10 Apuntes breves sobre la derrota electoral (2)

El 23 de mayo publiqué un post con el mismo nombre:  10 apuntes breves sobre la derrota electoral. Es sorprendente qué poco ha cambiado el panorama y qué vigentes (salvo pequeños detalles) están aquellas reflexiones.

  1. El PP se hace con todo el poder. Ahora mismo puede hacer y deshacer lo que le de la gana. Tiene mayoría absoluta en el Congreso, absolutísima en el Senado, gobiernas casi todas las Comunidades Autónomas y la mitad de los ayuntamientos. Escucharemos el discurso de La Herencia Socialista, pero ¿cuánto durará? Gobernando todo, no hay excusas. En menos de un año deberíamos ver Brotes Verdes (perdón…).
  2. El PSOE se ha descalabrado. No se puede decir de otra manera. Ha perdido 4 millones de votos (más que los que tienen CiU, IU y UPyD juntos…) y obtiene su peor resultado de la historia. En mayo dije que el PSOE necesitaba un cambio. Pues bien, ya vemos las consecuencias de ese no cambio.
  3. La culpa de esta derrota no la tiene Rubalcaba. O al menos, no en un gran porcentaje. Es el PSOE entero. Desde Zapatero (¿dónde estabas anoche, cuando tanto te necesité?) hasta los asesores que han diseñado una mala campaña (por favor, no quiero ni mentar los Rubalpuntos…). Y también de los militantes, que no hemos sabido dar un toque de atención a la ejecutiva, ni a nadie, en realidad…
  4. Si fuese militante de IU tampoco estaría muy contento. Sí, han pasado de 2 a 11 y es mucho. Pero el PSOE ha perdido 59 diputados y lo lógico sería que el 80% (por poner un número) de los votantes descontentos con los socialistas saltasen a IU. Y no ha sido así. Es algo que toda la izquierda debe reflexionar.
  5. Amaiur se convierte en la quinta fuerza del Congreso. Un paso más en la democratización del conflicto vasco. A pesar de que algunos digan burradas tipo “ETA entra en el Congreso”, los demócratas debemos estar contentos que ahora defiendan sus ideas con papeletas y no con bombas.
  6. UPyD se consolida como una alternativa. Su discurso me parece mucho más cercano al del PP que al de cualquier otro partido. ¿Será una competencia a medio plazo? Aunque viendo los resultados (especialmente en Madrid, donde obtienen 4 de sus 5 diputados) parece más bien que el trasvase de votos viene desde el PSM.
  7. El PSOE necesita un cambio. Quizá no un cambio radical, pero sí un gran cambio. Y no es una cuestión de nombres, es una cuestión de replantearse el modelo de partido.
  8. El movimiento 15M no creo que haya sido decisivo. Podemos interpretar algunas variaciones por su culpa, pero pueden deberse a otros motivos. Habrá que ver cómo gestionan el postelecciones. La reacción de anoche de gritar “No nos representan” sonó a pataleta infantil de “Calla chucho que no te escucho”.
  9. Juventudes Socialistas también debe plantearse por qué no ha sabido canalizar las propuestas de los jóvenes. Seguramente hemos estado demasiado pegados al PSOE. Hay que mantener algo de separación, que para eso somos organizaciones autónomas.
  10. Todos somos culpables de esta derrota. Yo, el primero.

Los puntos 7, 8, 9 y 10 están copiados de lo que dije en mayo y, como decía al principio, me parecen completamente vigentes. No sé hasta que punto podemos “culpar” al 15M del aumento de abstención, votos en blanco y votos nulos (estos últimos se han duplicado) pero alguien debería darse cuenta de que en democracia hay que saber encauzar las ideas al plano concreto. Mientras uno hace planes, la vida sigue, y el futuro se debe afrontar, también, desde el presente.

Y de la misma forma creo que sigue siendo necesario que Juventudes Socialistas analice por qué los jóvenes no se han visto reflejados en nuestra organización.

Queda mucho por hacer. Y debemos empezar desde ya.

Pd: Cada día son mayores las voces que piden un cambio en la reforma electoral. Está claro que algo hay que hacer (equo es un ejemplo de ello), pero cuidado con lo que se toca y cómo se toca.

La insidia del tecnócrata

Tras las dimisiones de los Presidentes del Gobierno Italiano y Griego, uno de los debates que más me ha sorprendido en la red ha sido el defender o criticar estos gobiernos tecnócratas.

Empecemos por el principio:

tecnócrata.

1. com. Partidario de la tecnocracia. U. t. c. adj.

2. com. Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas.

Dicho así, no hay ningún problema, ¿verdad? Un especialista mola. Si uno va a que le miren el ojo, quiere que le atienda un oftalmólogo y no un podólogo. Entonces ¿por qué no me gustan los tecnócratas? En primer lugar porque no han sido elegidos en urnas. Sí, sé que son los diputados los que eligen al presidente y que esto es legal y tal y cual. Pero explícale a mi abuela que ella no está votando a Rubalcaba (espero…) sino a una serie de diputados que luego serán los que decidirán que, efectivamente, sea Rubalcaba el presidente (ojalá.). No hablo, como muchos otros, de que esto sea antidemocrático. Pero es verdad que es una democracia cogida con pinzas.

En segundo lugar porque en materia económica no hay nada exacto. Esto no es como aquellos ejercicios que hacíamos en el colegio para calcular nuestro peso en la Luna. Hay muchas teorías para activar la economía y no tienen nada que ver unas con otras.

En tercer lugar, damos por hecho que los políticos no son tecnócratas. Y es verdad que no todos son especialistas de la materia en la que mandan (con perdón), pero claro que hay políticos especialistas. Con sus carreras y sus másters… que tanto nos gustan en este país.

Y en cuarto lugar, damos por hecho que los tecnócratas no son políticos. Y lo siento, pero esto es mentira. Desde el momento en que se dedican a gestionar lo público se convierten en políticos. Y los políticos toman decisiones políticas, basadas en ideologías. En estos tiempos en los que hay que recortar para rebajar nuestro déficit ¿me puede decir alguien que no es una decisión política de dónde quitar? ¿Acaso es lo mismo quitar a todos por igual, que quitar en Defensa, o quitar en I+D+i, o quitar en Igualdad…? ¿No es una decisión política dar prioridad (o no dársela) a unas cosas sobre otras?

 

 

El debate que no ganó ninguno

El debate de anoche entre Rubalcaba y Rajoy deja para mi un sabor agridulce para ambos. Ninguno lo ganó. Y ambos, en parte puede sentirse ganadores. Y perdedores… depende de con qué pie se hayan levantado hoy. Veamos:

Rubalcaba:

Dio por hecho que Rajoy iba a ser el Presidente del Gobierno. Era una apuesta arriesgada, porque supone asumir el fracaso del Gobierno socialista, pero también así se aseguraba que Rajoy no le soltaría un “Díselo a los 17 puntos que te saco en las encuestas” que le podría haber hecho mucho daño. Además, es algo que está en la mente de todos…

Expuso unas cuantas líneas de lo que hará si gobierna (subida de impuestos a ricos, a bancos, subvenciones a las contrataciones, defensa de la sanidad y la educación pública) y muchas a preguntar a Rajoy. Hay quien ve en esto un error, yo no. El punto débil de Rajoy es contestar (de hecho, lleva mucho sin dar una entrevista, a excepción de la de Salvados, por presión twittera, y no la dará hasta pasado el 20N) y ahí le arrinconó Alfredo. Le llevó, incluso, a decir cosas contrarias a las que decía su propio programa electoral, que el socialista conocía mejor que el Popular (en otra muestra de que Rajoy, a pesar de no haber dado mítin el domingo para preparar el debate, no hizo los deberes. Es un auténtico vago.)

El problema de Rubalcaba es que ese interrogatorio no terminó de noquear a Rajoy y le quitó tiempo para exponer más y mejor su programa. Pocos votos acabarán en la urna del PSOE tras lo de anoche y pocos (por decir algo) dejarán de estar en la del PP.

Palabras más usadas por Rubalcaba - Fuente: elpaís

Rajoy:

Muchos medios le dan como ganador. Viendo el panorama periodístico actual a mi me valdría para declararle como perdedor, pero vayamos un poco más allá. Mariano sabía que su baza en el debate era no meter la pata. Tuvo errores, sí, pero ninguno de bulto (al menos para un país como el nuestro…). Su discurso se basó en dos cosas: insidias* y empleo. Empleo e insidias. Para toda pregunta su respuesta es “creando puestos de trabajo”. Y en muchas estoy de acuerdo, sí, pero no explicó cómo iba a crear esos puestos de trabajos más allá de algunas ayudas económicas a emprendedores (sin definir qué es un emprendedor) y de dónde iba a sacar ese dinero si, además, quiere bajar los impuestos.

Su punto más débil fue cuando se vio obligado a contestar sobre el recurso ante el TC sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Era algo que quería evitar (y lo intentó) porque sabe que más allá de ideologías en otros frentes, la mayoría de la sociedad española vería como un atraso (y un problema) llamar a las uniones entre hombres o entre mujeres de manera diferente a las heterosexuales.

¿Y del resto? Obviedades y hasta casi estupideces. Cosas como “que no quiero leer la prensa” (literal), o “voy a hacer un gobierno de gente competente” (faltaría más que pensases que tus ministrables son inútiles!!), o “voy a decir la verdad” (como si alguien dijese públicamente que es un mentiroso… Aquí faltó algún guiño de Rubalcaba a los hilillos) o hablar de “un plan de austeridad” en el bloque que se supone que trataba de medidas para mejorar la democracia. Por no mencionar el error** de llamar a Rubalcaba como “señor Rodríguez… ¿eh? Rubalcaba”.

Como decía al comienzo, hay quien cree que Rajoy ganó. Puede ser… todo es bastante subjetivo. Pero si con la situación actual no aplastó a Rubalcaba, no puede sentirse ganador.

Palabras más usadas por Rajoy - Fuente: elpaís

*aunque no aparezca en el gráfico…

** hay quien dice que lo hizo con intención.

Antes esto era un blog de política

De un tiempo a esta parte cada vez escribo menos por aquí. La verdad es que cada vez escribo menos, por aquí y por allá. He tratado de pensar que el problema era por falta de tiempo. Y sí, claro, eso está ahí. A veces estoy tentado de echar la culpa a la crisis (si todo el mundo lo hace ¿por qué yo no?), al descontento general, al “¿de qué sirve escribir aquí si no va a cambiar nada?”… Cosas de esas que todos pensamos alguna vez (o muchas). Y en parte son verdad y en parte no.

Podría contaros, como hice en el último post, mis experiencias deportivas. Pero ni soy tan bueno ni mis objetivos tan bonitos como para atraer a nadie. Lo de mi primer triatlón fue una excepción. Al menos, de momento (nunca se sabe cual será tu rostro mañana).

El problema de fondo es que esto es (o era, ya no lo sé bien), un blog de política. Y la política resulta que es (quizá siempre lo fue y yo no lo sabía) economía. Y la economía es (esto siempre lo tuve más o menos claro) una gran mentira. Y como no soy ni economista ni mentiroso (lo primero casi obliga a lo segundo) he permanecido aquí callado. Esperando. Leyendo. Intentando aprender (o aprendiendo a descrifrar).

Pd: Alguno esperará aquí un “blog de campaña” en vista del 20N. Que lo sea o no dependerá de lo que me gusten los vídeos y las propuestas que vayan saliendo.

Pd2: Alguno me echará en cara no haber hablado o “analizado” (sí, entre comillas) el 15M. Simplemente creo que tiene más poder mediático que real. Ojalá me equivoque y ojalá ese cambio sirva para mejorar la democracia a largo plazo y a corto, para que no gane la derecha (aunque eso pueda significar que tampoco gane el PSOE).

Esas (no tan) pequeñas cosas

Parece ser que el eco de las elecciones municipales, donde se quería acabar con el bipartidismo, sigue sonando en nuestros oídos. En este nuevo régimen, parece ser que a los socialistas no les (nos) está permitido nada.*

No se permite que nuestros políticos se den un chapuzón en el mar. Esos ¿lujos? sólo quedan disponibles a los “asaltantes” de la playa de Calpe o a los pijos de yate en yate. Ni siquiera, parece, esta permitido tener un cuerpo normal. La estupidez ha alcanzado tales cotas que exigimos a nuestros políticos como exigimos a los triunfitos: buena pose, lo demás da igual. Y tampoco parece que tengamos derecho a cierta privacidad, que no somos Belenestebanes.

Y mientras, los mismos medios que no nos permiten ni ese chapuzón, esos mismos medios que hacen portadas con más contenido partidísta que la publicidad made in C/Génova, son los que aplauden a un dirigente que va a ser embestido (perdón) investido como si fuese un César. Esa es la austeridad que proclaman en sus titulares y en sus columnas, las mismas columnas en las que los socialistas no podemos decir que nos parece indignante lo que ha hecho IU en Extremadura (y en decenas de ayuntamientos). Porque hemos perdido las elecciones (es verdad) y debemos (según ellos, ambos dos) callarnos. Y mientras los de la izquierda verdadera pueden decirnos lo que debemos hacer (aunque otras elecciones sí las hubiésemos ganado) nosotros debemos callarnos.

Parecen pequeñas cosas, una playa, una investidura, un silencio. Pero no lo son. Esto es España.

*Habrá quién lea aquí lo que no voy a decir y dirá que falta autocrítica y que necesito contacto con la realidad, como si esto tuviese que ver con la crítica (nunca auto, no nos engañan) o como si fuese yo el que vive en Moncloa y no en una ciudad del extrarradio.

Amaral, no me toques los huevos

Parece ser que a Juan Aguirre (guitarrista del grupo Amaral) no le sentó muy bien cuando el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, usó (mencionando, por supuesto) una frase del grupo “sin ti no soy nada” cuando contestó a Gil Lázaro:

Vaya por delante que Amaral no me parece mal grupo. Nunca he comprado uno de sus discos, pero sí que he ido a algunos de sus conciertos. Es decir, no hay ningún juicio musical en el caso. Pero es que Aguirre ha contestado con, probablemente la peor frase (a mi entender) de todas las posibles. Veamos:

“Mira amigo, no me toques los huevos, las canciones son de todos”

En primer lugar, dudo que el vicepresidente del Gobierno sea amigo suyo (si lo fuera, se lo hubiera dicho en privado). Y no es que haya que rendir un respeto divino a los políticos como si fuesen dioses, pero sí el mismo que a cualquier otro ciudadano.

Después viene un “no me toques los huevos” que, para ser obra de un artista, está más a la altura de un campechano “¿por qué no te callas?”. ¿Es necesario ser así de grosero? ¿De verdad el rock (por decir algo…) necesita aún estar soltando tacos? Eso ya pasó.

Pero lo mejor de todo es la estupidez del final: “las canciones son de todos”. Pues eso, Aguirre, de todos. Incluido Rubalcaba.

Sé que a día de hoy criticar al Gobierno puede crear simpatías en muchos. Y no me parece mal cuando es una cuestión de fondo (es decir, cuando se opina sobre política y alguien te compra el argumento político), pero no lo soporto cuando es una cuestión de formas. Como tampoco me gusta el linchamiento al que se ha visto sometida Russian Red (que también me gusta su música) por decir en una entrevista que era de derechas. Afortunadamente, vivimos en un país con libertad para pensar lo que queramos, para votar a quién queramos. Y es en ese respeto mutuo (el que no ha tenido Juan Aguirre al Gobierno, y el que no han tenido muchos ciudadanos a Lourdes [Russian Red]) en el que debemos aprender a convivir con normalidad.


 

Sobre financiaciones

Uno de los pasatiempos preferidos por los españoles es hablar de dinero. Del de los demás, en concreto. Da igual que sea el sueldo de Cristiano Ronaldo, que el del Presidente del Gobierno, que el de tu jefe o el de tu compañero de oficina. Nos gusta hablar de ello, y especialmente, indignarnos cabrearnos porque siempre (ellos) ganan mucho. Demasiado. Aunque a veces ni siquiera sepamos cuanto ganan…

El caso es que en estas movilizaciones de estas semanas (tan complicadas y complejas de analizar, porque no son un movimiento, sino una suma de muchos movimientos, cada uno con sus matices) una de las propuestas que más me ha llamado la atención (por ir en contra de la filosofía de otras de sus propuestas, principalmente) es la de que los partidos políticos se financien sólo con las cuotas de sus afiliados.

Obviando el simple detalle de que aquellos partidos que representen los intereses de aquellos que más dinero tienen podrán tener muchos más ingresos (incluso con muchos menos afiliados) porque estos pueden pagar mucho más, y que incluso es más fácil que estos tengan más afiliados (porque cuando llegas muy justo a fin de mes, se hace complicado dar, incluso, unos 5 euros al mes*), la desaparición de otras formas de financiación (legales, recuerdo. No hablamos de otras) sería el golpe definitivo para los partidos pequeños. Porque sostener un partido es caro: hace falta una sede, dinero para la propaganda, dinero para las miles de llamadas de teléfono, dinero para los desplazamientos, dinero para pagar a quienes dediquen el 100% de su tiempo al partido… dinero, al fin y al cabo. Los partidos grandes podrían hacer reajustes** para acoplarse a esa nueva situación, pero ¿qué hará un partido pequeño? ¿funcionará sin sede, teletrabajando? ¿funcionará con el 100% de voluntarios? ¿cada uno de sus cargos pagará de su sueldo todas las llamadas que son necesarias por su cargo? ¿no es democrático que un partido obtenga (en función de su representatividad) una cantidad para poder realizar su función?

Esta de moda pedir que cada uno se pague sus cosas (los sindicalistas sus sindicatos, los enfermos sus cuidados…) sin darnos cuenta que al final, los que siempre acabamos pagando somos los mismos.

 

*Es la cuota actual del PSOE.

** Despedir a gente, vender locales…

La importancia de tener un enemigo

Miles de jóvenes se manifestaron ayer contra su sinfuturo. Ven un panorama negro: sin posibilidad de tener trabajo (ni hablar ya de uno con contrato fijo y buen sueldo), con los precios de la vivienda por las nubes y con títulos en su currículums que no sirven de nada.

Pero, exactamente, ¿contra qué o contra quién se manifestaron? Yo, la verdad, no lo sé. Alguno me dirá que contra el sistema. Sí, pero ¿quién es el sistema? El sistema somos todos. Vale, algunos tienen más poder y son más sistema que otros. Pero entonces, ¿por qué no se puso su nombre en alguna pancarta?

No quiero que nadie interprete esto como una crítica a la manifestación. Al revés, me alegro de que, por fin, estas manifestaciones empiecen a surgir en nuestro adormecido país. Siempre he dicho que desde el bar (o desde twitter) el mundo no va a cambiar, por mucho que discutamos. Quizá desde detrás de una pancarta tampoco… pero es el primer paso. Lo único que quiero plantear es que me parece que está mal enfocada. Ayer, ningún político (ni alcalde, ni presidente de comunidad, ni presidente de gobierno), ni ningún empresario (banquero, promotor, constructor) ni ningún loquesea se sintió aludido. Iba contra todos, pero eso hace que no vaya contra nadie. Nadie moverá un dedo, ni se habrá sentido presionado a hacerlo, al menos. Por eso es importante tener un enemigo, una cara con nombre y apellidos a la que gritar y criticar y pedir y denunciar.

Esto es algo parecido a lo que he comentado con #nolesvotes. Allí el problema es justo el contrario, que no tienen un amigo (por usar el símil del título). Mientras piden que no se vote a PP ni PSOE (ni a CiU) sus votos se dispersarán entre la abstención y los grupos minoritarios. En el mejor de los casos (para ellos) conseguirán que uno de esos minoritarios gobierne con uno de los grandes. Aunque pueda ir en contra del partido en el que milito, creo que #nolesvotes debería decidirse por un único partido (el que quieran y como quieran) o incluso crear uno.

Ojalá estas iniciativas sigan adelante, porque más que importantes, son necesarias. Pero creo que es mucho más útil ir a conseguir avances concretos que pedir una mejora general… Ojalá todos nos movamos hasta llegar a esa playa…

 

 

Debate debate y debate

El sábado pasado tuve la oportunidad de disfrutar en la Instituto Jaime Vera de una charla/coloquio con Eduardo Madrina y Felipe González. El tema era los retos de la Socialdemocracia para el Siglo XXI y, como podéis imaginaros, se trataron muchos temas, muchas aspectos generales y específicos.
Pero uno de ellos a mi me pareció especialmente importante (quizá porque Felipe lo repitió varias veces…) y es el debate, debate sano, debate de partido.
Según el ex-presidente (yo también lo creo así, y Edu Madina también se sumó a la tesis) el PSOE ha perdido (a todos los niveles, en todas las estructuras) el debate interno. “Cuando yo era Presidente los compañeros me arreaban contínuamente. Y a mi me gustaba, porque nos obligaba a defender nuestras ideas, a tenerlas claras, a saber sus puntos fuertes y débiles, a mejorarlas”* Los Comités Federales, Regionales, Provinciales… se han convertido en una sucesión de comentarios, de “estoy contigo” o “estoy contra ti”, sin decir nada sobre lo que se defiende o se ataca.
Ilustración de Helena Ecija para este blog
No sé si en descarga o en mayor culpa, pero no es algo que se haya limitado solo al PSOE, y es que en el Congreso (y yo, personalmente me atrevería a decir que la sociedad también) la situación es similar. Rara es la vez en la que el debate se centra en una idea amplía (más alla de si me gusta o no una medida) y las más de las veces el Presidente está defendiendose de acusaciones personales. El otro día, nuevamente Rajoy decía “El problema de España es usted señor Zapatero”. ¿Y si Zapatero se va ya está todo solucionado haga lo que haga el siguiente? ¿Dónde están las ideas, los proyectos?
Y es que debemos tener claro qué queremos hacer, cómo y por qué. Luego estaremos equivocados o no, pero tenemos que tenerlo claro. Y la mejor manera es hablarlo, debatirlo, discutirlo entre todos nosotros.
*No es una cita textual, es un recuerdo de lo que dijo.

El gran ombligo de Occidente

Mientras más abajo de nuestras miradas el mundo vive una revolución, los europeos (o casi mejor dicho, los occidentales) seguimos a lo nuestro. Después de unos siglos de haber saqueado todo lo que hemos podido (y un poco más) nos hemos tirado décadas mirando para otro lado, tratando de presidentes a dictadores, sin poner un solo pero, recibiéndoles con nuestro mejor vino (sí, porque beben, aunque a algunos se lo prohíba su religión) y nuestro mejor comida (¿jamón? seguro). Y no se nos ha caído ningún anillo. Somos así.

Y ahora, lejos de hacer algo útil (aunque casi mejor no hacer nada, la verdad…) no se nos ocurre otra cosa que hacer comparaciones con mayo del 68 y el muro de Berlín. ¿De verdad es necesario? ¿De verdad la historia mundial debe regirse por nuestros parámetros? ¿Debemos quitarles hasta la importancia nominal?

Afortunadamente el mundo avanza. Poco a poco y con muchos dictadores (a los que aún llamamos presidentes) con sus culos bien calientes. Pero avanza, a pesar de Europa que mira contemplando, como se mira al sobrino que se ha descarriado de nuestro camino pero le reímos la gracia.