En una cuneta

Ay! Camps nuestro de cada telediario… Se nota que estás nervioso. Muy nervioso. Eres como esos chiquillos que acaban de romper un cristal y que saben que mamá les ha visto lanzar la piedra. Y tú, como ellos, te buscas un millón de excusas, echas la culpa a una gaviota que pasaba por allí, a un niño pijo, o simplemente, como ahora, te haces la víctima. Y al igual que el niño dice a mamá “ya no me quieres”, tu, mayorcito, le dices a la oposición que te quieren (queremos, entiendo) ver muerto en una cuneta.

Y claro, tu frase es triplemente desafortunada. Primero, porque el culpable de todo este follón eres tú, con tus trajes, tus amigos y tus negocios. Segundo, por lo exagerado de la frase/acusación. Y tercero, porque gente como tú, de tu partido, se niega una y otra vez a que gente como yo pueda mirar junto a las carreteras a ver si ese bisabuelo que desapareció en la Guerra Civil está ahí, en una cuneta.

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