Saber para quien gobiernas

No voy a descubrir a nadie ahora si digo que Esperanza Aguirre no se encuentra entre mis gobernantes favoritos. Creo que es la política con la que menos cosas comparto. Aunque algunos no se lo crean, ni me gusta todo lo que hace el PSOE ni me desagrada todo lo que hace el PP. Las ideas buenas pueden venir de cualquier lado, eso lo tengo claro. Por supuesto que esas ideas surgen (o no) dependiendo de un ideario político. De ahí las diferentes ideas.

El caso es que, independientemente de estar a favor o en contra de sus políticas, hay algo que, como madrileño, no podré perdonar a Aguirre: olvidarse de Madrid.

Y es que de sobra es sabido, desde hace tiempo que Gallardón y Esperanza han usado Madrid (Comunidad y Ayuntamiento) como catapulta para llegar al Congreso de los Diputados, como medio para ser el líder nacional, como herramienta para sus objetivos personales. Y eso, señores, es inaceptable.

Los madrileños somos ciudadanos de pleno derecho, pero nuestros representantes se dedican a hablar sobre España, sobre Zapatero, sobre el futuro de la nación. ¿Y el futuro de Madrid?, ¿y el futuro de la región?, ¿y de nuestro futuro quién se ocupa?

Así que mientras la rubia Esperanza sonríe y canta a España, los madrileños seguimos huérfanos de gobernantes. ¿Hasta cuando?

El desgobierno de Aguirre

No le bastaba con boicotear ayudas a los jóvenes para el alquiler. No tenía suficiente con no aceptar ordenadores para los jóvenes estudiantes. Y si esto, que no le costaba dinero, no lo quiso hacer, no extrañó su nuevo boicot a la Ley de Dependencia.

Y es que desde hace ya tiempo nos hemos acostumbra a que a Esperanza Aguirre los madrileños les demos igual. Absolutamente igual. Aguirre solo tiene un objetivo: el poder. Y para alcanzar ese poder le da igual mandar más que su jefe Rajoy o mentir constantemente diciendo que Zapatero asfixia a Madrid o, como vuelve a hacer ahora, desgobernar el Gobierno de la Nación en el territorio madrileño.

Su última ocurrencia es la de anunciar una campaña de rebelión a la subida del IVA. Repito: una campaña de rebelión. Es decir, que un cargo público (y uno tan importante como es un Presidente de una Comunidad Autónoma) llama a la rebelión contra una medida (que gustará o no) que toma un gobierno legítimo. Esto no es Braveheart ni hay un ejército invasor. Se trata de la democracia. Y la democracia tiene estas cosas, que unas decisiones te gustan y otras no. Y, por supuesto que uno puede protestar. Pero llamar a la rebelión solo es digno de un político que se dedica a desgobernar.

El twitter de Esperanza Aguirre

Si el otro día decíamos que Güemes no se entera con esto de las redes sociales, blogs y demás, el otro día vimos como Esperanza Aguirre daba otro pasito más en demostrarnos que el PP no se cree la política 2.0. Y es que eso de que una hable de si misma dándose su propia confianza suena raro, raro, raro…

twitter Esperanza Aguirre

La culpa es siempre de otro

Gonzalo Aguago, alcalde de Pozuelo, ha pedido tranquilidad por los sucesos del otro día en sus fiestas. Según él, esto ha sido por culpa de «un grupo de energúmenos de fuera del municipio».  Es curioso enterarse, gracias a una pelea, que un alcalde parece solo tener competencias en su territorio si son sus ciudadanos los que allí están. Lo mismo no se le ocurrió pensar que a las fiestas fuera alguien más.

Así empieza mi columna de hoy Dando respuestas en Progreso21.