Cultura madrileña

Solo dos pequeños apuntes culturales (o no tanto) que han coincidido en el tiempo. Por un lado,  (gracias a Chus Greciet que lo puso en facebook) cierra el último cine de mi distrito, Ciudad Lineal. Concretamente los cines que están en el Centro Comercial Alcalá Norte (también podríamos hablar de los desastres de los centros comerciales en toda la Comunidad de Madrid, pero eso otro día). Hace tiempo en JSCL sacamos una campaña contra la política cultural (por decir algo) que se llevaba en nuestro distrito. Desgraciadamente la campaña no ha servido de mucho y el Partido Popular sigue sin hacer nada en esta materia.

Por otro lado, ayer paseando por Móstoles me encontré con algo que me chocó bastante. Y es que el Centro de Arte dos de Mayo ofrece información sobre la bolsa. Quizá sea un tipo de arte que no consigo llegar a comprender. O quizá es que las cosas son tal y como parecen.

La imagen está tomada con un móvil, por eso la mala calidad. Aún así, se puede leer perfectamente “Centro de Arte dos de Mayo”. Los puntos rojos son los nombres de las compañías, su precio y su variación en bolsa.

Malos Aires

Sé que es un mal día para contar cualquier otra cosa que no sea sobre el golpe de estado, Tejero, Suárez, la guardia civil y todos las medallas los valores democráticos que nos queremos poner.

El caso es que me gusta ir un poco contracorriente, a veces viene bien. Liados en el día a día y en las noticias, me ayuda a ver las cosas con otra perspectiva. Tampoco es que haga nada especial, de hecho, alguno dirá que, simplemente, voy con retraso. Puede ser.

Y es que, tras unas semanas donde el aire estancado ha provocado unos más que preocupantes niveles de contaminación* en Madrid (y también en Barcelona, y seguramente más sitios…) volvemos a respirar (es un decir) aire limpio no estancado. ¿Y ahora qué? Pues ahora nada. Mientras duró la nube se debatió mucho sobre si peatonalizar el centro (ojalá), poner peajes (yo los pondría para el interior de la M-30), algún comentario sobre los carriles bici (¿dónde estará aquel plan de alquiler de bicis del Ayuntamiento?) y echar las culpas a Zapatero (lo del PP con el Presidente del Gobierno empieza a ser como un gag de Muchachada Nui).

¿Y qué se hará? Pues seguramente nada. Y menos este año de elecciones, donde hay que tratar de tener contento al personal, y quizá hablar de ciertas cosas quite votos**. Pero hay que hacerlo. Habrá que hacerlo. Por mucho que Gallardón nos enseñe su iPhone o que Botella diga que no es para tanto, sí que lo es. Es salud. Bastante tenemos con ver como se privatizan los hospitales, para no poder actuar (y tratar de evitar) llegar a ellos.

*Ya saben que la contaminación no la provocan los coches ni las fábricas. Es todo culpa del aire…

** Si por hablar de políticas de medio ambiente/salud se pierden votos es que tenemos una ciudadanía idiota y/o unos políticos idiotas.

…y papá Estado dijo No a Gallardón

No es la primera vez que este espacio nombro a Gallardón (al que, las pocas veces que le nombro, le pongo de banda sonora “Desaparecido” tras su fracaso en sus tentativas con los JJOO. Fracasos que dijo que asumiría dimitiendo y luego no ha hecho…). Y de sobra es conocido que no está entre mis políticos más afines. Es cierto que dentro del PP tiene una imagen de progre (solo hay que repasar las entrevistas a Rajoy y al propio Alcalde de Madrid) que tampoco es tan real, pero lo verdaderamente preocupante, como madrileño, es ver lo derrochador que es.

Madrid tiene una deuda 7.145 millones de euros. Una deuda que era alta pero se multiplicó con la construcción de los túneles de la M-30. Una M-30 que, es cierto, está mucho más bonita, pero que sigue sufriendo atascos y que no ha venido a resolver los problemas de movilidad que nos prometieron. Y que ha supuesto, como vemos, una deuda desorbitada. Las consecuencias de esta deuda no son sólo pagar más (tiempo) y más (intereses), sino que ya no tenemos dinero ni para proveedores (ese fue el lamento quejicoso de Gallardón en la rueda de prensa en Moncloa) ni para tener instalaciones abiertas. Ese es el verdadero precio que nos ha costado Gallardón a los madrileños.

Y esta bien ver llorar a Gallardón por algo que veníamos reclamando desde hace tiempo: que dedicase el dinero a otras prioridades (véase educación, deporte, sanidad, accesibilidad para minusválidos…). Y digo que esta bien porque en el imaginario colectivo (y Rajoy quiere hacer bandera de ello) siempre se dice que la derecha gestiona mejor los recursos. A veces, no hay nada como la puta realidad como para desmitificar.

Reflexiones sobre la bajada del transporte público

Leía hace poco en ecomovilidad.net que el metro de Madrid sigue perdiendo pasajeros. La cifra anda en casi el 6% y es el tercer año consecutivo que pierde pasajeros. Nada más leer esto pensé: “imposible, en época de crisis la gente deja en casa el transporte caro (coche) y usa el barato (metro).”

Esta conclusión puede ser simple, pero es un comportamiento comprobado que el factor económico influye en un alto porcentaje en nuestras decisiones a la hora de tomar un transporte u otro. Obviamente, de este análisis (casero) se quedan fuera aquellas personas que no tengan opción de desplazarse en transporte público por ausencia de este. Pero veamos los factores que tenemos que a mi entender explican este descenso y los que lo niegan:

  • Descenso del trabajo: Al aumentar el paro, mucha gente se queda en casa y por tanto deja de necesitar tanto transporte público como privado.
  • Trasvase metro -> carretera: Podríamos pensar que al disminuir la cantidad de coches en carretera, muchos usuarios hubiera optado por volver al coche, ya que existirían vacantes. En Madrid esto es imposible en hora punta, donde siempre encontramos atascos. En hora valle quizá haya podido haber algo, pero no sería especialmente significativo (por la propia definición de hora valle)
  • Descenso de la renta: Como decía antes, el factor económico es clave en la movilidad. Al desplazarnos hacemos (aunque no lo sepamos) una pequeña ecuación tiempo/euros. El coche suele aportar menos tiempo y más gasto, así que en tiempos de crisis, cuando mucha gente tiene menos recursos, a la hora de realizar un desplazamiento, este debería ser en transporte público.

Estos factores, sin tener los datos concretos, me llevan a pensar que es lo comido por servido. Así que ¿cuáles pueden ser los otros elementos?

  • Mala planificación de obras: En los últimos tiempos Metro ha realizado muchas remodelaciones (necesarias) que han obligado a cortar líneas durante varios meses. Seguramente muchos de esos usuarios ha podido encontrar caminos alternativos, pero otros habrán tenido que recurrir al coche. Y seamos sinceros, es muy difícil pasar de la comodidad del coche a lo apretado de un metro.
  • Mala planificación de nuevas estaciones: Muchas de las estaciones que se han acabado en los últimos años no dan un servicio real. Están ahí, abiertas, esperando que a su alrededor se forme algo parecido a una civilización. En realidad, esto no puede suponer una merma de viajeros, pero sí un no-aumento de ellos.
  • Cambio cultural: No nos vamos a engañar, cada día somos más señoritos y somos mucho más dependientes de ciertos lujos y, sin duda, el coche es uno de ellos.

Nada de lo anterior parece dar en el clavo de por qué una bajada tan grande y tan continuada. Y es que a mi entender, es un fallo global de la planificación de metro. El usuario de metro (transporte público en general) es frágil y necesita unos incentivos que no se han dado:

  • No siempre se ha tenido la puntualidad necesaria
  • No se ha conseguido evitar las aglomeraciones de hora punta (sí, vale, no es fácil…)
  • Los precios han aumentado todos los años. A veces incluso dos veces. Eso ha hecho al coche más competitivo.
  • Falta de parkings disuasorios, donde uno pueda dejar su vehículo y usar el transporte público.
  • Falta de un billete común (para poder hacer transbordo intermodales) entre metro, bus y cercanías. Esto solo lo puedes hacer si tienes abono
  • ¿Siguen siendo útiles las tarifas por coronas o son un impedimento para aquellos que viven más lejos y que, por tanto, necesitan mayores incentivos para usar el transporte público?

España se rompe… por Madrid

Estar de vacaciones debería servir, además de para descansar, para desconectar. Incluso más esto segundo que lo primero. Pero la crisis (siempre hay que achacarlo a la crisis, que es gratis) no me ha llevado al caribe y he tenido la suerte (aún no sé si buena o mala) de estar medianamente informado de lo que sucede en el mundo.

Y en esta parte del mundo que es España, mientras yo me bañaba en una playa del mar cantábrico, alguien criticó a la precandidata del PSM por tener acento andaluz, al tiempo que un ex-presidente se ponía el traje de salvador de la patria para viajar a Melilla. No sé qué habrá hecho allí, porque eso no lo han dicho las noticias (o entre playa y siesta yo no me enteré). Seguramente sus superpoderes habrán salvado esa tierra solo con tocarla. Como la kriptonita con Superman, pero al revés.

El caso es que observando el panorama empiezo a entender lo que dice el PP: España se rompe. Sí señores. Se rompe. Poco a poco, pero lo hace. El problema es que se rompe al revés de lo que ellos dicen. No se rompe por Cataluña o por Euskadi. Ni siquiera por Melilla. Se rompe por Madrid, ciudad donde viven estos señores de amplios ombligos y ojos cerrados que olvidan que más haya de esta capital multicultural (muy a su pesar) está esa España tan diferente y tan rica de norte a sur, de este a oeste.

Política de basura

Si ayer vivíamos un nuevo caso de presunta* en una diputación gobernada por el Partido Popular a raíz de unos contratos sobre el servicio de basura. Veremos si queda en algo o no queda en nada, pero de momento el Presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll está en libertad, pero con cargos.

No sé a cuanto asciende lo que se hayan apropiado estos señores por las recogidas de nuestros desechos, pero lo que sí sabemos es que el Ayuntamiento de Madrid, ese que puede mudarse a la Cibeles pero no puede renovar contratos de servicios sociales, se ha gastado 72 millones de euros en renovar todas las papeleras de la ciudad. Al módico precio de 1.133 cada una. Casi dos veces el SMI (633 €/mes).

¿Y qué tienen estas papeleras para ser tan caras? Pues además de lo de siempre (el modelo es casi idéntico) han añadido un cenicero (juraría que algunas ya lo tenían…) y un texto en braille. Dos cosas que, sin duda, hacen de estas papeleras lo último para una ciudad. Y es que claro, puede que no haya gente en los polideportivos, o que los programas de educación sexual para jóvenes se vayan a la mierda, pero por fin podremos los madrileños tirar nuestros papeles (y demás basurillas pequeñas) en unas casi-idénticas papeleras a las anteriores. ¿No es magnífico? Queda claro que algunos hacen oro de lo que otros tiramos.

* Presunta: esa palabra que se dice mientras que nos importe un poco de esa corrección mal llamada como lo “políticamente correcto”

Con la Iglesia hemos topado (de nuevo)

Resulta que ayer nuestra nunca bien valorada Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, llegó a un acuerdo con el siempre bienintencionado obispo Rouco Varela con motivo de la visita del (ex) nazi y ahora Papa de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, entre otras muchas cosas que seguro que me olvido. Del acuerdo hemos sabido que, por ejemplo, los jóvenes podrán moverse gratis para poder asistir a tus dignos eventos.

Yo, fiel amante del transporte público, no puedo sino aplaudir este bonito gesto. ¿Se imaginan que el PapaMóvil se queda atascado en la Castellana porque todos los fieles han colapsado la ciudad? Bochornoso… Tan bochornoso como que Aguirre haya tomado su primera decisión a favor de la movilidad de los jóvenes madrileños una vez terminado su mandato*. Mientras tanto, ha subido el precio del abono un 8% y el del metrobus un 21% en los últimos años, al tiempo que negaba a los socialistas la subida de la edad del abono joven hasta los 26 años. Y es que claro, todo el mundo reconocerá que es mucho más importante asistir a la visita de Ratzinger que ir a trabajar o a la universidad, ¿verdad Esperanza?

Los calvitos

* La visita del Papa es un mes después de las elecciones autonómicas.

Saber para quien gobiernas

No voy a descubrir a nadie ahora si digo que Esperanza Aguirre no se encuentra entre mis gobernantes favoritos. Creo que es la política con la que menos cosas comparto. Aunque algunos no se lo crean, ni me gusta todo lo que hace el PSOE ni me desagrada todo lo que hace el PP. Las ideas buenas pueden venir de cualquier lado, eso lo tengo claro. Por supuesto que esas ideas surgen (o no) dependiendo de un ideario político. De ahí las diferentes ideas.

El caso es que, independientemente de estar a favor o en contra de sus políticas, hay algo que, como madrileño, no podré perdonar a Aguirre: olvidarse de Madrid.

Y es que de sobra es sabido, desde hace tiempo que Gallardón y Esperanza han usado Madrid (Comunidad y Ayuntamiento) como catapulta para llegar al Congreso de los Diputados, como medio para ser el líder nacional, como herramienta para sus objetivos personales. Y eso, señores, es inaceptable.

Los madrileños somos ciudadanos de pleno derecho, pero nuestros representantes se dedican a hablar sobre España, sobre Zapatero, sobre el futuro de la nación. ¿Y el futuro de Madrid?, ¿y el futuro de la región?, ¿y de nuestro futuro quién se ocupa?

Así que mientras la rubia Esperanza sonríe y canta a España, los madrileños seguimos huérfanos de gobernantes. ¿Hasta cuando?

1 de cada 5 niños no aprenderá inglés por culpa de la publicidad

Eso es lo que ha decidido Esperanza Aguirre y su gobierno. Y es que en su nuevo plan de educación bilingüe ha decidido que era más importante gastarse un 20% de la partida presupuestaria a la creación y difusión de estos carteles en lugar de en la propia educación. Y es que, ya se sabe, es mucho más importante que la gente sepa lo que haces, que hacerlo bien.

Eso sí, ya que cuidan tanto su publidad, podrían haber elegido un lema que no fuese gramaticalmente incorrecto. Y es que, a diferencia del Yes, we can, no se puede decir Yes, we want. ¿Por qué? Porque son diferentes tipos de verbos. Cosas de los ingleses… y de los españoles que no sabemos idiomas.

Este niño no aprenderá inglés porque Espe se lo gasta en publicidad

El desgobierno de Aguirre

No le bastaba con boicotear ayudas a los jóvenes para el alquiler. No tenía suficiente con no aceptar ordenadores para los jóvenes estudiantes. Y si esto, que no le costaba dinero, no lo quiso hacer, no extrañó su nuevo boicot a la Ley de Dependencia.

Y es que desde hace ya tiempo nos hemos acostumbra a que a Esperanza Aguirre los madrileños les demos igual. Absolutamente igual. Aguirre solo tiene un objetivo: el poder. Y para alcanzar ese poder le da igual mandar más que su jefe Rajoy o mentir constantemente diciendo que Zapatero asfixia a Madrid o, como vuelve a hacer ahora, desgobernar el Gobierno de la Nación en el territorio madrileño.

Su última ocurrencia es la de anunciar una campaña de rebelión a la subida del IVA. Repito: una campaña de rebelión. Es decir, que un cargo público (y uno tan importante como es un Presidente de una Comunidad Autónoma) llama a la rebelión contra una medida (que gustará o no) que toma un gobierno legítimo. Esto no es Braveheart ni hay un ejército invasor. Se trata de la democracia. Y la democracia tiene estas cosas, que unas decisiones te gustan y otras no. Y, por supuesto que uno puede protestar. Pero llamar a la rebelión solo es digno de un político que se dedica a desgobernar.