El desgobierno de Aguirre No le bastaba con boicotear ayudas a los jóvenes para el alquiler. No tenía suficiente con no aceptar ordenadores para los jóvenes estudiantes. Y si esto, que no le costaba dinero, no lo quiso hacer,...
Las cuentas de la CEOE Resulta que, puestos a buscar problemas en la casa, la CEOE, en lugar de mirar entre sus paredes ha decidido buscar culpables entre los siempre indeseables liberados sindicales. Por si alguien no lo sabe,...
Ellos callados, ellas paradas Lo he dicho ya bastantes veces, no me gustan los Días de... . Me recuerdan mucho a la hipocresía navideña, donde todos nos vestimos de buenas personas y jugamos a dar abrazos, consejos y palabras de...
Trabajar en Google Todos hemos visto esos maravillosos powerpoints, o un artículo en revistas o un reportaje en televisión (ayer mismo en TVE, dentro del programa "¿Cuanto ganas?" o "¿Cuánto cobras?" o algo así...)....
La Sanidad en Madrid Gracias a Miguel Mañez, autor de Salud con Cosas, he tenido la oportunidad de hacer una entrevista a José R. Repullo. Mejor que cualquier definición que yo pueda aportar, esta es la que él mismo pone...
Una de las cosas que más me irrita en un debate (generalmente suelen ser políticos) es esgrimir, como argumento eso de “hay cosas más importantes.”
Entiendo que todos tenemos una escala de valores. Y que en algunos aspectos locales puede variar mucho (yo prefiero un polideportivo y tu que cambien el horario de los comercios, por ejemplo) y que en otros más generales estamos muy de acuerdo (combatir el terrorismo o el paro estará siempre en nuestros puestos más importantes). Pero esa escala es solo un referente, no un argumento. Porque con ese criterio, lo único que haríamos sería lo que esté en el puesto número 1. Y obviaríamos el resto.
Además de la burrada que esto supone, estaríamos pensando que todos los políticos tienen que estar pensando en ese único problema, a la vez. Por no hablar de que puedan afrontar varias cosas a la vez…
Al lado de mi casa hay un bar, el bar Manolo, al que no suelo ir mucho. Me parece muy caro. No es que no pueda pagarme allí un café o una cocacola, pero para sentarme en un taburete normal, es caro. Yo he hablado con los vecinos, que si sigue así, el negocio le va a ir mal. Tendría que hacer como el bar Pepe, que aunque también es un poco cutre, te pone un montón de aperitivos. Y por el mismo precio. O también podría hacer como el Delicious Bar, un sitio caro, pero con sofás y música relajante. Merece la pena estar allí.
Así que mis amigos y yo hemos decido, de un tiempo a esta parte, ir al bar Manolo, tomarnos un café y no pagarle. Es nuestra forma de protestar por sus precios. Todo el mundo tiene derecho a un café caliente y barato ¡Es que no sabe que es un modelo de negocio inviable? Así aprenderá y lo cambiará.
Lo malo es que ahora unos señores nos acusan de robar y nos quieren llevar delante de un juez: ¿nadie ve que lo hacemos por su bien?
Y me hizo pensar en eso que tanto decimos de Spain is different. Pero, exactamente ¿en qué somos diferentes? Y de esas diferencias, ¿cuales son positivas y cuales negativas? ¿Debemos conservar esas diferencias a toda costa o solo las que nos gusten? ¿Qué pinta el progreso en todo esto?
Enero huele a hospitales y ausencias. Salimos de allí más fuertes pero más solos. Febrero viajante al país más nuestro. Llegó el cambio tan deseado. Pequeños detalles que nos han hecho mejores a todos, no solo a los de allí. Marzo me dio la oportunidad de empezar, de decidir. No es solo trabajo, es una forma de vida. Abril es un mes de cuatro letras: Iria. ¿Se puede depositar tanta felicidad en un cuerpo tan pequeño? Sí, pudimos. Mayo me recuerda a tertulias y me sabe a café. A cada palabra que dije me llovieron miles que me hicieron aprender tanto… Y a decisiones importantes. Junio fue la confirmación de que todo el mundo se merece una segunda oportunidad. Julio fuiste tú. Poquito a poco fuimos nosotros. Agosto sonó a independencia. Decidir a cada segundo la libertad de hacer y deshacer. Septiembre me aseguró, me confirmó, me llenó de orgullo. El largo plazo es una opción real. Octubre pasó como pasan las cosas cuando empiezan. De puntillas pero dejando huellas suaves sobre la tierra mojada. Noviembre me agobió con su día a día. Me enseñó que de vez en cuando parar es algo más que una opción y se convierte en una obligación. Diciembre empezó de la mejor de las maneras. Y si echamos la vista atrás de lo vivido, lo mejorado y lo cambiado durante este año el 2009 no se ha portado mal con nosotros.
Seguramente no te hayas enterado de nada. O sí. Al fin y al cabo, este ha sido mi año.
Y por el medio viajes (Milán, Córdoba, Alicante, Euskadi, Mérida, Venecia…), aviones, fotos, amigos, ciberamigos, charlas, algún disgusto y muchas Ideas y muchos sueños. Algunos no los hemos cumplido. ¡Hay que dejar algo para 2010!
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Ayer, Jorge Barraza, se preguntaba si era lógico, normal e incluso un deber, el que un periodista hiciese una entrevista a alguien como Arnaldo Otegui. Venía a decir (aunque pueden leer el post, que no es largo) que la labor de un periodista es llegar a la noticia y contarla al resto. Además, señala, ningún periodista tendría problema si el malo es de fuera.
Y justamente ayer la BBC llevaba a su programa Question Time (algo así como el “Tengo una pregunta para usted”) a Nick Griffin, líder del British National Party. Entre otras cosas este hombre dijo del nazismo “a Adolfo se le fue de las manos” como si fuera un quinceañero que ha sacado malas notas en clase por jugar demasiado con la consola.
Y a todo esto, medio Reino Unido se ha levantado irritado para que este señor (cuyo partido obtuvo dos eurodiputados) no acudiese al programa, y la BBC defendiendose ante todos, diciendo que ellos son imparciales y que tienen que llevar a todos.
Y tú, ¿habías entrevistado a Otegui?, ¿y a Nick Griffin?
¿Son casos comparables?
¿Las entrevistas a Julián Muñoz o el Dioni son parecidas o por ser prensa rosa no tienen nada que ver?