupos que piden la condonación de la deuda para Haití. Y me parece bien. Pero no sólo para Haití. Muchos son los países que viven lastrados en los interéses de deudas que nunca podrán pagar. Y al final, de nada sirve que dediquemos algunos millones al desarrollo de estos países con una mano, mientras con la otra les pedimos que nos paguen lo nuestro.  Estas decisiones no deben tomarse de catástrofe en catástrofe. Si queremos demostrar que nos creemos de verdad lo de construir un mundo justo, debemos hacer algo más que ayudar en situaciones dramáticas.

Y a todo esto, Vic demuestra la enorme hipocresía de estos que nos hacemos llamar civilizados. Nos dan mucha penita los negritos que se mueren por la tele, pero por aquí, por mi barrio, que no se acerquen…
Simplemente lamentable.

*Léase en tono peyorativo

Me hubiera gustado…

Me hubiera gustado escribir algo irónico o satírico, ocurrente y mordaz, contra las palabras del impresentable Munilla. Pero mayor descalificación que sus propias palabras no existe.

Me hubiera gustado no saber que los jueces se pueden equivocar por dos veces con la misma (in)exactitud.

Me hubiera gustado saber si de verdad las cuentas bancarias que puse ayer hicieron que mis lectores aportasen algo de su bolsillo. No me importa si 5, 3o, o 100 euros. El dinero es lo necesario, pero también es importante ver cuanta gente está dispuesta a hacer algo que vaya más allá de un clik.

Y me gustaría que, pasada la catástrofe, nos replanteasemos, todos, de verdad, un sistema Internacional en el que la ayuda a los países pobres no sea cosa de catástrofes (que también) y sí del día a día.